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A veces tratamos a los extraños

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Hoy choqué con un extraño cuando caminaba. Disculpe Usted le dije; Él me dijo; No, disculpe Usted, no la vi cuando venia. Ambos fuimos muy amables. Continuamos nuestro camino y nos dijimos adiós. Pero al llegar a casa otra historia se desarrolló.

Esa misma tarde mientras yo cocinaba, Mi hija se paró muy firme por un lado sin que yo me diera cuenta. Cuando me di la vuelta casi la tumbo. Quítate de aquí por que me estorbas -le grité-

Ella se fue con su corazoncito destrozado. No me di cuenta de lo fuerte que le grité, Por la noche, cuando me acosté, una voz muy baja escuché que me decía: Cuando hablaste con un extraño cortés fuiste, pero con la criatura que amas, grosera te portaste.

Mira en el piso de la cocina y encontrarás unas flores cerca de la puerta, esas flores, tu hija las escogió especialmente para ti; rosa, amarilla y azul y se acercó a ti silenciosamente para no arruinar la sorpresa. Pero tú ni te diste cuenta de las lágrimas en sus ojos.

En este momento me sentí el ser más insignificante Y las lágrimas comenzaron a salir de mis ojos, lentamente fui al cuarto de mi hija y me arrodillé al borde de su cama, despierta cariño, despierta chiquita le dije. Estas flores… ¿las escogiste para mí mi amor?

Ella se sonrió y dijo: Las encontré cerca de un árbol y las recogí por que sabía que te gustarían, especialmente la azul. Le contesté: Hija discúlpame por la forma en que te traté en la tarde no debí gritarte de esa forma.

Ella me contestó: Mamá no te preocupes te quiero de cualquier manera. Y yo a ti corazón y me encantaron tus flores especialmente la azul. Le contesté.

Tengamos en cuenta, como tratamos a nuestros seres queridos sin importar sus edades…

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