Cantares 7: El esposo y la esposa

El amado

El amado parece ser el que responde a la pregunta que levanta su amada. La respuesta se presenta en dos partes. En la primera, el amado parece repetir algunas metáforas y comparaciones anteriores, agregando nuevos elementos. En la segunda, la descripción es más íntima y personal. En ambos casos, el contenido de la descripción es bien explícito y erótico.

El amado comienza su primera alabanza de ella a la altura de sus pies y va subiendo hasta llegar a la punta de su cabeza. Por 6:13b da la impresión como que la Sulamita está danzando delante de él con ropas muy sutiles o totalmente desnuda, de manera que sus encantos físicos quedan bien a la vista. Es natural que, a la inversa de las descripciones anteriores que comienzan en la cabeza, aquí el amado se fije primero en los pies de su esposa. Ella está danzando con sandalias muy atractivas, que destacan la belleza de sus pies en movimiento. Ella sabe moverse cuando baila, de tal modo que sus caderas parecen más redondeadas y seductoras. ¡Sus caderas son una joya! ¡Sus muslos están tan bien torneados que son obra de las manos de un artista!

Los ojos del amado pasan de las caderas en movimiento ondulante al vientre desnudo, que también se mueve de manera sugestiva. La palabra traducida ombligo (sarr) muy probablemente se refiere a toda la zona genital femenina. La palabra árabe sirr indica las partes “secretas”. La raíz sr significa un valle o un lugar para ser cultivado. La idea de “arar” como eufemismo para la relación sexual está bien atestiguada en la literatura. De ser así, las partes íntimas de ella no sólo estaban perfumadas sino que eran promesa de gran placer (vino). De allí, el amado pasa a describir el vientre propiamente dicho, es decir, la parte baja del abdomen, por debajo del ombligo. La referencia al montón de trigo puede querer significar el color de la piel en esa parte del cuerpo, mientras que la expresión rodeado de lirios puede ser una referencia al bello púbico. ¡Este hombre no deja de ponderar cada solo centímetro cuadrado del cuerpo de su amada, con el lenguaje más exquisito que uno se pueda imaginar! La mención de los dos pechos repite su alabanza Deuteronomio 4:5, sólo que aquí la comparación con los venaditos y los mellizos de gacela parece más adecuada, en razón de los movimientos de la mujer mientras danza.

El recorrido de la mirada del amado sigue ahora más arriba, para presentar símiles repetidos, pero modificados. En 1:10 y 4:4, el cuello aparece rodeado y engalanado con bellos collares; aquí se lo alaba por su belleza natural (su dignidad, torre; y su color, marfil). Los ojos, que anteriormente se los comparó con los tonos iridiscentes de la malva y el gris de las palomas, aquí son descriptos como estanques, es decir, calmos, profundos. Cerca de los ojos está la nariz, que es mencionada aquí por primera vez. Se la compara con la torre del Líbano. Es probable que el símil se refiera a la blancura (laben, “ser blanco”) de la nariz, más que a su tamaño o forma. El versículo 5 completa la observación de la cabeza, que se presenta majestuosa como el monte Carmelo. La cabellera, arreglada primorosa y lujosamente (como púrpura real), cae sobre los hombros de la mujer aprisionada (peinada) en trenzas.

En 7:6-9 la alabanza que el amado hace de su esposa adquiere un tono aún más íntimo. El hombre está encandilado con la belleza física de su mujer, quizá tanto como ella lo está respecto a él. El no puede dejar de pensar en el placer que le produce recordar cuando hizo el amor con ella, o anticipar tal experiencia. ¡No hay nada más grande para un hombre y una mujer enamorados, que hacer el amor! Como dice el amado: “Qué extraordinariamente deleitoso es el amor por sobre todos los demás placeres.”

Ella es alta y elegante como una palmera. Sus pechos, que ya fueron descritos como dos venaditos, ahora son comparados con racimos de dátiles, quizá para continuar con el símil de la palmera y expresando la dulzura y deleite que producen. Sumamente excitado, él quiere abordarla sexualmente y acariciar sus pechos. En el versículo 8b continúa el símil en relación con los pechos, pero esta vez su dulzura (placer) es comparado con racimos de uvas. La palabra traducida boca puede referirse a los pezones o a la vagina. En razón del contexto altamente erótico de este pasaje, es muy probable que el amado esté hablando de la fragancia de las partes íntimas de su esposa, bajo la excitación sexualx. En este momento, los besos de ella son tan placenteros como el buen vino. Para ella los de él son igualmente deleitosos.

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