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Números 23: Balaam deja los altares paganos

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El cuarto oráculo de Balaam.

Aunque Balac no le paga, antes de irse Balaam le da otra profecía gratis de lo que Israel hará al pueblo de Moab en los últimos días. Esta frase puede significar “en el futuro lejano” o lit. “en la última época de la historia”. Balaam recibe esta profecía, como la anterior, en una visión extática. En realidad, esta visión desarrolla más la anterior, especialmente en cuanto al rey de Israel que ha de venir; o inmediatamente, pero en el futuro, saldrá la estrella de Jacob. Una estrella puede ser el símbolo de un rey. Este significado es confirmado aquí por la segunda línea, que habla de un cetro (símbolo del poder real; ver de Israel. Este rey futuro conquistará a los pueblos en derredor, incluso Moab y Edom también.

La traducción hijos de Set sigue el texto hebreo masorético. No obstante, varios intérpretes encuentran un problema aquí, porque los hijos de Set incluiría toda la raza humana. Por eso, proponen cambiar el texto para decir los hijos de Sut. Los sutu se mencionan en los textos de execración en Egipto (c. 1900 a. de J.C.) como un pueblo que vive en la región de Palestina. La mención de esta tribu antigua que después desapareció sería una indicación de una fecha temprana para este oráculo de Balaam. El significado queda claro: Israel y su rey dominarán sobre todos sus enemigos. Balac había llamado a Balaam para maldecir a Israel para que Moab pudiera derrotar a Israel. En contraste, Balaam predice que un día Israel y su rey conquistarán a Moab.

En un sentido, esta profecía se cumplió en el reinado de David, quien conquistó a Moab y Edom, pero los judíos la interpretaron como una profecía de rey ideal, el Hijo de David (o sea, el Mesías). Los rabinos judíos posteriores ciertamente se daban cuenta de las conquistas de David, pero todavía esperaban un cumplimiento más completo. Esta profecía, como los salmos mesiánicos del AT, se mueve en dos niveles a la vez. En un nivel, encuentran un cumplimiento limitado en un rey histórico justo y bueno. Pero a la vez señalan el rey ideal, el Mesías, quien es el único que puede cumplir plenamente la esperanza expresada.

Los Rollos del Mar Muerto revelan una interpretación mesiánica de la estrella y del cetro en este pasaje. El rabino Akiba, quien creyó que el líder de la segunda rebelión judía contra Roma en 132-135 d. de J.C. era el Mesías, le dio el título BarCocheba, ese es, Hijo de la Estrella. Los magos probablemente conocían esta profecía antigua, pronunciada por un hombre fuera del pueblo de Israel. Por eso, interpretaron la apariencia de la estrella como señal de que el verdadero Rey de Israel había nacido. Notar también la referencia a Jesús como la Estrella de la mañana.

Los últimos oráculos de Balaam.

Balaam agrega tres profecías breves que tienen que ver con otros pueblos. Quizás se incluyen aquí para animar a Israel con la perspectiva de la derrota de todos sus enemigos. La destrucción total de los amalequitas se predice en 24:20. Tanto Saúl como David ganaron victorias sobre estos nómadas de la península sinaítica y describe cómo algunos israelitas aniquilaron a los sobrevivientes de Amalec en la época de Ezequías.

La segunda profecía, trata de los queneos. Esta tribu vivió en la región al suroeste del mar Muerto. Hobab, el cuñado (o quizás el suegro) de Moisés y sus descendientes se llaman queneos, y parece que siempre había relaciones amistosas entre Israel y los queneos. ¿Por qué entonces se incluye aquí una predicción de su derrota? No sabemos. La referencia a Asiria como el conquistador de los queneos levanta otro problema. El comentarista De Vaulx (citado por Wenham) mantiene que “Asur” aquí no se refiere a la famosa nación de Asiria que conquistó el gran imperio en los siglos IXVII a. de J.C., sino a los asureos, una tribu pequeña que vivió en la parte septentrional de la península siniaítica. Si es así, el oráculo entonces predice que los queneos serán tomados presos por una tribu vecina. A su vez, los conquistadores de los queneos, sean asirios o sean asureos, encontrarán la derrota a manos de otra nación.

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