Cantares 6: El cortejo nupcial

No es probable que la referencia a reinas, concubinas y mujeres en el versículo 8, tenga que ver con el harén de Salomón. Más bien lo que el poeta parece querer destacar es el lugar único y especial que la amada ocupa en el corazón del amado. Nótese el número creciente de mujeres (sesenta, ochenta, un sinnúmero) y su rango descendente (reinas, concubinas, jóvenes mujeres), todo lo cual destaca la singularidad de la amada. Para él no hay otra que, como ella, sea su paloma y perfecta. Ella es también la favorita de su madre, más que la hija única. No tendría sentido llamarla “favorita” o predilecta si era hija única. Ella es una mujer muy especial. Las mujeres de Jerusalén la consideran feliz en gran manera (bienaventurada). Tan grandiosa es, que incluso las reinas y concubinas la alaban, es decir, la ponderan. ¿Quién es aquella? se preguntan las mujeres más encumbradas. La respuesta no puede ser otra que ella, la amada. Esta hermosa mujer se levanta luminosa como el alba, bella como la luna, radiante como el sol e imponente como ejércitos abanderados.

Algunos comentaristas consideran que el amado termina aquí la descripción de la amada, que comenzó en 6:4. Su descripción estaría encerrada entre dos cláusulas similares, imponente como ejércitos abanderados, versículos 4, 10. En este caso, los versículos 11, 12 corresponderían a la amada y expresarían su creciente anticipación de la unión sexual, que vendrá más adelante. Nótese que será ella quien repita la segunda parte del versículo en 7:12. Sin embargo, en la RVA los versículos 11, 12 son considerados como parte del monólogo del amado. En este caso, la referencia del amado no puede ser a otra cosa que a la experiencia sexual ya vivida. En 6:2, 3 tendríamos la evaluación de la mujer de esa experiencia, mientras que aquí se expresaría la evaluación del esposo sobre la misma. Nótense los paralelos y las diferencias que existen. Si bien la experiencia sexual es la misma, las vivencias de cada uno tienen matices diferentes. Al igual que en 6:2, 3, las metáforas tomadas de la agricultura en los versículos 11, 12 son de marcado tono erótico.

El versículo 12 es el más difícil de interpretar de todo Cantares, y uno de los más difíciles en todo el AT. Las palabras son claras, pero la sintaxis es muy compleja. Probablemente, lo que el amado está diciendo es que, después de haber hecho el amor con su esposa, y quizá en medio de la somnolencia y estado de bienestar general después del orgasmo, él se imaginó (mi alma, napsi) que se trasladaba sobre los carros de su pueblo. En otras palabras, comenzó sin darse cuenta a quedarse dormido y a soñar que iba al frente de su pueblo, liderando una cuadrilla de carros reales. Un hombre satisfecho sexualmente suele tener este tipo de sueños.

El cortejo nupcial

Los textos hebreo y griego numeran a este versículo como el primero del cap. 7, de modo que este capítulo consta allí de 14 versículos en lugar de 13 como en la RVA. Es evidente la urgencia del pedido que hacen los testigos anónimos (vuelve, subi se repite cuatro veces). Lo que no parece muy claro es el propósito del reclamo. Aparentemente, lo que estas personas quieren es que la mujer regrese, a fin de que ellos puedan examinar detenidamente la belleza de ella, que acaba de ser descrita. Por primera vez, se nos da a conocer el nombre de la amada. Sulamita puede indicar un nombre propio, o el nombre del lugar de donde ella proviene. También es probable que no signifique otra cosa que “mujer de Salomón” y sea simplemente una forma femenina del nombre Salomón.

La amada

Otra posibilidad de interpretación del nombre Sulamita es que la raíz hebrea slm en este contexto tiene el significado de “dar un regalo de consumación” a una esposa, la mañana siguiente de la boda. En este caso, la Sulamita sería la “consumada,” una mujer que ya ha tenido una relación sexual. Lo que sigue es una respuesta a: “¿Qué ven en alguien que ya no es más virgen?”

La última línea plantea un serio problema interpretativo. La danza era una parte importante de la cultura hebrea, como expresión de gozo por la victoria en una batalla, de alegría en la adoración a Dios, o simplemente de gozo por acontecimientos felices. Generalmente era una práctica grupal, acompañada de canto e instrumentos. En este caso, probablemente se trata de un tipo particular de danza, conocida como la danza en medio de los dos campamentos o “danza de los dos grupos” (o ejércitos). De ser así, la mujer está preguntando a los testigos anónimos: “¿Por qué quieren ustedes mirarme a mí cuando hay tantos otros participando en esta danza?” Una vez más, la amada hace gala de su modestia y recato.

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