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2 de Reyes 7: Oíd la palabra de Jehová

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2 de Reyes 7:1 Dijo entonces Eliseo: –Oíd la palabra de Jehová: Así dijo Jehová: “Mañana a estas horas valdrá un siclo el seah de flor de harina, y un siclo dos seahs de cebada,[a] a la puerta de Samaria”.

En el momento culminante de la hambruna descrita en el cap. 6, Eliseo profetizó que pronto el Señor le pondría fin.

2 de Reyes 7:2 Un príncipe sobre cuyo brazo el rey se apoyaba, respondió al varón de Dios y le dijo: –Si Jehová abriera ahora ventanas en el cielo, ¿sería esto así? Él dijo: –Tú lo verás con tus propios ojos, pero no comerás de ello.[b]

Cuando Eliseo profetizó la liberación por parte de Dios, los oficiales del rey dijeron que no podía suceder. La fe y la esperanza de los oficiales se había ido, ¡pero las palabras de Dios se hicieron realidad de todos modos! (7.14-16). Algunas veces nos preocupamos por problemas cuando debemos estar buscando oportunidades. En vez de enfocarse en lo negativo, desarrolle una actitud de expectativa. El decir que Dios no puede rescatar a alguien o que una situación es imposible demuestra falta de fe.

2 de Reyes 7:3 Había a la entrada de la puerta cuatro hombres leprosos,[c] y se decían los unos a los otros: –¿Por qué estamos aquí esperando la muerte?

De acuerdo a la ley, no se permitía que los leprosos estuvieran dentro de la ciudad, pero dependían de la caridad en las puertas de la ciudad. Debido a la hambruna y a la presencia del ejército sirio, su situación era desesperante.

2 de Reyes 7:4 Si tratamos de entrar en la ciudad, moriremos en ella, por el hambre que hay en la ciudad; y si nos quedamos aquí, también moriremos. Vamos, pues, ahora y pasémonos al campamento de los sirios: si ellos nos dan la vida, viviremos, y si nos dan la muerte, moriremos.

2 de Reyes 7:5 Se levantaron, pues, al anochecer, para ir al campamento de los sirios, y al llegar a la entrada del campamento de los sirios, no había allí nadie.

2 de Reyes 7:6 Jehová había hecho que en el campamento de los sirios se oyera estruendo de carros, ruido de caballos y el estrépito de un gran ejército, por lo que se dijeron unos a otros: «El rey de Israel ha tomado a sueldo contra nosotros a los reyes de los heteos[d] y a los reyes de los egipcios para que vengan a atacarnos».

2 de Reyes 7:7 Así que se levantaron y huyeron al anochecer, abandonando sus tiendas, sus caballos, sus asnos y el campamento tal cual estaba. Huyeron para salvar sus vidas.

2 de Reyes 7:8 Cuando los leprosos llegaron al límite del campamento, entraron en una tienda, comieron y bebieron, tomaron de allí plata, oro y vestidos, y fueron a esconderlos. Después volvieron, entraron en otra tienda, y de allí también tomaron cosas que fueron a esconder.

2 de Reyes 7:9 Luego se dijeron unos a otros: –No estamos haciendo bien. Hoy es día de buenas noticias y nosotros callamos. Si esperamos hasta el amanecer, nos alcanzará nuestra maldad. Vamos pues, ahora, entremos y demos la noticia en la casa del rey.

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