Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

2 de Reyes 9: Jehú es ungido rey de Israel

Pastor Lionel

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on whatsapp
Share on email

La consolidación de su poder

Después de conspirar con los comandantes militares de todo el ejército de Israel en Ramot de Galaad, con el fin de fundar la cuarta dinastía, Jehú cruelmente pero con sagacidad política tomó unos siete pasos violentos para asegurarse el poder real y la eliminación de todos los rivales potenciales.

La revolución requería dos empujones sistemáticos, la purga de la familia real extendida y la eliminación del baalismo. Su propósito de matar a todos los varones fue doble: asegurar la sucesión de su propia familia y prevenir una contienda sangrienta entre familias.

Con cada paso de la revolución iban en aumento la violencia y la brutalidad. Primero, tres personas o gobernantes influyentes fueron asesinados, seguidos por grupos de personas asociados con el poder real y religioso anterior. En varios casos, los actos violentos se presentan como cumplimiento de la palabra profética y con frecuencia lo señala el mismo Jehú que demuestra ser una persona tramposa, brutal e impasible. Aunque el cronista indica explícitamente en el texto que Jehú hacía la voluntad de Dios y que también se señala con la cooperación de Jonadab, sin embargo al final de la narración su evaluación no es de total aprobación.

En el primer paso de la revolución, Jehú asesinó al rey Joram que se encontraba en Jezreel recuperándose de heridas sostenidas en la batalla en Ramot de Galaad. Después de asegurar el secreto de la conspiración, Jehú mismo emprendió un viaje inmediato de unos 64 km. hacia el lado oeste del río Jordán, con unos cuantos soldados, para tomar por sorpresa al hijo de Acab. Al acercarse a Jezreel con su séquito, el atalaya en el lado este de Jezreel los vio y el rey envió dos mensajeros para enterarse de las noticias sobre la paz (shalom) con Siria en Galaad, pero Jehú no los dejó regresar con un mensaje.

Las respuestas de Jehú a los dos mensajeros y al rey sugieren una definición diferente de la paz; para él incluía la armonía del pueblo de Jehová con Dios que resulta en la prosperidad del pueblo. Además, se nota un ciclo de tres en el cual con el tercero se alcanza el punto culminante como en otras ocasiones. Cuando el atalaya le informó a Joram de que venía Jehú, salió repentinamente en su carro junto con el de su pariente Ocozías rey de Judá —pero en carros separados— con la esperanza de recibir buenas noticias de la batalla en Ramot de Galaad. Sin embargo, tuvo un encuentro fatal con Jehú en la propiedad de Nabot de Jezreel, pues la flecha de Jehú atravesó el corazón del rey, y éste cayó dentro de su carro.

Para que se cumpliera la palabra profética pronunciada en su presencia hacía tiempo, Jehú ordenó que el cadáver sangriento de Joram fuera arrojado en la propiedad de Nabot. Ya que esta palabra profética no aparece en ningún otro lugar, Jehú se convirtió en la persona que la emitió y la cumplió mientras Bidcar, el encargado del escudo y las armas del guerrero, sirvió de segundo testigo.

Deja una respuesta

Ayúdanos a continuar Sembrando La Palabra de Dios

Publicaciones que pueden ser de interés para ti

Merendando con Dios

Había una vez un pequeño niño que quería conocer a Dios. Sabía que era un largo viaje llegar hasta donde Dios vivía, así es que

Artículo Completo

Sandía

Un Padre iba con su hijo en la carretera. De pronto el papá se paró frente a un sembradío de sandías en una carretra poco

Artículo Completo

Fe y paraguas

En un pueblito de zona rural, se produjo una larga sequía que amenazaba con dejar en la ruina a todos sus habitantes debido a que

Artículo Completo