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2 de Samuel 15: Absalón se subleva contra David

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2 de Samuel 15:1 Absalón se subleva contra David. Aconteció después de esto, que Absalón[a] se hizo de carros, caballos y cincuenta hombres[b] que corrieran delante de él.

La rebelión y la muerte de Absalón están entre las grandes penas en la vida de David. El Salmo 3 fue escrito durante su fuga al desierto. Absalón tenía 24 años de edad, David aproximadamente 56.

El doble engaño de Absalón está claro. Robó el corazón de los de Israel manifestándoles su devoción por ellos. Y engañó a David alegando su devoción por Dios.

David escribió algunos salmos durante los días de la rebelión de Absalón. Algunos de ellos son los Salmos 39, 41, 55, 61, y 63.

2 de Samuel 15:2 Se levantaba Absalón de mañana y se ponía a un lado del camino junto a la puerta, y a cualquiera que tenía pleito y venía ante el rey a juicio, Absalón lo llamaba y le decía: «¿De qué ciudad eres?». Él respondía: «Tu siervo es de una de las tribus de Israel».

La puerta de la ciudad era como una combinación de municipio y centro comercial. Debido a que Jerusalén era la capital de la nación, tanto los líderes locales como los nacionales se reunían ahí diariamente para hacer negocios, y resolver asuntos gubernamentales. La puerta de la ciudad era un punto perfecto para esto ya que las transacciones comerciales y gubernamentales requerían de testigos para hacerlas legales, y cualquiera que entrara o saliera de la ciudad tenía que usar la puerta. Los mercaderes establecían sus tiendas cerca de las puertas por la misma razón. Absalón, por lo tanto, fue a la puerta de la ciudad para tratar de ganarse el corazón de los líderes de Israel así como los de la gente común.

2 de Samuel 15:3 Entonces Absalón le decía: «Mira, tus palabras son buenas y justas; pero no tienes quien te oiga de parte del rey».

2 de Samuel 15:4 Y añadía Absalón: «¡Quién me pusiera por juez[c] en el país, para que vinieran ante mí todos los que tienen pleito o negocio, y yo les haría justicia!».

2 de Samuel 15:5 Cuando alguno se acercaba para postrarse ante él, le tendía la mano, lo abrazaba y lo besaba.

La estrategia política de Absalón era robar los corazones de la gente por medio de su atractivo personal, grandes apariciones, aparente preocupación por la justicia y abrazos amistosos. Muchos fueron engañados y cambiaron su lealtad. Sin embargo, más tarde, Absalón demostró ser un gobernante malvado.

2 de Samuel 15:6 De esta manera hacía con todos los israelitas que venían ante el rey a juicio; y así les robaba Absalón el corazón[d] a los de Israel.[e]

Necesitamos evaluar a nuestros líderes para asegurarnos de que su carisma no sea una máscara que cubra sus artimañas, la decepción o el hambre de poder. Asegúrese de que debajo de su estilo y encanto, sean capaces de tomar buenas decisiones y puedan manejar a la gente con sabiduría.

2 de Samuel 15:7 Al cabo de cuatro[f] años, Absalón dijo al rey: –Te ruego que me permitas ir a Hebrón[g] a pagar el voto que he prometido a Jehová.

Cuatro años : De acuerdo con las versiones griega y siríaca del AT, en lugar de los cuarenta años que menciona el texto hebreo, aunque esta última cifra puede referirse al tiempo cuando David fue ungido en Belén.

2 de Samuel 15:8 Porque cuando estaba en Gesur[h] de Siria tu siervo hizo este voto: “Si Jehová me hace volver a Jerusalén, yo serviré a Jehová”.

2 de Samuel 15:9 –Ve en paz –le dijo el rey. Se levantó y fue a Hebrón.

Absalón fue a Hebrón porque era su pueblo natal. Hebrón también fue la primera capital de David, y ahí Absalón esperaba encontrar amigos leales que estuvieran orgullosos de él.

2 de Samuel 15:10 Entonces envió Absalón mensajeros por todas las tribus de Israel diciendo: «Cuando oigáis el sonido de la trompeta[i] diréis: “¡Absalón reina en Hebrón!”».

2 de Samuel 15:11 Con Absalón fueron doscientos hombres de Jerusalén convidados por él, los cuales iban inocentemente, sin saber nada.

