2 de Samuel 22: Cántico de liberación de David

Cántico de liberación

Dios de refugio, fortaleza y liberación

La triple declaración en el versículo 2 es una declaración personal de cómo David siente la presencia de Dios en su vida: mi roca, mi fortaleza y mi libertador. La roca era un lugar de protección en las batallas. La palabra fortaleza es la palabra hebrea mesuda, muy parecida a la palabra mesad que significa “cumbre”; una cumbre era una fortaleza natural en el tiempo de David; las ciudades localizadas a una gran altura eran difíciles de penetrar; Jerusalén, por ejemplo, estaba localizada sobre un monte y era considerada una mesuda; en 2 de Samuel 5:7 se dice que David tomó la fortaleza (mesuda) de Sion. La palabra libertador se deriva del verbo palat, que significa libertar, escapar o salvar; verbo usado de preferencia en los salmos y como referencia a la liberación que Dios da. Dios no es una abstracción, ni un concepto, sino un ser que actúa en la vida de David.

En el versículo 2, también se siente un énfasis marcado de una relación personal con Dios, lo personal se siente en el uso del pronombre mí seis veces: mi peña, mi escudo, mi liberación, mi baluarte, mi refugio y mi salvador. La peña, el escudo y el baluarte indican protección y refugio durante una batalla; baluarte es en hebreo misgab, que significa altura o torre alta, y se deriva del verbo sagab : “estar en un lugar alto”; la torre alta era parte del muro que protegía a las ciudades. La palabra refugio es traducción de menusah, que significa lit. “huída” o “escape”; es una referencia a Dios como lugar de protección o escape de las amenazas del enemigo.

La palara liberación es derivada del verbo yasha’; un verbo muy usado en el AT, en total 353 veces se usa este verbo y sus derivados; en este cántico hay siete usos de este verbo y sus derivados: el poder de mi liberación, mi salvador, tú me salvas de la violencia; seré librado de mis enemigos (ver. 4); el escudo de tu salvación; la roca de mi salvación; las victorias de su rey.

Dios de consolación

El Dios personal es un Dios que siente con su pueblo y que consuela a sus hijos. La vida está llena de temores, angustias y desesperación. David no tuvo una vida de completa felicidad, si es que existe la completa felicidad; David sufrió persecución, engaño, envidia de otros, humillación, crisis guberamentales, muerte de seres queridos, etc; y en todo ésto, David encontró consuelo en Dios, como no lo encontró en otra persona. En la angustia, David invocó a Jehová, el Dios que oye. La palabra invocar es del verbo qara’ llamar. La angustia hace clamar a la persona por ayuda, por entendimiento, por consuelo; el creyente no puede ser derrotado por la angustia, porque tiene a un Dios que escucha su clamor. El verbo shama’ (escuchar) es usado 1050 veces en el AT.

Dios de dominio y poder

a. Jehová estremece los cielos y la tierra. La tierra y el cielo se estremecen con la presencia de Dios. El Dios personal y cercano también es el Dios infinito, incomprensible y terrible; un Dios que está por sobre la tierra y los cielos. El es el Dios creador, que domina sobre su creación y trasciende las limitaciones de lo creado. Este Dios se aira por la maldad y la injusticia, por la persecución del inocente, por la destrucción de la tierra; su ira es tanta que, al pararse sobre la plataforma de los cielos, conmueve los cimientos de los cielos. Algunos dirán que esta manera de pensar pertenece a una cosmología antigua; pero aunque no pensemos en un universo de tres plataformas, como los antiguos, Dios permanece por sobre el universo y lo domina con su poder y sabiduría. Para otros la idea de un Dios airado está fuera de la manera moderna de pensamiento. La ira de Dios, sin embargo, es una ira justa y necesaria en contra de la maldad. La ira de Dios, como afirma Hertzberg, no es como la ira de un toro frente a la manta roja, sino que es una ira de significado.

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