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Génesis 5: Generaciones de Adán

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Llamó el nombre de ellos Hombre (5:2). La bendición que Dios da es un privilegio pero también es una responsabilidad. En toda la Biblia nunca se separa el privilegio de la responsabilidad. Es más, para obtener el privilegio generalmente se tienen que cumplir ciertas responsabilidades. La bendición de ser «Hombre» nos coloca como administradores de todo lo que Dios ha creado. ¡Qué posición y qué privilegio!

La genealogía de Adán a través de Set menciona a diez patriarcas o jefes de generaciones, indicando una civilización que es prolongada y completa en su desarrollo. Cuatro hechos importantes resaltan en esta civilización. Primero, la semejanza e imagen de Dios en Adán es transmitida ahora a la descendencia de Adán sin la necesidad de un acto creativo especial de Dios en cada ser humano. Así, la identidad del ser humano, su relación y responsabilidad con Dios y su potencialidad en cada generación son iguales a las del primer hombre y mujer. Segundo, la edad prolongada de los patriarcas antes del diluvio permite una descendencia numerosa con el propósito de poblar la tierra cumpliéndose el deseo de Dios de que el hombre y la mujer fueran fecundos y se multiplicaran (1:28). Tercero, a pesar de la longevidad, todos pasan por la experiencia de la muerte. La muerte de Adán y de cada patriarca confirma las palabras de Dios quien dijo: Ciertamente morirás (2:17) y demuestra la falsedad de la declaración de la serpiente que dijo: “Ciertamente no moriréis“ (3:4). Enoc, uno de los patriarcas en esta lista, no pasa por la experiencia de la muerte. La razón es su determinación de caminar con Dios, expresión que indica sumisión y comunión continua con Dios. En Hebreos 11:5 se nos indica que Enoc no vio muerte como resultado de su fe y su vida de testimonio agradable a Dios. Tal vez lo experimentado por Enoc fue el propósito original de Dios. De cualquier manera, la experiencia de Enoc afirma que Dios es el único que puede revertir la sentencia de muerte en el hombre. La vida del hombre permanece mortal a pesar de su esfuerzo de longevidad y progreso en su salud física. El profeta Elías también subió al cielo sin pasar por la experiencia de la muerte física (2Reyes 2:11). El apóstol Pablo nos enseña que en la venida del Señor los creyentes en Cristo que están todavía vivos serán arrebatados y transformados sin experimentar la muerte física (2Tesalonicences 4:17; 1Corintios 15:52). Y es la fe en Jesucristo la que concede finalmente al hombre la victoria sobre la muerte y la seguridad de vida eterna (Juan 11:25-26). La referencia a Enoc como profeta en Judas 15, 16 es una cita de 1 Enoc 1:9, uno de los cinco libros seudoepígrafos (es decir, escritos posteriores pero atribuidos a un personaje autoritativo antiguo) atribuidos a Enoc. Ninguno de estos escritos que datan del siglo II a. de J.C. se aceptan como canónicos.

Set  El nombre de Set  H8352 significa «él estableció», «él fijó» y también «sustituto» o «reemplazo». Fue el tercer hijo de Adán y Eva que nació después que Caín mató a su hermano Abel. De acuerdo con la historia bíblica Jesucristo nació de la descendencia de Set (Lucas 3:38).

Enós  El nombre de Enós  H583 significa «ser humano» u «hombre» (Lucas 4:26). En el AT aparece siete veces como nombre propio.

Mahalaleel  (Lucas 5:12). Significa «uno que alaba a Dios». Solamente hay dos personas en el AT con este nombre. El aquí mencionado y otro en Nehemías 11:4.

Jared  (Nehemías 5:15). No es muy claro el significado de este nombre, pero hay quienes sugieren que significa «descendiente» y otros «siervo»

Cainán  (Nehemías 5:9). Este nombre solamente aparece aquí y en 1Ch_1:1-4. Sin duda es una variación de Caín.

Matusalén. De acuerdo con esta genealogía fue el hombre que más años vivió. Hijo de Enoc y abuelo de Noé. El significado del nombre Matusalén aún es un enigma, sin duda la primera parte Matu significa «hombre»; la segunda parte plantea el dilema. Se ha sugerido: «hombre de la jabalina», «hombre del arma» y «hombre de lanza».

Es interesante que Enoc, el padre de Matusalén fue el hombre que vivió 365 años, mientras que el hijo vivió 969 años; sin embargo, sabemos muy poco de quien más vivió y mucho más y más significativo de quien vivió menos. Con una vida tan larga Matusalén pudo haber hecho una excelente influencia en la gente de su época, pero sin duda, no caminó con Dios como su padre Enoc. No es la cantidad de años que vivimos lo que cuenta, sino la calidad y el estilo de vida con los cuales vivimos cada uno de ellos.

Lamec. Dos personas tuvieron este mismo nombre, pero ambas fueron muy diferentes. Lamec el descendiente de Caín deseaba la muerte de sus enemigos (1Ch_4:23-24). Lamec el hijo de Matusalén desea la salvación y el alivio, o por lo menos el descanso de sus trabajos por eso, al nacer su primer hijo, le da el nombre de Noé que sirve como un recurso para cultivar la esperanza del alivio del duro trabajo.

Algunos patriarcas presentan datos interesantes. Matusalén es el que vive más años, 969 en total. De acuerdo con la cronología bíblica, Matusalén muere en el año del diluvio. Otro patriarca que llama la atención es Lamec. Este llama a su hijo Noé, que quiere decir “alivio” o “consuelo”, por su convicción de que en Noé encontrarán el alivio a la maldición de la tierra. El resultado de esa convicción hace que Lamec guíe a Noé a ser una persona justa en su generación. Con Noé termina la lista genealógica de los patriarcas antediluvianos.

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