Perseverancia

Cuando leemos las palabras de quienes son más que vencedores, nos sentimos casi perdedores, pensando que nada podremos lograr.

Pero ellos lo alcanzaron paso a paso, empleando la fuerza de la voluntad, negándose a sí mismo, logrando pequeñas victorias, y permaneciendo fieles a su ideal.

Cuando llegan a donde están, nadie considera lo que pasaron. Solo aprecian lo logrado, sin saber cuánto les ha costado.
Pero no existe un triunfo repentino ni una madurez espiritual que sea producto del azar.

“El éxito requiere trabajo y sacrificio”

Perseverar: Negarnos a darnos por vencidos a pesar de los obstáculos que nos pone la vida, es la actitud que nos permitirá conseguir las metas que Dios nos ha dado.

En la Biblia encontramos otra ilustración de perseverancia en la historia de Naamán, el militar que padecía de lepra. Después de consultar al profeta Eliseo si conocía algún remedio para su mal, recibió la siguiente respuesta: “…Ve y lávate siete veces en el Jordán, y tu carne se te restaurará, y serás limpio” (2Reyes 5:10). El rechazo de Naamán a este consejo es comprensible. Es más, estaba furioso. ¿Por qué? Porque deseaba una cura instantánea.  “…He aquí yo decía para mí: Saldrá él luego, y estando en pie invocará el nombre de su Dios, y alzará su mano y tocará el lugar, y sanará la lepra” (v.11).

Naamán se parece a muchos de nosotros. Queremos encontrar un camino fácil que nos lleve al éxito. Cuando alguien  dice que  la victoria  no se da  fácilmente, lo  resentimos y nos enojamos, porque se nos pide que cumplamos con determinadas actividades, si queremos lograr nuestras metas.

Por ejemplo, Josué 1:8 indica que una de las claves para alcanzar el éxito es meditar en la Palabra de Dios:

“Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes  y  hagas  conforme  a todo  lo  que  en  él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien”. Pero, ¿cómo puede la meditación de pasajes contenidos en un libro milenario hacerme exitoso? Tal vez no estemos muy seguros, al igual que Naamán dudó de sumergirse en un río lodoso  iba a sanarlo de lepra; pero Dios le mandó que lo hiciera. De la misma manera, el Señor nos ha prometido que la perseverancia en la meditación de su Palabra nos dará el éxito.

¿Cuál fue el resultado de la persistencia de Naamán en una actividad que parecía inútil?  “El entonces descendió, y se zambulló siete veces en el Jordán, conforme a la palabra del varón de Dios; y su carne se volvió como la carne de un niño, y quedó limpio” (2Reyes 5:14). Observe que la primera zambullida no curó la lepra, ni la segunda, ni la tercera. Supongo que para cuando iba por la quinta o sexta. Naaman estuvo tentado  a decir:  “¡Esto no funciona!”  sin embargo, a la postre, su persistencia en hacer lo que Eliseo había dicho, dio su fruto.

Esto nos indica que la perseverancia no sólo significa poder eliminar obstáculos que nos impiden alcanzar nuestras metas, mas bien es continuar persiguiendo nuestros objetivos a pesar de los impedimentos que se nos atraviesan.

…«sin mirar lo que queda atrás prosigo a la meta» Filipenses 3:13-14.

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