2 de Samuel 15:12 Mientras Absalón ofrecía los sacrificios, mandó a buscar en la ciudad de Gilo[j] a Ahitofel,[k] el gilonita, consejero de David. Así la conspiración se fortalecía y aumentaba el pueblo que seguía a Absalón.

Ahitofel : Puede que haya sido el abuelo de Betsabé. 

2 de Samuel 15:13 [l]Llegó un mensajero adonde estaba David, diciendo: «El corazón de todo Israel se va tras Absalón».

2 de Samuel 15:14 Entonces David dijo a todos sus siervos que estaban con él en Jerusalén: –Levantaos y huyamos, porque no podremos escapar ante Absalón; daos prisa a partir, no sea que apresurándose él nos alcance, nos cause una desgracia y hiera la ciudad a filo de espada.

Si David no hubiera escapado de Jerusalén, la guerra siguiente lo habría destruido a él y a los habitantes inocentes de la ciudad. Algunas luchas que creemos son necesarias pueden resultar costosas y destructivas para aquellos que nos rodean. En tales casos, es sabio ceder y dejar la pelea para otro día, incluso si el hacerlo hiere nuestro orgullo. Se requiere valor para pararse y luchar, pero también para ceder cuando se deba por el bien de otros.

¿Por qué no pudo David sencillamente sofocar la rebelión? Existen varias razones por las que él decidió huir:

(1) La rebelión se había extendido, y no hubiera sido fácil de reprimir;

(2) David no quería que se destruyera la ciudad de Jerusalén;

(3) David todavía se interesaba por su hijo y no lo quería herir. Sabemos que David esperaba regresar a Jerusalén pronto, porque dejó a diez de sus concubinas para que cuidaran el palacio.

2 de Samuel 15:15 Los siervos del rey le respondieron: –Tus siervos están listos para todo lo que nuestro señor y rey decida. 

2 de Samuel 15:16 El rey salió entonces, seguido de toda su familia. Y dejó el rey a diez concubinas para que guardaran la casa.[m]

2 de Samuel 15:17 Salió, pues, el rey con todo el pueblo que le seguía, y se detuvieron en un lugar distante.

En sus fuerzas armadas, David tenía muchos hombres leales que no eran israelitas. Los geteos de la ciudad filistea de Gat eran aparentemente amigos de David cuando se escondía de Saúl. Los cereteos y peleteos eran también del territorio de Filistea. Aunque se suponía que Israel debía destruir a los enemigos malvados, la nación tenía que dar la acogida a los extranjeros que vinieran en términos amigables y tratarles de demostrar la importancia de obedecer a Dios.

2 de Samuel 15:18 Todos sus siervos estaban a su lado. Todos los cereteos y peleteos,[n] todos los geteos y seiscientos hombres que le habían seguido a pie desde Gat, iban delante del rey.

Estos son los «valientes» de David, los guerreros de su escolta.

2 de Samuel 15:19 Y dijo el rey a Itai,[ñ] el geteo: –¿Para qué vienes tú también con nosotros? Vuelve y quédate con el rey, pues eres extranjero y estás desterrado también de tu lugar.

Itai geteo : Oficial filisteo al servicio de David, utilizado más tarde por éste para dirigir el ataque contra Absalón.

2 de Samuel 15:20 Ayer viniste, ¿y voy a obligarte hoy a que andes con nosotros? En cuanto a mí, yo iré a donde pueda ir; tú vuélvete y haz volver a tus hermanos. ¡Que Jehová te muestre amor permanente y fidelidad!

2 de Samuel 15:21 Itai respondió al rey diciendo: –¡Vive Dios, y vive mi señor, el rey, que para muerte o para vida, donde esté mi señor, el rey, allí estará también tu siervo! 

2 de Samuel 15:22 Entonces David dijo a Itai: –Ven, pues, y pasa. Itai, el geteo, pasó con todos sus hombres y toda su familia.

2 de Samuel 15:23 Todo el mundo lloraba a gritos. Pasó toda la gente el torrente Cedrón;[o] luego pasó el rey, y todo el pueblo pasó por el camino que va al desierto.

2 de Samuel 15:24 Iban también con él Sadoc y todos los levitas que llevaban el Arca del pacto[p] de Dios; y asentaron el Arca del pacto de Dios. Y subió Abiatar[q] después que todo el pueblo hubo acabado de salir de la ciudad.

