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2 Pedro 1: El hombre que abría puertas

Pastor Lionel

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Por otra parte, si nos resistimos a hacer el esfuerzo de seguir hacia arriba, ciertas cosas sucederán.

(a) Nos iremos quedando ciegos; nos quedaremos sin la lámpara del conocimiento de Jesucristo que ilumina el camino. Como Pedro lo veía, el caminar sin Cristo es andar en la oscuridad y no poder distinguir el camino.

(b) Nos volvemos lo que Pedro llama Myópazón. Esta palabra puede tener uno de dos significados. Puede querer decir corto de vista (Cp. español miope). Es fácil volverse corto de vista en la vida, ver las cosas sólo como se presentan en el momento y ser incapaz de verlas en la debida perspectiva, tener los- ojos tan fijos en la tierra que nunca pensamos en nada más allá. También puede querer decir guiñar, entornar los ojos. De nuevo, es fácil en la vida cerrar los ojos a lo que no queremos ver y andar, como si dijéramos, con anteojeras.

Caminar sin Cristo es estar en peligro de tener un punto de vista miope o estrecho de mirar.

Además, el fallar en la ascensión de la escala de las virtudes es olvidar que los pecados de la antigua manera de vivir se han borrado totalmente. Pedro está pensando en el Bautismo. En aquel tiempo era bautismo de creyentes; era un acto deliberado de decisión personal el dejar la vieja manera de vivir y asumir la nuevas La persona que, después del bautismo, no empieza la escalada hacia la cima ha olvidado, o nunca ha comprendido, el significado de la experiencia por la que ha pasado. Para muchos de nosotros lo correspondiente al bautismo de creyentes en este sentido es la incorporación a la Iglesia Cristiana como miembros. El hacer nuestra entrega y luego seguir exactamente lo mismo es dejar de comprender lo que significa la membresía en la iglesia, porque nuestra entrada en ella debería ser el principio de la ascensión.

En vista de todo esto, Pedro exhorta a los suyos a que hagan todo posible esfuerzo para confirmar su vocación en Dios. Aquí tenemos una demanda sumamente significativa. Por una parte, todo es de Dios; es la llamada de Dios la que nos da entrada en la comunión de Su pueblo; sin Su gracia y Su misericordia no podríamos hacer ni esperar nada. Pero eso no nos absuelve de todo posible esfuerzo.

Tomemos una analogía que, aunque no perfecta, puede ayudarnos a entender. Supongamos que un hombre rico y amable escoge a un pobre chico que no habría podido tener otra oportunidad, y le ofrece el privilegio de una educación universitaria. El benefactor le está dando al chico algo a lo que no habría podido llegar por sí mismo; pero el chico no puede hacer uso de ese privilegio a menos que esté preparado a esforzarse, y cuanto más se esfuerce más entrará en el privilegio que se le ofrece. El gratuito ofrecimiento y el duro esfuerzo personal deben combinarse para que el privilegio sea del todo efectivo.

Así pasa con nosotros y Dios. Dios nos ha llamado en Su gran misericordia y gracia inmerecida; pero al mismo tiempo tenemos que aplicar todo nuestro esfuerzo para proseguir adelante y hacia arriba en el camino.

Si mantenemos la ascensión; dice Pedro, acabaremos siendo agraciados generosamente con el derecho de entrada en el Reino eterno; y no resbalaremos en el camino. Con esto, Pedro no quiere decir que nunca pecaremos. La imagen que tiene en mente es la de una marcha, y quiere decir que nunca . nos saldremos del camino ni nos quedaremos atrás. Si tomamos la salida en esta carrera adelante y hacia arriba, el esfuerzo será grande pero la ayuda de Dios también; y a pesar de todo el esfuerzo, Él nos permitirá continuar hasta que lleguemos al final del viaje.

El cuidado del pastor

Por esa razón es por lo que me propongo recordaros constantemente estas cosas, aunque ya las sabéis y ya estáis firmemente establecidos en la verdad que poseéis. Creo que es justo que, mientras yo continúe en la tienda de campaña del cuerpo, siga recordándooslo todo para animaros; porque sé que se está aproximando mi hora de levantar la tienda, como ya nuestro Señor Jesucristo me ha advertido. Sí; y haré mi cometido el asegurarme de que tengáis un medio de recordar constantemente estas cosas después de mi partida.

Aquí habla el cuidado del pastor. Pedro nos muestra en este pasaje dos cosas acerca de la predicación y la enseñanza. Primero, la predicación consiste muchas veces en recordar a:° las personas lo que ya saben. Es traer a la memoria la verdad: que se ha olvidado, o que nos resistimos a ver, o cuyo significado no se ha apreciado debidamente. Segundo, Pedro va a pasar a una reprensión y advertencia abiertas, pero empieza con. algo que parece un cumplido. Dice que los suyos ya poseen la verdad y están firmemente establecidos en ella. Siempre conseguirá más un predicador, o un maestro, o un padre animando que regañando. Hacemos más para reformar a la gente y guardarlos a salvo, como si dijéramos, recordándoles sus honores que despellejándolos con acusaciones. A Pedro le sobraba sabiduría para saber que lo más esencial para conseguir que le prestaran atención era demostrarles que creía en ellos.

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