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Amistad, noble sentimiento

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La Amistad es uno de los sentimientos más nobles, más dignos y elevados de la humanidad. Es una forma de expresión del Amor que reina en el corazón de los seres. Nos recuerda aquella sublime enseñanza que nos dejó Jesús,  aquel que vino a Servir y no a ser servido, cuando nos dijo: «Amaos los unos a los otros».

La Amistad es un elemento fundamental y la base del accionar. Es de tanta trascendencia que este concepto lo encontramos en los cimientos de nuestra sociedad, debe ser nuestro código de ética, ya que señala que debemos «Practicar la Amistad como un fin y no como un medio», así como entre nuestros objetivos, está presente recordándonos que debemos «unir a los seres humanos en vínculos de amistad, buen compañerismo y mutuo entendimiento». Es decir, que para que la sociedad se proyecte de manera efectiva hacia la comunidad mediante actividades de servicio, debemos estar realmente unidos por lazos de amistad, a fin de sentirla en lo más íntimo de nuestro ser. Sin amistad no hay sociedad.

El concepto de amistad es entonces de fundamental importancia en el quehacer social. No debiera ser una tarea muy difícil, si consideramos que la sociedad está integrada por hombres y mujeres de buena voluntad, y de acuerdo con Cicerón «La amistad puede existir solamente entre buenos» La verdadera amistad, claro está.

La amistad, además de proporcionar a quienes la practican desinteresadamente, las mayores satisfacciones durante su existencia, les da en cierta forma la inmortalidad, haciéndolos vivir después de la muerte, en el recuerdo de quienes disfrutaron de la misma.

En la antigüedad se representaba la amistad como una diosa, con la figura de una joven que tenía la cabeza ceñida con una corona de hojas de granado, con las palabras «invierno y verano». Ella estaba ligeramente vestida con blanco ropaje que dejaba descubierto el lado izquierdo del pecho, llevando en la falda escritas en oro las palabras: «vida y muerte». Con la mano derecha señalaba su corazón y unas palabras también en oro: «cerca y lejos». Por último, con la mano izquierda empuñaba un pequeño olmo seco, al que se enlazaba una vid.

Podemos interpretar la representación de la amistad con la figura de una joven, para simbolizar que ella nunca debe envejecer, aún ante el paso de los años, y que sus afectos deben ser siempre los mismos; su ligera vestimenta expresa la franqueza sincera e ingenua, desprovista de todo disfraz y disimulo, así como su blancura simboliza la inocencia que debe acompañar siempre a la verdadera amistad.

El pecho izquierdo desnudo es el lugar donde está el corazón, que nunca debe ocultarse a los amigos, el mismo que es señalado con la mano derecha para demostrar la fuerza que lo impulsa, cuando quiere dar a conocer sus sentimientos. La divisa: «cerca y lejos», asegura que su corazón permanece siempre fiel a las personas que ama, tanto si están cercanas como si se encuentran lejanas o ausentes.

Tiene la cabeza descubierta para enseñarnos que un buen amigo manifiesta abiertamente sus pensamientos, sin secretos. La corona de flores de granado, ha sido siempre el emblema de la perfecta Amistad, ya que su color no cambia nunca y expresa la inmortalidad del sentimiento mutuo.

La divisa «invierno y verano» indica que la amistad es constante, tanto en la desgracia como en la prosperidad, representadas por las dos estaciones extremas. Finalmente, las dos palabras: «vida y muerte» nos indican que la amistad es siempre la misma, tanto en vida como después de la muerte.

Así era como simbolizaban y sentían la amistad en la antigüedad. Cultivemos siempre este noble sentimiento, mantengamos la amistad entre nosotros siempre fresca y alegre, cuidémosla con sinceridad, con la fuerza del corazón, tanto en la cercanía como en la distancia, manifestándola abiertamente con el pensamiento, con la palabra y sobre todo con nuestras acciones, de manera constante a través del tiempo. No dejemos que envejezcan aquellos hermosos conceptos y pensamientos sobre la amistad, abracémosla ahora y siempre de la manera más expresiva, así como la lozana vid se abraza al olmo, aún después de seco.

Más recientemente, el Poeta Kahlil Gibran, nos recuerda que «Vuestro amigo es la respuesta a vuestras necesidades. El es el campo que plantáis con amor y cosecháis con agradecimiento. El es vuestra mesa y vuestro hogar. Porque vosotros vais hacia él con vuestra hambre y lo buscáis con sed de paz. Cuando os separéis de un amigo no sufráis. Porque lo que más amáis en él, se aclarará en su ausencia, como la montaña es más clara desde el llano para el montañés. Y no permitáis más propósito en la Amistad, que el ahondamiento del espíritu. Y haced que lo mejor de vosotros sea para vuestro amigo. Y en dulzura de la amistad, dejad que haya risas y placeres compartidos. Porque en el rocío de las cosas pequeñas, el corazón encuentra su mañana y se refresca.»

«Un amigo es alguien en quien podemos confiar, una persona con la que podemos contar cuando necesitamos ayuda, él es alguien con quien podemos compartir nuestros pensamientos más íntimos y de quien podemos aprender. El aprueba nuestro deseo de servir. Podemos esperar de él una crítica honesta y su actitud es más profunda que la cordialidad. El valoriza la Amistad como un tesoro personal. Es alguien a quien podemos abrirle el corazón y quien pone su talento y su capacidad a nuestra disposición en cualquier momento. Sí, semejante persona es un amigo».

Con todo lo dicho y recordado hasta aquí, amigo que lees estas líneas: ¿Sabes ya quién es tu amigo?

Tu amigo es aquel que siendo leal y sincero, te comprende; el que te acepta como eres y tiene fe en ti, el que sin envidia reconoce tus valores, aquel que te estima y elogia sin adularte; el que te ayuda desinteresadamente y no abusa de tu bondad; el que con sabios consejos te ayuda a construir y pulir tu personalidad; el que goza con las alegrías que llegan a tu corazón.

Tu amigo, es el que sin penetrar en tu intimidad, trata de conocer tu dificultad para ayudarte; el que sin herirte, te aclara lo que entendiste mal o te saca del error; el que levanta tu ánimo cuando está caído; el que con cuidados y atenciones quiere menguar el dolor de tu enfermedad; el que te perdona con generosidad, olvidando tu ofensa. El que ve en ti un ser humano con alegrías, esperanzas, debilidades y luchas.

Ese es el amigo verdadero. Si lo descubres.. ¡Consérvalo como un tesoro! Le llaman Jesús.

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