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Números 23: Balaam deja los altares paganos

Pastor Lionel

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Balac expresa su disgusto otra vez. El plan de Balac ha sido totalmente frustrado. Pide que Balaam por lo menos no bendiga a Israel si no puede maldecirlo, pero Balaam dice que tiene que anunciar todo lo que Jehová le diga.

El tercer oráculo de Balaam. A pesar de la afirmación de Balaam de que Jehová no cambia de opinión, Balac todavía espera que Balaam maldiga a Israel. Le lleva a la cumbre del monte Peor donde Balaam tiene su tercer encuentro con Dios. Preparan holocaustos otra vez. Pero esta vez Balaam no busca a Dios a través de encantamientos como antes; simplemente espera a Dios. Esta vez el espíritu de Dios viene sobre él. Aunque Dios había puesto una palabra profética en la boca de Balaam antes, aparentemente hay algo más involucrado aquí. Parece que Balaac aquí entra en un estado de trance en que ve una visión dada por el Espíritu de Dios. Las primeras líneas de su oráculo apoyan esta interpretación.

Predice la prosperidad de Israel. Se establecerá en la tierra y será fecundo y fuerte como un huerto bien regado o como un cedro, rey de los árboles, junto a las aguas. La RVA interpreta(su simiente tendrá agua en abundancia ) como una referencia a la lluvia, que da la fecundidad a la tierra. Otros intérpretes ven aquí una predicción de la reproducción del pueblo y de su descendencia multiplicada. Los traductores de la LXX vieron aquí una profecía mesiánica de que saldría de la simiente de Israel uno que sería rey sobre muchas naciones (ver RVR-1960: “su descendencia será en muchas aguas”). Esto concuerda bien con la predicción del de que Israel tendrá un rey enaltecido más que Agag, rey de los amalequitas, y que su reino será engrandecido. Saúl, el primer rey de Israel, derrotó a los amalequitas y su rey Agag. (Se sugiere que Agag fue un título de los reyes de los amalequitas en vez de un nombre personal.)

La derrota de los amalequitas, el enemigo más antiguo de Israel se ve como la garantía o las primicias de la derrota de todos los enemigos de Israel. Dios peleará a favor de su pueblo con poder como el del toro salvaje. Le ayudará a destruir completamente a sus enemigos. Israel será fuerte como león. Benditos sean los que bendicen a Israel y malditos los que le maldicen. Esta es una clara reafirmación de las promesas divinas a Abraham.

Balac expresa su enojo y Balaam le responde. Balac le dice a Balaam que se vaya y que Jehová le ha privado de honores. Por anunciar la palabra de Jehovah, Balaam ha perdido la recompensa que Balac le iba a dar por maldecir a Israel. Pero Balaam repite que no puede decir nada sino lo que Jehová le diga, esta vez Balaam no busca a Dios a través de encantamientos como antes; simplemente espera a Dios. Esta vez el espíritu de Dios viene sobre él. Aunque Dios había puesto una palabra profética en la boca de Balaam antes,, aparentemente hay algo más involucrado aquí. Parece que Balaac aquí entra en un estado de trance en que ve una visión dada por el Espíritu de Dios. Las primeras líneas de su oráculo apoyan esta interpretación.

Balaam pronuncia su tercera profecía en los vv. 3-9. Empieza declarado que su ojo está abierto. Parece que se refiere al ojo espiritual, que ha sido abierto por el Espíritu de Dios para que vea las realidades espirituales. Afirma que no sólo escucha los dichos de Dios, sino que también percibe la visión dada por el Dios Todopoderoso. En las visiones anteriores, Balaam afirmó la relación especial entre Jehová e Israel y enfatizó lo que Dios ya ha hecho por su pueblo. Esta vez, por la revelación del Espíritu, hace predicciones de lo que Jehová ha de hacer por su pueblo en el futuro.

La derrota de los amalequitas, el enemigo más antiguo de Israel se ve como la garantía o las primicias de la derrota de todos los enemigos de Israel. Dios peleará a favor de su pueblo con poder como el del toro salvaje. Le ayudará a destruir completamente a sus enemigos. Israel será fuerte como león. Benditos sean los que bendicen a Israel y malditos los que le maldicen. Esta es una clara reafirmación de las promesas divinas a Abraham.

Balac expresa su enojo y Balaam le responde. Balac le dice a Balaam que se vaya y que Jehová le ha privado de honores. Por anunciar la palabra de Jehovah, Balaam ha perdido la recompensa que Balac le iba a dar por maldecir a Israel. Pero Balaam repite que no puede decir nada sino lo que Jehová le diga.

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