Colosenses 3: La vida de la resurrección

El amo debe tratar al esclavo no como una cosa sino como una persona, con justicia y equidad que supere la justicia.

¿Cómo lo ha de hacer? La respuesta es importante, porque contiene la doctrina cristiana del trabajo.

El trabajador debe hacerlo todo como si fuera para Cristo. No trabajando sólo por la paga, ni por ambición, ni para agradar a un amo terrenal, sino para ofrecérselo a Cristo. Todo trabajo se hace por Dios para que Su mundo siga existiendo y Sus hombres y mujeres tengan las cosas que necesitan para vivir.

El amo debe recordar que él también tiene un Amo: Cristo en el Cielo. Es responsable ante Dios exactamente lo mismo que sus trabajadores lo son ante él. Ningún amo puede decir: «Este negocio es mío, y puedo hacer con él lo que me dé la gana,» sino: «Este negocio pertenece a Dios, y Él me lo ha encargado; soy responsable ante Él.» La doctrina cristiana del trabajo es que tanto el amo como el obrero están trabajando para Dios, y que por tanto la verdadera recompensa no se puede calcular en moneda terrenal, sino que la dará -o retendráDios a Su debido tiempo.

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