Amós 3: El rugido del león

Testigos internacionales citados

El profeta proclama que aun las naciones paganas puedan ver la inmoralidad de Samaria. Esa ciudad había sido la capital del reino del norte desde la época del rey Omri cien años antes. El versículo 9 en la Septuaginta se lee “Asiria” en lugar de Asdod, no obstante el texto heb. en casi la totalidad de los manuscritos se traduce como se halla en la RVA. Amós era un observador astuto de la política mundial y no estaría de más pensar que invitó a las dos superpotencias de la época para que fuesen testigos de la opresión y la violencia que ocurría en Samaria en aquel entonces. Era su manera de demostrar que el nivel de moralidad había llegado a ser más alto en las naciones paganas que en el país del pueblo escogido del Dios verdadero.

El versículo 10 describe una condición espiritual muy moderna. El pueblo se había extraviado tan lejos de Dios que no sabía hacer el bien. De tantos años de pecado ya no le queda conciencia alguna. La palabra que se traduce recto (nekoha) significa en heb. lo noble, lo honrado, lo opuesto a lo engañoso y falso. Isaías 30:10 describe perfectamente la situación de Samaria. ¡Al gozar de tantas bendiciones y privilegios se habían convertido en ciegos espirituales! Con su ambición social y su afán de ganar dinero habían perdido completamente el sentido de lo recto y lo honrado. Sencillamente no eran capaces de distinguir entre lo bueno y lo malo.

El versículo 11 habla de un adversario que va a rodear el país y a saquearlo. No se sabe si Amós tenía a Asiria en mente o no; lo cierto es que el juicio de Dios caerá sobre la sociedad pecaminosa.

Aniquilación de los opulentos

El versículo 12 no se refiere al “remanente” como término mesiánico sino solamente que se quedarán unos pocos como muestra de que una vez Israel era una nación del Medio Oriente. Según Exodo 22:13-15 si la oveja bajo el cuidado de un pastor asalariado era matada por un lobo o un león, el pastor tenía que traer algún resto de la oveja para demostrar al dueño que en verdad ésta había sido matada por alguna fiera. De otra manera el dueño podría acusarlo de haberla robado. En este versículo hay cierta ironía en el uso de la palabra librar o “rescatar” (nasal), porque en realidad el pastor no “rescató” o “libró” nada de valor, solamente dos piernas o la punta de la oreja. Así los cautivos de Samaria no tendrán nada para llevar al exilio excepto un pedazo de un diván o de una cama, ¡nada útil en absoluto!

¡No habrá ningún refugio!

Según Levítico 4:30 y 16:18 la sangre de la ofrenda de expiación se colocaba sobre los cuernos del altar que eran salientes de piedra en las cuatro esquinas del altar para evitar que el sacrificio cayera. En 1 de Reyes 1:50 y 2:28 se habla de dos esfuerzos de obtener protección al prenderse a los cuernos del altar. Como no sirvieron en aquel entonces tampoco servirían 250 años más tarde.

Tampoco servirían las casas lujosas como sitios de refugio. Las casas de invierno se construyeron en el valle del Jordán donde no solía hacer mucho frío. Ninguna clase de comodidades sería suficiente para esconderse del juicio de Dios. Toda clase de casa caería en el poderoso terremoto que estaba a punto de llegar. Los nuevos ricos habían dejado a los pobres sin techo, y ahora les llegará su turno. El cuadro es de un terremoto o una invasión; todo poder políticoeconómico es inútil ante el juicio de Dios. Nada puede salvar a los privilegiados que no aceptan sus responsabilidades morales frente al prójimo.

    Páginas: 1 2 3 4

Ayúdanos a continuar Sembrando La Palabra de Dios

WebDedicado ha sido autorizado a recaudar las donaciones para continuar con La gran Comisión.


Deja el primer comentario