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2 de Samuel 4: Muerte de Isboset

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2 de Samuel 4:12 Entonces David ordenó a sus servidores, y ellos los mataron, y les cortaron las manos y los pies, y los colgaron sobre el estanque en Hebrón. Luego tomaron la cabeza de Is- boset, y la enterraron en el sepulcro de Abner en Hebrón.

Estas radicales medidas enviaban un mensaje a las tribus del norte: David no guardaba rencor a Saúl, su tribu o sus descendientes.

Muerte de Isboset

Cuando Isboset supo de la muerte de Abner quedó debilitado por completo, sus manos debilitadas dan la impresión que quedó atemorizado, esperando también para él la misma suerte. Pero también el pueblo de Israel (las tribus del norte) se atemorizaron, quizás esperando castigo de parte de David por haber seguido a Abner. Las tribus del norte se someterían al reinado de David, pero su corazón se mantendría celoso, y más tarde ese corazón sería robado por Absalón para rebelarse contra David.

Los jefes de las tropas de Isboset eran Baaná y Recab, berotitas, o de la ciudad de Beerot. Esta era una ciudad que había pertenecido a los gabaonitas, quienes, por causa del pacto que hicieron con Josué, habían permanecido en sus ciudades sirviendo a los israelitas, hasta que Saúl trató de exterminarlos matando a muchos de ellos. Baaná y Recab entraron a la casa de Isboset mientras éste dormía la siesta y allí lo mataron; como el amalequita que había venido a David con la diadema y el brazalete de Saúl, Baaná y Recab vinieron a David con la cabeza de Isboset. El asesinato de Abner había quedado impune, y eso quizás causó que Baaná y Recab se sintieran seguros en matar a Isboset; se cumplía el proverbio: Cuando la sentencia contra la mala obra no se ejecuta enseguida, el corazón de los hijos del hombre queda más predispuesto para hacer el mal. David, sin embargo, no aceptó el hecho de los berotitas como causa de regocijo sino de indignación; de nuevo David no se gozó por una muerte innecesaria. Baaná y Recab recibieron un merecido castigo.

El episodio de la muerte de Isboset es lugar para presentar el personaje de Mefiboset, hijo de Jonatán que había quedado lisiado de los pies por una caída sufrida a la edad de cinco años. Mefiboset sería recibidor de las bendiciones de David a causa del pacto que David había hecho con Jonatán. El final de Mefiboset y de sus asesinos, es un final cruel y a la vez triste, representando la derrota total de la casa de Saúl, y el engrandecimiento de la casa de David.

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