2 Corintios 11: El peligro de la seducción

¡Permitidme que dé señales de desatino! Cuento con vuestra paciencia. Estoy celoso de vosotros, con el celo de Dios; porque os he comprometido con un Marido, y quisiera presentaros a Él, a Cristo, como una virgen casta. Pero me temo que, como engañó la serpiente con su astucia a Eva,...