Deuteronomio 32: La promesa del juicio

Publicaciones realizadas por ángeles que nos prestan sus alas cuando se nos olvida cómo volar

A pesar de la provisión de Dios en el desierto y de su bendición en la tierra prometida, Israel se engordó y como un animal no domesticado, dio coces. La lista de los pecados cometidos por Israel revela la extensión de la depravación del pueblo y explica la indignación de Jehová. Israel abandonó a su Creador, desdeñó la Roca que le había salvado, provocó el celo de Dios con la adoración de dioses extraños, causó la ira de Dios con sus abominaciones y ofreció sacrificios a los demonios. La palabra demonio es la designación usada para identificar a los espíritus que vivían en el desierto. La expresión a los demonios, no a Dios puede ser traducida “a los demonios, que no son dioses”. Los sacrificios de los israelitas fueron hechos a dioses que ellos conocieron después de entrar en Canaán, dioses que sus antepasados no habían adorado antes.

El pueblo de Israel abandonó a Jehová la Roca que lo procreó. Ellos se olvidaron del Dios que los hizo nacer. La palabra procreó significa “concebir”, “engendrar” y generalmente se usa para describir el acto de una mujer al concebir a un niño o niña. La imagen de Jehová como una madre que había engendrado a Israel revela que la existencia de Israel dependía completamente de la gracia y del amor divino.

La promesa del juicio

A la luz de la apostasía de Israel Jehová desdeñó a su pueblo. Abandonado por Israel Jehová abandona a su pueblo, esconde su rostro de ellos y declara el juicio que vendrá sobre la nación. Para Dios, esconder su rostro de Israel es quitar su protección, es remover su gracia y exponer a Israel a la devastación de la guerra y la ignominia del exilio.

La ira de Jehová vino sobre Israel porque él era un pueblo infiel, una generación dedicada al mal, un pueblo en quien no había fidelidad. Israel indignó a Jehová con sus vanidades. Jehová es un Dios celoso que no permite que su pueblo haga imágenes de otros dioses, ni permite que la dedicación de Israel sea dividida entre el Dios verdadero y los dioses que no existen. Israel había provocado a Jehová con sus ídolos, ahora Jehová provocaría a Israel con un pueblo que no era su pueblo. La palabra vanidades (heb. habel) significa algo que no tiene consistencia. Adorar a un ídolo es una vanidad porque los ídolos no son dioses, ellos no tienen existencia. No se menciona cuál es el pueblo que Dios usaría para provocar a Israel. La idea aquí es que el pueblo especial será castigado por una nación que Dios declara que no es su pueblo.

Israel sería consumido por el fuego ardiente de su ira. La ira divina llegaría hasta el Seol. La palabra Seol designa la morada de los muertos. Tan intenso sería el castigo de Israel que toda la tierra y aun las regiones debajo de la tierra serían afectadas. Jehová usó cinco representaciones para describir el furor de su ira y la severidad del juicio que vendría sobre Israel: hambre, fiebre, plagas, animales salvajes y espada. Es muy difícil de interpretar. Afuera en el campo de batalla, la espada mataría a los hijos. Adentro, en el hogar israelita, la espada mataría aquellos que no fueron a la batalla. La guerra no perdonaría a nadie. La espada del invasor mataría a los hombres y mujeres, a los niños y ancianos. Todas estas calamidades caerían sobre Israel por causa de su idolatría. La apostasía de Israel invoca las maldiciones del pacto mencionadas.

En medio del castigo y la aflicción de Israel Jehová, en un monólogo, refleja la situación de su pueblo. El texto es difícil de traducir al castellano. La traducción de la RVA sigue la LXX. Una mejor traducción seria: “Los quebrantaré.“ Haría cesar su memoria de entre los hombresi : La intención de Jehová era anonadar a su pueblo y hacer desaparecer la memoria de Israel de la faz de la tierra. Tener una memoria entre los hombres refleja el deseo de cada persona de que su nombre viva en el futuro por medio de sus hijos. La muerte de los hijos varones era la eliminación de la posibilidad de que el nombre de un hombre continuara en el futuro. Aun cuando el deseo de Jehová era deshacerse de su pueblo, él no deseaba que el enemigo atribuyera su victoria contra Israel al poder de su ejército.

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Lionel Valentin Calderón

Periodista, Artista, Caricaturista y Escritor pepiniano nacido en Añasco, Puerto Rico. Ha publicado varios libros entre los que destacan Vida de Jesús un Evangelio Armonizado, Sancocho Cristiano Volúmenes I-IV, Bendiciones Cristianas Vols I-II y La Biblia comentada de Génesis a Apocalipsis.

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