Amós 1: Juicios contra las naciones vecinas

Pastor Lionel

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Dios no es únicamente el Dios de la naturaleza, pero la naturaleza y el ser humano están íntimamente relacionados, y el profeta se dio cuenta de que muy pronto un desastre en la agricultura iba a afectar a todos los habitantes de la tierra.

Mapa de los sitios mencionados en Amós

Sentencia sobre las naciones vecinas

La causa del juicio de Dios sobre las naciones que no habían recibido su ley se basaba en la falta de respeto de los derechos elementales de todo humano. Las atrocidades del genocidio demuestran que uno puede llegar a pensar en una persona de otro grupo como si fuese un animal que se puede matar por cualquier motivo; dicha persona no tenía mente, ni alma, ni emociones. Solamente el ser humano puede descender a un nivel tan bajo; los animales solamente matan para comer o para conservar la pureza de la especie.

Hay una fórmula que el profeta emplea al comenzar cada oráculo contra cada nación. Al sumar los números tres y cuatro se da el total de siete, el número perfecto, y de esta manera se da por entendido que se ha colmado la medida del mal de ese grupo. También el castigo es algo misterioso; el texto dice “no lo revocaré”, indicando que el castigo es también algo “hecho a la medida” para darle a ese pueblo exactamente lo que merece por sus crímenes. Los que han practicado el genocidio van a saber en carne propia lo que sus víctimas han sufrido. Amós no sabía realmente qué método iba a emplear Dios.

Contra Damasco por su crueldad con presos de guerra

Damasco era la capital del reino de Aram o Siria, la única nación suficientemente grande para ser una amenaza seria para Israel. Su horrible pecado era la crueldad infligida contra los israelitas habitantes de Galaad, región al lado oriental del Jordán, fronteriza con Siria. Los trillos de hierro eran plataformas pesadas con ruedas de madera que tenían clavos afilados cuyas puntas sobresalían; esas ruedas pasaban por el trigo en la era para sacar los granos. Es posible que los sirios los hayan usado como instrumentos de tortura con los presos de guerra. Los palacios no solamente eran residencias para la familia real sino también oficinas del gobierno y del estado mayor de los militares. Sus vigas eran de madera y sus techos de material combustible.

Quir era un lugar de la alta Mesopotamia que era el lugar de origen de los sirios; estaba cerca de Carquemis. Treinta años más tarde los Asirios conquistaron Siria y deportaron a sus habitantes, aunque no quemaron la ciudad de Damasco puesto que se rindió ante sus ejércitos.

La preocupación de Dios por los pobres

Uno de los temas principales de los profetas del octavo siglo era la preocupación de Dios por los pobres. Lo vemos en las enseñanzas y oráculos de Elías, Isaías, Miqueas y Amós. Esto no debe sorprendernos porque era el énfasis que Dios había dado en las leyes benéficas que encontramos en la torah, tales como las provisiones para los pobres, las viudas, los huérfanos y los extranjeros que vivían en el territorio de los hebreos. Estas personas no tenían ni voz ni poder en la sociedad y les hacía falta esta protección de Dios.

Amós está indignado por la manera en que el pueblo de Israel ha hecho caso omiso de estas enseñanzas. Pone su dedo en la llaga del pueblo: su confianza en la protección y la bendición de Dios por su pueblo a pesar de su falta de obediencia. Amós los llama a arrepentirse antes de ser castigados por sus prácticas tan inhumanas con su prójimo. Dios tiene compasión para con los pobres, y los que no demuestran esta misma actitud hacia ellos no pueden ser sus seguidores.

La pobreza en América Latina concierne a Dios y a su iglesia. La desnivelación de la sociedad ha perjudicado el bienestar nacional e internacional de millones de personas. Hay hambre, falta en las necesidades básicas de la vida, falta de educación, falta de empleo, entre muchas otras. Estas carencias producen malestar personal y social, y fomentan reclamos que llegan hasta la violencia, secuestros, etc. ¡Esto no agrada a Dios!

¿Qué hará su iglesia para remediarlo? Amós proclama, “Jehová ruge desde Sion…¡Buscad a Jehová y vivid!… Aborreced el mal y amad el bien. Estableced el juicio en el tribunal…”.

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