Apocalipsis 11: La visión de las cosas por venir

(i) Versículos 1 y 2. Aquí tenemos la escena de la medición del Templo. Como veremos, la medida es estrechamente paralela al sellado, y se realiza con un fin de protección para cuando desciendan sobre la Tierra los poderes demoníacos. (ii) Versículos 3-6. Trata de la predicación de los dos testigos, que son los heraldos del fin.

(iii) Versículos 7-10. Aquí surge por primera vez el Anticristo en la forma de la bestia del abismo, y su temporal triunfo que resulta en la muerte de los dos testigos.

(iv) Versículos 11-13. Aquí se presenta la restauración de la vida de los testigos y el consiguiente arrepentimiento y conversión de los judíos.

(v) Versículos 14-19. Por último, tenemos el primer boceto del triunfo final de Cristo, Su reinado inicial, el levantamiento y la derrota de las naciones, el juicio de los muertos y el establecimiento del Reino de Dios y de Su Ungido. Ahora procedamos a examinar el capítulo en detalle.

La medición del templo

Se le da al vidente una vara de medir que es como un bastón. La palabra para vara de medir es literalmente caña. Había ciertas plantas con tallos como los del bambú de hasta dos o tres metros de altura, que eran los que se usaban para medir. La palabra vara representaba la unidad de longitud entre los judíos, como era también corriente en España, y equivalía a seis codos.

El codo era originalmente el espacio que va desde el codo hasta la punta del dedo corazón, que equivalía a su vez a diecisiete o dieciocho pulgadas; así es que la vara eran unos tres metros.

La escena de la medición es frecuente en las visiones de los profetas. La encontramos en Ezequiel 40:3,6; Zacarías 2:1, y Amós 7:7-9; no cabe duda que Juan tendría en mente esas visiones del pasado.

Encontramos que la idea de la medición se usa de más de una manera. Se usa como una preparación para edificar o para restaurar, y también para destruir. Pero aquí el sentido es para preservar. La medición es como el sellado que se describe en 7:2s; el sellado y la medición son ambos para la protección de los fieles de Dios en los terrores demoníacos que han de descender sobre la Tierra.

El vidente tiene que medir el Templo, pero tiene que omitir en su medición el Atrio exterior, que se les ha entregado a los gentiles. El Templo de Jerusalén estaba dividido en cuatro atrios concéntricos, que convergían, por así decirlo, en el Lugar Santísimo. Estaba el Atrio de los Gentiles, donde podían entrar los no judíos pero más allá del cual no podían pasar bajo pena de muerte. Entre él y el atrio siguiente había una balaustrada en la que se encontraban lápidas que advertían a los gentiles que el pasar más adentro suponía hacerse reos de la pena capital. El siguiente era el Atrio de las Mujeres, y éstas no podían pasar más adelante. Luego estaba el Atrio de los Israelitas, más allá del cual no podían entrar los laicos. Por último estaba el Atrio de los Sacerdotes, donde estaban el altar de los holocaustos, de bronce, el altar del incienso, de oro, y el Lugar Santísimo; y a este atrio solo podían entrar los sacerdotes.

El vidente había de medir el Templo; pero la fecha del Apocalipsis, como ya hemos visto, es alrededor del año 90 d.C., y el Templo dejó de existir el año 70 d.C. ¿Cómo se podía medir el Templo?

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