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Números 23: Balaam deja los altares paganos

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Núm 23:27 Y dijo Balac a Balaam: Te ruego que vengas, te llevaré a otro lugar; por ventura parecerá bien a Dios que desde allí me lo maldigas.

El rey Balac llevó a Balaam a diferentes lugares para tratar de incitarlo a que maldijera a los israelitas. Pensaba que un cambio de escenario podría hacer cambiar de opinión a Balaam. Pero un cambio de lugar no cambia la opinión de Dios. Debemos aprender a enfrentar la fuente del problema. El cambiar de lugar para escapar del problema sólo complica la solución. Los problemas que están arraigados en nosotros no se resuelven con un cambio de escenario. El cambiar geográficamente o de trabajo sólo puede distraernos de la necesidad de experimentar un cambio en nuestro corazón.

Núm 23:28 Y Balac llevó a Balaam a la cumbre de Peor, que mira hacia el desierto.[b]

La cumbre de Peor : También es un santuario de Baal, quien condujo a la apostasía de Israel.

Núm 23:29 Entonces Balaam dijo a Balac: Edifícame aquí siete altares, y prepárame aquí siete becerros y siete carneros.

Núm 23:30 Y Balac hizo como Balaam le dijo; y ofreció un becerro y un carnero en cada altar.

El primer oráculo de Balaam. Balac lleva a Balaam a Bamotbaal (lit. los lugares altos de Baal), donde tiene su primer encuentro con Dios. Desde allí puede ver parte del campamento de Israel (ver la mención de Bamot en el itinerario. Ofrece holocaustos allí sobre siete altares en un intento de buscar a Dios y obtener su favor según los métodos tradicionalmente usados por los adivinos. Dios le viene al encuentro, y le da la palabra de Jehová.

Balaam pronuncia su primera profecía. Dice que no puede maldecir a los que Dios no ha maldecido. Israel tiene la bendición de Dios, no su maldición. Reconoce el carácter único de Israel; es un pueblo puesto aparte para el servicio de Jehová. (RVR-1960 dice que Israel ha de habitar confiado, una referencia a seguridad, en vez de solitario como en RVA. La entrega de Israel a Jehová trae como resultado la protección divina.) Además, Balaam predice el crecimiento de Israel; su descendencia se multiplicará hasta llegar a ser como el polvo que no se puede contar. Esto será en cumplimiento de la promesa de Dios a los patriarcas. Sea mi final como el suyo parece expresar el deseo de Balaam de llegar a ser tan bendito como Israel será en el futuro. Aquí tenemos una reafirmación de las promesas de Dios de bendecir a Abraham y a su descendencia.

Balac expresa su disgusto. Está frustrado porque quería que alguien maldijera a Israel, y Balaam sólo ha anunciado bendiciones para Israel. Balaam le recuerda de que debe anunciar lo que Jehová le diga.

El segundo oráculo de Balaam. Balac cree que quizá un cambio de lugar cambie el mensaje que Balaam recibe. Lo lleva al campo de Zofim, en la cumbre de Pisga, donde Balaam tiene su segundo encuentro con Dios. Zofim significa “los atalayas”; parece que fue un puesto de observación para controlar los movimientos de ejércitos en el valle del Jordán. Allí ofrecen holocaustos otra vez, y una vez más Dios responde a los esfuerzos humanos de buscarle. Viene al encuentro de Balaam y le entrega una palabra profética para anunciar.

Balaam da su segunda profecía. Dios no miente ni cambia su propósito como los hombres,. No puede ser manipulado ni controlado por los encantamientos ni por la magia. (Aquí hay una diferencia fundamental entre la magia y la verdadera religión. La magia intenta manipular a Dios para lograr los propósitos humanos; la fe produce una entrega del hombre en las manos de Dios para que él logre sus propósitos divinos a través del hombre.) Todavía es el propósito de Dios bendecir a Israel; por eso, aun un gran hechicero como Balaam no puede contradecir la bendición de Dios. No ha encontrado iniquidad en su pueblo; por eso, no hay razón para que lo maldiga.

Además, Jehová no es un Dios que bendice al pueblo desde lejos. Está presente con su pueblo como su rey divino. Es aclamado en Israel con gritos de júbilo (o quizá con el toque de trompetas que anuncian celebraciones religiosas. Jehová defiende a su pueblo; por eso, es para Israel como los cuernos de un toro salvaje, un símbolo de poder. La presencia y el poder de Jehová significan que no hay encantamiento ni adivinación que valga contra Israel. A la luz de lo que Dios ya ha hecho por su pueblo en el éxodo y las victorias que va a concederle en el futuro, las naciones van a exclamar: i ¡Lo que Dios ha hechoi ! como una expresión de admiración y alabanza a Dios. Israel será como león, símbolo de poder y dominio. Como la leona come su presa completamente, así Israel acabará con sus enemigos.

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