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Cantares 5: El esposo

Las tres líneas finales del versículo presentan el problema de quién o quiénes están hablando, y a quiénes se está invitando. Algunos eruditos sugieren que quien habla es el esposo, lo cual no es probable porque estaría invitando a un grupo de personas a servirse sexualmente de su esposa, que le pertenece a él de manera exclusiva. Otros han dicho que las palabras se dirigen a la pareja de enamorados, de parte de los testigos imaginarios de la boda. Es posible que quien habla sea Dios, a quien por otro lado no se lo menciona en todo el libro. De ser así, Dios estaría hablando a los que se aman en este punto culminante del poema, animándolos a disfrutar de su sexualidad, que es fruto de su amor providencial y poder creador. En este caso, Dios estaría invitando a los amados (dode, “los que hacen el amor”) a beber de su pasión sexual hasta que estén borrachos de amor (¡bebed en abundancia!).

Es interesante notar que precisamente en este momento de la consumación del acto amoroso nos encontramos en la mitad exacta de Cantares en el texto hebreo. Hay 111 líneas desde 1:2 hasta 4:15, y 111 líneas desde 5:2 hasta 8:4. En 4:16 y 5:1 hay cinco líneas de texto en el hebreo, y representan no sólo el clímax del amor de los enamorados sino también el punto culminante del pensamiento del poema. Todo hasta este punto se ha estado moviendo hacia la consumación del amor. A partir de este punto, todo se moverá en dirección a la consolidación y confirmación de lo que hasta aquí han experimentado los enamorados. La relación se presentará más estable y profunda, a medida que los esposos se van entregando cada vez más plenamente.

Realizacion

La segunda parte de Cantares presenta el proceso de maduración de la pareja en su relación matrimonial. La situación no parece ideal. Se presentan nuevos problemas, conflictos y frustraciones. La pareja necesita ajustarse mutuamente, especialmente en su vida sexual. Pero la solución a estas tensiones viene cuando los enamorados reconocen su responsabilidad compartida y los deberes que el uno tiene para con el otro (ver 1Co_7:3-5). Nótese que a lo largo de esta segunda parte (como en la primera) es la mujer la que mayormente se expresa. Evidentemente en Cantares se oye el timbre distintivo de la voz femenina.

Sueños y frustraciones

Esta sección nos presenta básicamente la perspectiva de la amada sobre los conflictos que se plantean en la vida matrimonial.

La amada (5:2-8). Una vez más, la amada se encuentra soñando. Puede ser que este sueño haya ocurrido inmediatamente después de su primera experiencia sexualx, aunque no necesariamente. Nuevamente hay una combinación de invitación y negación, de búsqueda y encuentro, con un cierto tinte de angustia y frustración, como en el sueñopesadilla anterior. Nótese que en cada caso, la experiencia onírica concluye con un reclamo a las hijas de Jerusalén. La mujer es la protagonista de la acción (nótese el uso enfático del pronombre personal yo), y el contenido de este poema tiene que ver con su relación con su esposo.

En su sueño, la mujer ve y oye a su esposo golpeando con insistencia a la puerta y llamándola (2:8). La actitud de él parece tierna y seductora, a juzgar por la manera en que la nombra (hermana mía, amada mía, paloma mía, perfecta mía). Frente a tales piropos, ¡qué mujer se resistiría a abrir la puerta a su amado! Sin embargo, ella no parece estar muy dispuesta a hacerlo. ¿Será que hubo una riña entre los enamorados y que este sueño inquieto es expresión de ello? Ella no parece tener muy en cuenta la situación de él, que está empapado por el rocío, quizás después de haber pasado la noche entera fuera de la casa, bien sea porque efectivamente se pelearon o porque así lo requería su trabajo como pastor. La cuestión es que las excusas que ella pone para no levantarse y abrir la puerta, parecen de poco peso, en labios de una mujer que en otro momento se excitaba con sólo oír la voz de su amado.

Su primera excusa es “estoy desnuda,” y la segunda es “no me quiero ensuciar los pies.” La palabra cómo (ekaka) refleja una indisposición petulante para actuar, más bien que una imposibilidad de actuar. Ella no quiere saber nada con él. Es probable que su rechazo tenga connotaciones específicamente sexuales, es decir, que frente a los avances de él, ella no está dispuesta a hacer el amor esa noche. En algunos casos, el vocablo pies es un eufemismo para los genitales. “Lava tus pies” y “dormir con mi mujer” son expresiones paralelas en 2 de Samuel 11:8, 2de Samuel 11:11. Es probable que el poeta esté jugando con un doble sentido en esta sección. Por un lado, parece describir una situación concreta de una mujer acostada y durmiendo en una habitación, que no quiere abrir la puerta a un hombre mojado por el rocío de la noche, que golpea porque quiere entrar. El otro sentido es el de un sueño erótico, en el que el hombre solicita sexualmente a la mujer, pero ésta se niega a hacer el amor presentando excusas no muy convincentes.

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