Amós 9: Los juicios de Jehová son ineludibles.

En esta visión Amós comprendió que no hay lugar en la tierra, los cielos o el mar a donde uno pueda ir para escapar de la presencia de Dios. El monte Carmelo asciende a unos 900 m sobre el nivel de mar y está lleno de cuevas, más de 2.000 según los judíos. Aún hasta el día de hoy tiene fama de ser refugio de criminales. Pero allí el Señor los buscaría y los tomaría. Si el fugitivo era tan loco como para echarse al mar, aún allí Dios tenía un instrumento de juicio para atacarlo: la serpiente puede hacer referencia al Leviatán mencionado en Isa_27:1.

El versículo que más debe preocuparnos es el 4: Sobre ellos pondré mis ojos para mal y no para bien. Normalmente la frase que dice que Dios pone sus ojos sobre su pueblo es de gran consuelo. Vea Jer_24:6; también la bendición de Num_6:24-26 es una de las más hermosas de la Biblia hablando del rostro de Dios sobre su pueblo. No obstante, Dios es el Juez Supremo de todos. Ninguna acción nuestra escapa a su atención. Pero nos ha abierto un camino para cambiar nuestras acciones pecaminosas: solamente en Cristo el pecador encuentra “el camino, la verdad y la vida”.

El monte Carmelo

Localizado cerca de la costa del Mediterráneo y de la presente ciudad de Haifa, el Monte Carmelo se levanta a unos 190 m sobre la llanura y marca la entrada al valle de Jezreel.

Hubo un centro de culto al dios Baal sobre el monte, y fue allí mismo donde el profeta Elías retó a los 450 profetas de Baal. La victoria de Jehová indicó su soberanía sobre el pueblo y el territorio.

El monte Carmelo era importante para Amós y para Israel. Al anunciar el mensaje de juicio de Dios a su pueblo dice que se seca la cumbre del Carmelo (1:2). Inmediatamente esto llamaría la atención porque todo el monte era muy fértil, y su sequedad sería una muestra clara del castigo a la nación que no había obedecido a Dios. Isaías y Jeremías anuncian que después del castigo al pueblo, el Carmelo volverá a su hermosura anterior (Isa_35:2 y Jer_50:19).

Himno de exaltación al poder incomparable de Dios,Jer_9:5-6. Este himno es una doxología muy semejante a la Deu_4:13 y 5:8, 9. Los tres terminan alabando el nombre de Jehová y afirmando su poder cósmico como Creador de los cielos y sus huestes (Gen_1:16-18). Seguramente desde su hogar en las alturas de Tecoa Amós pasó muchas horas contemplando las estrellas y los planetas, y cada día quedó más convencido del poder de Dios, quien dirigió los destinos de las naciones de igual manera que guió los planetas en sus órbitas.

El versículo 9:5 se refiere a las tempestades o tormentas que eran muy fuertes sobre Israel antes de la llegada de cinco meses totalmente sin lluvia. Los arroyos secos se convirtieron en un momento en torrentes peligrosos. En 9:6 Amós se refiere al firmamento que se menciona en Gen_1:6. El primer cielo para el hebreo era una bóveda sobre la tierra con trayectorias bien definidas para el sol y la luna.

Juicio divino sobre Israel,Gen_9:7-10. Ante los ojos de Dios todas las naciones son iguales: Dios no hace acepción de personas ni de pueblos. No obstante, hay una verdad aun más profunda: Dios sí se interesa en las migraciones de los pueblos, pero no tiene con todos el mismo compromiso que tiene con Israel. En lugar de jactarse sobre sus privilegios, Israel debe reconocer que goza de mayores privilegios, y al mismo tiempo tiene mayores responsabilidades que otros pueblos en asuntos morales y espirituales.

Tiene la Ley de Dios; los demás no. Por eso Amós lamenta que el pueblo de Israel esté tan arraigado en sus hábitos morales, y que no tenga ningún interés en cambiar su manera de vivir.

Israel no fue elegido por sus méritos, sino por el amor de Dios. “No porque vosotros seáis más numerosos que todos los pueblos Jehová os ha querido y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos. Es porque Jehová os ama y guarda el juramento que hizo a vuestros padres, que os ha sacado de Egipto con mano poderosa y os ha rescatado de la casa de esclavitud…” (Deu_7:7-8). El Pacto del Sinaí era una realidad muy seria para Amós. Lo que denunció de manera enfática era la perversión de esta relación por los hebreos, quienes habían convertido el Pacto en la base de autojustificación y falsa seguridad.

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