Los sacerdotes y levitas también fueron leales a David.

2 de Samuel 15:25 Pero dijo el rey a Sadoc: –Haz volver el Arca de Dios a la ciudad. Si hallo gracia ante los ojos de Jehová, él hará que vuelva y vea el Arca y su Tabernáculo.

2 de Samuel 15:26 Y si dice: “No me complazco en ti”, aquí estoy, que haga de mí lo que bien le parezca.

2 de Samuel 15:27 Dijo además el rey al sacerdote Sadoc: –¿No eres tú el vidente? Vuelve en paz a la ciudad y vuelvan con vosotros vuestros dos hijos: Ahimaas, tu hijo, y Jonatán[r] hijo de Abiatar.

David necesitaba espías en la corte de Absalón para informarse de las decisiones de este. Al mandar a Husai a Absalón como un supuesto traidor de David, Husai podría ofrecer consejo contrario al de Ahitofel. Ahitofel era el consejero de Absalón (abuelo de Betsabé).

2 de Samuel 15:28 Mirad, yo me detendré en los llanos del desierto,[s] hasta que llegue una respuesta de vosotros que me traiga noticias.

2 de Samuel 15:29 Entonces Sadoc y Abiatar devolvieron el Arca de Dios a Jerusalén y se quedaron allá.

2 de Samuel 15:30 David subió la cuesta de los Olivos, e iba llorando, con la cabeza cubierta y los pies descalzos. Todo el pueblo que traía consigo cubrió también cada uno su cabeza, e iban llorando mientras subían.

2 de Samuel 15:31 Dieron aviso entonces a David diciendo: «Ahitofel está entre los que conspiraron con Absalón». Y David exclamó: «¡Entorpece ahora, oh Jehová, el consejo de Ahitofel!».[t]

2 de Samuel 15:32 Cuando David llegó a la cumbre del monte para adorar allí a Dios, Husai,[u] el arquita, le salió al encuentro, con sus vestidos rasgados y la cabeza cubierta de tierra.

2 de Samuel 15:33 David le dijo: –Si vienes conmigo, me serás una carga.

2 de Samuel 15:34 Pero si vuelves a la ciudad y dices a Absalón: “Rey, yo seré tu siervo; como hasta aquí he sido siervo de tu padre, así seré ahora siervo tuyo”, entonces podrás desbaratar los planes de Ahitofel.

2 de Samuel 15:35 ¿No estarán allí contigo los sacerdotes Sadoc y Abiatar? Por tanto, todo lo que oigas en la casa del rey, se lo comunicarás a los sacerdotes Sadoc y Abiatar.

2 de Samuel 15:36 Con ellos están sus dos hijos, Ahimaas, el de Sadoc, y Jonatán, el de Abiatar; por medio de ellos me comunicaréis todo los que oigáis.

2 de Samuel 15:37 Así fue Husai, amigo de David,[v] a la ciudad; y Absalón entró en Jerusalén.

Absalón

Los errores del padre a menudo se ven reflejados en las vidas de sus hijos. En Absalón, David vio una repetición y amplificación amarga de muchos de sus propios pecados anteriores. Dios había predicho que la familia de David sufriría por su pecado contra Betsabé y Urías. Su corazón fue quebrantado cuando se dio cuenta de que las predicciones de Dios se estaban volviendo realidad. Dios perdonó a David, pero no canceló las consecuencias de su pecado. David se horrorizó cuando vio que las fortalezas de su hijo corrían salvajemente sin los controles que Dios había construido en su propia vida.

En una evaluación sin trascendencia, Absalón habría sido un excelente rey. El pueblo lo amaba. Pero en lo íntimo de su ser, carecía de buenas cualidades y del control necesarios en un buen líder. Su apariencia, habilidades y posición no lograron cubrir su falta de integridad personal.

Los pecados de David lo separaron de Dios, pero el arrepentimiento lo llevó nuevamente a El. Por el contrario, Absalón pecó, y continuó pecando. Aun cuando dependía plenamente del consejo de otros, no fue lo suficientemente sabio como para evaluar los consejos que recibía.

