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2 de Reyes 7: Oíd la palabra de Jehová

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El texto en hebreo enfatiza que la herramienta era de hierro, sin aclarar el tipo de instrumento. En los tiempos del rey David solo los más poderosos de Israel y los filisteos disfrutaban del hierro. Sin duda era muy caro, y el profeta era un pobre sin recursos si juzgamos en base al caso de la viuda de otro profeta. Cabe señalar que aquí no se cumple ninguna palabra profética; no se emitió ninguna sentencia o promesa; tampoco hubo condenación del profeta por acción alguna. Además, no demuestra la presciencia de Eliseo porque se le tuvo que informar el lugar del incidente, pero sí presenta a Eliseo como un líder que responde con simpatía de manera inmediata y decisiva a las necesidades humanas. ¿Por qué Eliseo respondió tan rápido al clamor del hombre? Se trata de una recompensa por una labor sacrificada y fiel, contrario al caso anterior donde a Guejazi se le castigó por su deslealtad.

No obstante las interpretaciones racionalistas, el texto sagrado actual sugiere que el poder de Dios penetra al mundo del diario vivir para efectuar cambios singulares. Flota el hierro. Los pobres y humildes reciben fuerzas renovadas y soluciones a sus problemas. Las personas sin honor reciben lugares de preferencia. Los pecadores culpables son declarados exonerados. Los perdidos son hallados. Los muertos son resucitados. Estos actos son tan increíbles como lo que hizo Eliseo en este pasaje dentro del mundo material.

La protección de los israelitas de emboscadas y la captura de los soldados sirios,

Durante el conflicto bélico entre Siria e Israel, Eliseo divulgaba a su rey los planes de emboscada del rey de Siria, lo cual permitió a los israelitas evitar la derrota en varias ocasiones. Al percatarse de esto, el rey de Siria se preocupó grandemente y preguntó sobre la existencia de un espía, pero se le informó que el enemigo e informante era el profeta Eliseo, que revelaba aun los más recónditos secretos contados al rey en lo más privado. En seguida determinó secuestrarlo, y recurrió a la fuerza, como lo intentó el rey Ocozías con Elías; pero Eliseo trató al ejército sirio con una mano más suave que Elías.

Al descubrir el paradero del profeta en Dotán, unos 18 km. al norte de Samaria, el rey mandó una enorme fuerza militar para capturar a un solo hombre. El siervo de Eliseo los vio en la madrugada y con alarma se lo comunicó a su amo, pero el profeta oró (solamente aquí y en el 4:33 se hace mención de la oración de Eliseo) para que su criado viera la fuerza de fuego que les proveía protección divina. En el momento del ataque, con evidente tranquilidad y lleno de seguridad, Eliseo pronunció la palabra profética en forma de otra oración, y todos los sirios quedaron ciegos. Su oración fue un arma indispensable. Luego con sutileza y disimulo Eliseo los llevó a Samaria en busca del hombre que querían capturar. Y efectivamente los soldados encontraron al profeta en Samaria. En hebreo la palabra para ceguera (sanver) no necesariamente quiere decir que no pueden ver nada sino que puede sugerir una condición de visión confusa como que se ven cosas que no están o viceversa. Evidentemente aquí se trata de visión confusa que envolvía un impedimento de manera que al principio no reconocieron a Eliseo, pero podían seguirlo a Samaria.

En la ciudad capital de Israel, una vez más Eliseo pronunció la palabra profética en forma de oración para que abrieran sus ojos. Mientras que su siervo personifica el miedo y la desesperación que vienen cuando uno depende exclusivamente del juicio humano y su sentido común, Eliseo personifica la confianza que nace de la fe genuina cuando uno depende del poder de Dios. Cuando Dios está de nuestro lado ¿quién puede permanecer en contra? Los que intentaron apresar al varón de Dios resultaron presos de verdad. Uno en las manos de Dios vale más que miles de rebeldes y desobedientes.

Cuando el rey de Israel vio a los soldados sirios, con evidente incertidumbre balbuceó acerca de matarlos. (La forma normal de dirigirse a un profeta era señor; únicamente los reyes lo llamaban padre. Además, a veces se usaba esta expresión para referirse al rey y al sacerdote. Pero Eliseo no se lo permitió ya que la costumbre era esclavizar a los prisioneros de guerra en vez de matarlos, excepto en el caso de una guerra santa. Probablemente Eliseo quería avergonzar a sus enemigos con su bondad y así impresionarlos del poder todo suficiente de Jehová. Con una masacre, el efecto pacífico de su captura milagrosa se hubiera perdido. Por eso al libertarlos se glorificó el poder de Jehová y se aseguró la paz por un tiempo. Además, al libertarlos demostró interés generoso en el bienestar de los prisioneros. Los trató como invitados a celebrar una fiesta con los derrotados antes de enviarlos en Siria a su amo, aún más humillado. Debido a esta desgracia cesaron las hostilidades por lo menos temporeramente y se difundió la fama del profeta de Jehová en el extranjero.

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