Colosenses 3: La vida de la resurrección

Al hacer tu Donativo recibirás vía Email el libro Vida de Jesús un Evangelio Armonizado. El más completo estudio de Los Evangelios en formato PDF. 1,662 páginas del texto Bíblico Comentado. Una vez hagas tu Donativo envíanos una nota por medio de nuestra Cadena de Oración con el Email al cual quieres recibir el libro.

Pablo empieza por un corazón de piedad. Si había una cosa que necesitara el mundo antiguo era la piedad. El sufrimiento de los animales no se tenía en cuenta. Los heridos y los enfermos se liquidaban. No se hacía provisión para los ancianos. El tratamiento de los dementes y de los minusválidos era sencillamente despiadado. El Cristianismo trajo la misericordia al mundo. No es pasarse el decir que todo lo que se ha hecho por los ancianos, los enfermos, los minusválidos, las mujeres, los niños, los animales, ha sido bajo la inspiración del Cristianismo. Está la amabilidad (jréstótés). Trench la llama una palabra preciosa para una cualidad preciosa. Los escritores antiguos definían jréstótés como la virtud de la persona para la que el bien de su prójimo le es tan deseable como el suyo propio.
Josefo la usa en la descripción de Isaac, que hacía pozos y luego se los daba a otros para no pelearse con ellos y por ellos (Génesis 26:17-25). Se usa del vino que ha madurado con la edad y perdido la aspereza. Es la palabra que usa Jesús para decir: « Mi yugo es fácil» (Mateo 11:30). La bondad es a veces rígida; pero jréstótés es la bondad amable, aquella que mostró Jesús con la mujer pecadora que Le ungió los pies (Lucas 7: 3750). No cabe duda de que Simón el fariseo era un buen hombre; pero Jesús era más que bueno, era jréstós. Algunas versiones lo traducen por benignidad. Una de las características del cristiano es esa bondad amable.

Está la humildad (tapeinofrosyné). Se ha dicho a menudo que la humildad fue elevada a la categoría de virtud por el Cristianismo. En el griego clásico no había una palabra para humildad que no contuviera el matiz de servilismo; pero la humildad cristiana no es nada rastrero. Está basada en dos cosas. Primero, por el lado divino, se basa en el sentimiento de criaturidad de la humanidad. Dios es el Creador, el ser humano es la criatura, y en la presencia del Creador la criatura no puede sentir nada más que humildad. Segundo, por el lado humano, la humildad se basa en la creencia de que todos los seres humanos son hijos de Dios; y no hay lugar para la arrogancia cuando estamos viviendo entre semejantes que son todos de linaje real.

Está la cortesía (praytés). Hace mucho tiempo, Aristóteles definió praytés como el feliz término medio entre la rigidez y el pasotismo. La persona que es prays es la que se controla, porque Dios la controla, y se enoja cuando es debido y nunca cuando no. Tiene al mismo tiempo la firmeza y la dulzura de la verdadera cortesía.

Está la paciencia (makrothymía). Este es el espíritu que no pierde nunca la paciencia con los demás. La torpeza y la insensatez no le producen cinismo o desesperación; los insultos y los malos tratos recibidos no le hacen resentido ni enojado. La paciencia humana es un reflejo de la paciencia divina, que soporta todo nuestro pecado y nunca nos desecha.

Está el espíritu que soporta y perdona. El cristiano soporta y perdona, porque el que ha sido perdonado debe perdonar siempre. Como Dios le perdonó, así debe perdonar a los demás; porque sólo perdonando se puede ser perdonado.

El vínculo perfecto

Sobre todas estas cualidades, revestíos del amor, que es el vínculo perfecto; y que la paz de Dios sea la que lo decida todo en vuestros corazones, porque es a esa paz a la que habéis sido llamados para estar unidos en un solo Cuerpo. Que la Palabra de Dios more abundantemente en vosotros con toda sabiduría. Seguid enseñándoos y exhortándoos mutuamente con salmos e himnos y cánticos espirituales, cantándole a Dios con gratitud en vuestros corazones. Y lo que quiera que estéis haciendo, ya sea de palabra o de obra, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dándole gracias por medio de Él a Dios Padre.

Pablo añade una más a las virtudes y las gracias: la que él llama el vínculo perfecto del amor. El amor es el poder que vincula y mantiene unido todo el Cuerpo de Cristo. La tendencia de cualquier cuerpo de personas es a disgregarse más tarde o más temprano. El amor es el único vínculo que puede mantenerlas en una comunión inquebrantable.

Y entonces Pablo usa una alegoría preciosa: «Que la paz de Dios sea la que lo decida todo en vuestros corazones.» Lo que quiere decir literalmente: «Que la paz de Dios sea el árbitro en vuestro corazón.» Usa un verbo que viene del campo de los deportes; es la palabra que se refiere al árbitro que decide las cosas discutibles. Si la paz de Cristo es el árbitro en nuestro corazón, entonces, cuando los sentimientos estén en conflicto y nos sintamos impulsados en dos sentidos opuestos, la decisión de Cristo nos mantendrá en el camino del amor, y la Iglesia se mantendrá como el Cuerpo que está destinada a ser. El camino del recto proceder es nombrar a Jesucristo árbitro entre las emociones conflictivas de nuestro corazón; y si aceptamos Sus decisiones, no erraremos.

Es interesante saber que la Iglesia ha sido desde el principio una Iglesia cantadora. Lo heredó de los judíos, que Filón nos dice que pasaban a menudo toda la noche cantando himnos y salmos. Una de las primeras descripciones que tenemos de la Iglesia es la de Plinio, el gobernador romano de Bitima, que le mandó un informe de las actividades de los cristianos al emperador Trajano en el que le decía: «Se reúnen al alba para cantarle un himno a Cristo como Dios.» La gratitud de la Iglesia Cristiana siempre se ha elevado a Dios Padre en alabanza y cánticos.

Por último Pablo da el gran principio para la vida de que todo lo que hagamos o digamos ha de ser en el nombre de Jesús.

Una de las mejores pruebas de una acción es: ¿Podemos hacerla invocando el nombre de Jesús? ¿Podemos hacerla pidiendo Su ayuda? Y una de las mejores pruebas de una palabra es: ¿Podemos decirla nombrando juntamente a Jesús? ¿Podemos decirla teniendo presente que Él la escucha? Si una persona somete todas sus palabras y acciones a la prueba de la presencia de Cristo, no errará jamás.

Compártelo con tus redes

Share on facebook
Share on google
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on whatsapp
Share on email
Share on print

Tu Opinión es muy importante para nosotros

Deja un comentario

También Podría interesarte

Qué ironía

Hoy las Cámaras Legislativas en Puerto Rico quieren legalizar el Incesto. Hace tiempo, diría, tiempos inmemoriales el hombre ha puesto todo su esfuerzo en tratar

Leer Más >>

Nunca te desanimes

El único sobreviviente de un naufragio llegó a la playa de una diminuta y deshabitada isla. Pidió fervientemente a Dios ser rescatado, y cada día

Leer Más >>

Dar y recibir

En el Día del Amigo se presentan diversas alternativas: Reservar una mesa especial en nuestro restaurante favorito, preparar tarjetas de felicitación, reenviar mensajes de correo

Leer Más >>