¿Puede usted identificarse con Absalón? ¿Se encuentra en la vía rápida hacia la autodestrucción? Absalón no fue capaz de decir: «Estaba equivocado. Necesito el perdón». Dios nos ofrece el perdón, pero no lo experimentaremos hasta que admitamos genuinamente nuestros pecados y los confesemos a Dios. Absalón rechazó el amor de su padre, y a la larga, el amor de Dios. ¿Cuán a menudo se pierde de regresar al amor de Dios a través de la puerta del perdón?

Puntos fuertes y logros :

— Fue atractivo y carismático como su padre David

Debilidades y errores :

— Vengó la violación de su hermana Tamar al matar a su medio hermano Amnón

— Confabuló un plan para derrocar a su padre

— Escuchó constantemente el consejo equivocado

Lecciones de su vida :

— Los pecados de los padres se ven a menudo repetidos y amplificados en los hijos

— Un hombre inteligente obtiene muchos consejos, un hombre sabio evalúa los consejos que obtiene

— Las acciones en contra de los planes de Dios fracasarán, tarde o temprano

Datos generales:

— Dónde: Hebrón

— Ocupación: Príncipe

— Familiares: Padre: David. Madre: Maaca. Hermanos: Amnón, Quileab, Salomón y otros. Hermana: Tamar

— Contemporáneos: Natán, Jonadab, Joab, Ahitofel, Husai

Versículo clave :

«Entonces envió Absalón mensajeros por todas las tribus de Israel, diciendo: Cuando oigáis el sonido de la trompeta diréis: Absalón reina en Hebrón».

Absalón se rebela contra David

La caída de David en el pecado de adulterio fue un hecho que afectó no solamente la vida de David, sino también la vida de Urías, la vida de los hijos de David y la vida de toda la nación. El pecado afecta a la persona individual, a la familia, a la nación y aun al mundo entero. En la primera pareja, Adán y Eva, se observan las consecuencias personales, familiares, mundiales y aun cósmicas de la caída de ellos en el pecado. Así en David, se observa las consecuencias de su pecado. No que David es el responsable de los pecados que cometieron sus hijos, pero que su ejemplo afectó las relaciones y el comportamiento de sus hijos y de la nación. El deterioro moral del individuo y de la familia desemboca finalmente en las aguas turbulentas de la nación, produciendo odio, disención y guerra.

Absalón siembra descontento en el pueblo

De nuevo aparece la frase aconteció después de esto, dando a entender que un suceso importante ocurría como consecuencia de la acción que acaba de pasar. Absalón había regresado a Jerusalén, había obligado a su padre a darle completa libertad y había recobrado su prestigio ante el pueblo. Absalón se aprovecharía ahora del perdón de su padre y de la libertad que gozaba, para robarse el corazón del pueblo de Israel. El interés más grande de Absalón era el de volverse popular entre el pueblo; su ambición era la de llegar a tomar el trono de su propio padre. Absalón usaría ahora su valentía, su hermosura y su posición para obtener poder y prestigio ante el pueblo. El deseo de Absalón estaba torcido, buscaba satisfacer su egoísmo y exaltar sus propios intereses; su interés no era servir a Dios, ni servir al pueblo, sino a sí mismo. El egoísmo había cegado los ojos de Absalón y minado su corazón.

Absalón se vuelve símbolo de poder. Absalón no perdió tiempo en robarse el aprecio del pueblo. Absalón se buscó para sí un carro, caballos y cincuenta hombres, para demostrar poder y fuerza, y así atraer la atención del pueblo. En 2 de Sa,uel 8:3-8 David había derrotado a Hadadezer y había tomado 1.700 jinetes y 20.000 hombres de infantería; David no usó los carros, sino que desató los caballos de los carros, y dejó sólo 100 carros. Absalón aprendió a manejar los carros y con esto impresionaba al pueblo, que estaba acostumbrado a ver a los hijos del rey en mulas.

Absalón desprestigia a David. Más desafiante fue su actitud de desprestigiar al rey ante aquellos que venían al rey por justicia. La puerta de la ciudad era el lugar donde se hacía justicia, allí venían todos los que tenían agravios; seguramente, no todos eran atendidos cuando venían, y muchos de éstos no siempre regresaban satisfechos con el veredicto. Absalón se aprovechaba de este descontento en algunas personas: se identificaba con ellos y con su causa, y les convencía de que el rey no se interesaba en ellos. Era muy posible, como explica Keil, que no hubiera suficientes oficiales de parte del rey para escuchar a todos los que venían con una queja. Abasalón besaba las manos de aquellos que venían a él. Como explicaba Matthew Henry, Absalón se presentó ante el pueblo como un hombre grande y bueno, las dos características que hacen popular a una persona. Muy acertado es el comentario de Matthew Henry sobre la vida de Absalón: su nombre significaba “la paz de su padre,” pero se convirtió en el problema más grande de David.

Absalón se rebela contra David

La palabra aconteció aparece de nuevo, como prediciendo el desenlace de lo que Abasalón estaba planeando hacer. Después de cuatro años de haber estado robando el corazón del pueblo, ahora disponía de robar el trono a David. Sus intenciones eran de ir a Hebrón, la ciudad donde David primero había sido ungido rey de Judá, y desde allí proclamarse rey. En ningún momento se observa que Absalón buscó la voluntad de Dios en su determinación de tomar el reino; pero sí tenía todo preparado, mandó espías a todas las tribus de Israel para hacer llegar la noticia de su proclamación como rey; llevó consigo 200 hombres que no tenían idea de los planes de Absalón, y así aparentó que tenía seguidores desde Jerusalén. Uno de sus seguidores era Ajitofel, abuelo de Betsabé y consejero de David, quien posiblemente transfirió su alianza a Absalón porque tenía rencor contra David; Ajitofel llegó desde Gilo a Hebrón para ayudar en la causa de Absalón. Para desgracia de David, las tácticas de Absalón volvieron a muchos en contra de David, y el número de los que estaban a favor de Abasalón iba aumentando.

David huye de Jerusalén

Cuán fácilmente los hombres siguen a líderes que son falsos y que les hacen promesas falsas. Absalón consiguió robar el corazón de los hombres de Israel, lo cual significa que mucha gente lo siguió como líder; pero, como afirma John Bright, no parece que la mayoría del pueblo siguió a Absalón; lo mejor para David fue que su guardia personal permaneció leal. La rebelión fue apoyada por aquellos que estaban descontentos con la administración de David, pero la rebelión no duró por mucho tiempo; David demostró ser un líder mejor capacitado y más experimentado en la guerra y sus tropas estaban mejor preparadas y organizadas.

La mejor decisión

La decisión de David para salir de Jerusalén resultó ser la mejor decisión; esto evitaría la destrucción de la ciudad, David evitaría una humillación en caso de ser derrotado y ganaría tiempo para ponerse en una mejor posición contra Absalón. Así salió David junto con su familia y sus servidores. David dejó diez concubinas para que guardasen el palacio; esta no fue una buena decisión de David, ya que resultó ser fatal para las concubinas. A David le siguieron todos sus servidores, incluyendo los quereteos y los peleteos. También 600 geteos siguieron a David, esos eran filisteos de la ciudad de Gat que habían transferido su alianza a David. Según John Bright, David tomó el mejor camino a tomar, hacia el este, donde probablemente se encontraban parte de sus tropas y donde podía recibir ayuda de reyes vasallos. Al sur se encontraba Absalón y hacia el norte había mucho descontento con David.

La lealtad de Itai el geteo.

Es inspiradora la lealtad de Itai el geteo; geteos eran los habitantes de la ciudad de Gat. David instó a Itai a quedarse en Jerusalén con el rey (o sea con Absalón); Itai era un extranjero, desterrado de su lugar de origen, y David no deseaba que le siguiera ahora que él también estaría errante (David continúa demostrando su amor aun en circunstancias críticas). David deseaba para estos geteos la misericordia de Dios, la palabra usada por David era la palabra hebrea Jesed que significa un amor leal o amor del pacto. Es interesante notar, como dice Payne, que la palabra jesed H2617 fuera usada en este caso para una persona que no era israelita. Pero es más interesante notar que el geteo demostró Jesed hacia David, su respuesta demostró lealtad verdadera hacia David: Itai decidió seguir a David para muerte o para vida. Muy correctamente, Payne compara la decisión de Itai con la decisión que hizo Rut de acompañar a su suegra Noemí.

David deja el arca en Jerusalén.

La tristeza de las personas que salían de Jerusalén era muy grande, tanto que lloraban a alta voz. Ahora se menciona a Sadoc y a los levitas que también salían de Jerusalén, llevando con ellos el arca del pacto. También Abiatar subió con los levitas. Pero David hizo volver el arca del pacto a Jerusalén, reconociendo que si era la voluntad de Dios que regresase a Jerusalén, él volvería a ver el arca. Esto demuestra que David ya no creía necesario el llevar el arca de Dios consigo para protección, sino solamente necesitaba confiar en Dios. También era necesario dejar el arca en Jerusalén para que Sadoc y Abiatar tuviesen razón de quedarse en Jerusalén, y así servirían como fuente de información a David.

David sube el monte de los Olivos.

David subió el monte de los Olivos, iba llorando, con la cabeza cubierta y sus pies descalzos. Matthew Henry observa que David salió en la condición de un esclavo o un prisionero. Así también lo hizo el pueblo que le seguía. La angustia de David era inmensa, pensar que su propio hijo se rebelaba contra él. Como afirma Hertzberg, la angustia también se dirigía hacia Dios como en penitencia, esperando la benevolencia de Dios dentro de lo que era un castigo divino por el pecado de David.

David encuentra a Husai.

La noticia de la traición de Ajitofel llegó a aumentar la angustia de David, a tal grado que David rogó a Dios que frustrara el consejo de Ajitofel, cuya sabiduría era bien conocida por David. Y como contestación a su oración a Dios, David encontró a Husai al llegar a la cumbre del monte; la cumbre del monte era un lugar de adoración a Dios. David pide a Husai que le sirviera de espía en la corte de Absalón para frustrar el consejo de Ajitofel. Husai obedeció a David y llegó a Jerusalén en el preciso momento en que llegaba Abasalón. Dios contestaría la oración de David por medio de Husai, quien intervendría para frustrar el consejo de Ajitofel a Abasalón.

David encuentra a Siba.

Mientras David atravesaba el monte se encontró primero con Siba y después con Simei; ambos estaban relacionados con la familia de Saúl. Siba era el criado de Mefiboset, el hijo de Jonatán que estaba lisiado de sus pies y quien había sido amparado por David; Siba vino ofreciendo dos asnos, una cantidad de alimentos y vino para David y su familia; seguramente quería congraciarse con David y asegurarse su protección. David, interesado por la suerte de Mefiboset, interrogó a Siba acerca de su amo. Siba le aseguró a David que Mefiboset se había quedado en Jerusalén, esperanzado en que Israel le devolvería el reino de su padre. Mefiboset se quedó en Jerusalén, siendo un hombre cojo de ambos pies; pero resulta dudoso que esperase recibir el reino de parte de Absalón. Después de la victoria de David, Mefiboset declaró a David que había sido engañado por su criado, quien lo había dejado abandonado en Jerusalén. David no quiso tomar nada de lo que ofrecía Siba; aun en este momento de necesidad, David mantuvo su dignidad, no queriendo tomar nada que no fuese suyo, especialmente viniendo de uno que trataba de engañarlo.

David encuentra a Simei.

Simei también vino al encuentro de David, pero éste vino para insultarle; siendo de la casa de Saúl, Simei desahogó todo su rencor hacia David. Simei arrojó piedras a David, quien era protegido por su guardia; además de esto, Simei maldijo a David, le llamó sanguinario y atribuyó su castigo a Jehová. David parece no haberse molestado por las palabras de Simei, más aún David toma esas palabras como mandadas por Jehová; David reconocía en su corazón que había sido un hombre de guerra, pero reconocía que había sido culpable de la muerte de Urías; David sentía aquellas palabras de Simei como el juicio de Dios por sus hechos; en la rebelión de su hijo, David sentía más agudamente el castigo divino; sin embargo, David esperaba en la misericordia de Dios; no era tiempo de matar, ese momento era tiempo de sufrir y esperar en Jehová. Simei continuó arrojando piedras y maldiciendo a David, mientras David y los suyos caminaban. David, muy sabiamente, no hizo caso de los insultos de este hombre. Es mejor el que tarda en airarse que el fuerte; y el que domina su espíritu, que el que conquista una ciudad. David y sus seguidores continuaron su camino hasta llegar a un lugar, probablemente el Jordán, y allí descansaron. El episodio de la salida de David de Jerusalén, vestido como un esclavo, traicionado por su hijo y algunos de sus oficiales, e insultado por otros, es un cuadro muy vivo del sufrimiento de David. Salió en humillación, pero regresaría victorioso.

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