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2 de Reyes 24: El cautiverio babilónico

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2 de Reyes 24:1 En los días de Joacim subió Nabucodonosor, rey de Babilonia, y Joacim fue su siervo por tres años; después se levantó y se rebeló contra él.

Durante el reinado de Joacim , el control sobre Palestina pasó de la alianza asirio-egipcia a Babilonia. Jeremías habla de la decisiva batalla de Carquemis, fechada en el 605-604 a.C., donde el Faraón Necao fue derrotado por Nabucodonosor de Babilonia. Caldeos es otra forma de llamar a los babilonios.

Babilonia se convirtió en la nueva potencia mundial después de haber vencido a Asiria en 612 a.C. y derrotado a Egipto en la batalla de Carquemis en 605 a.C. Después de derrotar a Egipto, los babilonios invadieron Judá y la pusieron bajo su dominio. Esta fue la primera de las tres invasiones babilónicas a Judá durante los siguientes veinte años. Las otras dos ocurrieron en 597 y 586 a.C. Con cada invasión, se llevaban cautivos a Babilonia. Daniel, el que escribió el libro que lleva su nombre, fue uno de los cautivos que se llevaron en esta primera invasión (605 a.C.).

2 de Reyes 24:2 Y el SEÑOR envió contra Joacim bandas de caldeos, bandas de arameos, bandas de moabitas y bandas de amonitas. Y las envió contra Judá para destruirla, conforme a la palabra que el SEÑOR había hablado por medio de sus siervos los profetas.

2 de Reyes 24:3 Ciertamente por mandato del SEÑOR sucedió esto contra Judá para quitarlos de su presencia, por los pecados de Manasés, por todo lo que había hecho,

2 de Reyes 24:4 y también por la sangre inocente que derramó, pues llenó a Jerusalén de sangre inocente, y el SEÑOR no quiso perdonar.

Nabucodonosor tomó control como rey de Babilonia en el 605 a.C. Anteriormente, el mismo año, Nabucodonosor había vencido a los egipcios guiados por el Faraón Necao en Carquemis. Por lo tanto, Babilonia tomó control de todos los vasallos egipcios (inclusive Judá). Nabucodonosor invadió el territorio luego para establecer su gobierno por la fuerza.

2 de Reyes 24:5 Los demás hechos de Joacim y todo lo que hizo ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Judá?

2 de Reyes 24:6 Y durmió Joacim con sus padres; y su hijo Joaquín reinó en su lugar.

2 de Reyes 24:7 Y el rey de Egipto no salió más de su tierra, porque el rey de Babilonia había tomado todo lo que pertenecía al rey de Egipto desde el torrente de Egipto hasta el río Eufrates.

2 de Reyes 24:8 Joaquín tenía dieciocho años cuando comenzó a reinar, y reinó tres meses en Jerusalén. El nombre de su madre era Nehusta, hija de Elnatán, de Jerusalén.

Joaquín , el hijo de Joacim, se convirtió en el decimonoveno monarca de Judá. Había reinado sólo tres meses cuando Nabucodonosor y los babilonios sitiaron a Jerusalén, para capturar después a Joaquín y a toda la familia real. A renglón seguido, Nabucodonosor saqueó el templo y el palacio, y se llevó cautivos a muchos habitantes de Jerusalén. El profeta Ezequiel estaba probablemente entre aquellos cautivos. Este acontecimiento se fecha en el 597 a.C. y representó el principio del fin para el reino de Judá.

2 de Reyes 24:9 E hizo lo malo ante los ojos del SEÑOR, conforme a todo lo que había hecho su padre.

2 de Reyes 24:10 En aquel tiempo los siervos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, subieron a Jerusalén, y la ciudad fue sitiada.

Las tropas babilonias ya estaban en marcha para sofocar la rebelión de Joacim cuando murió. Después de la muerte de Joacim, su hijo Joaquín llegó a ser rey de Judá, sólo para enfrentar al ejército más poderoso de la tierra algunas semanas después de su coronación (597 a.C.). Durante esta segunda invasión, de tres, los babilonios saquearon el templo y se llevaron cautivos a la mayoría de los líderes, incluyendo al rey. Luego, Nabucodonosor colocó en el trono a Sedequías, otro hijo de Josías. Los judíos, sin embargo, no lo reconocieron como su verdadero rey mientras Joaquín seguía con vida, aun cuando estaba cautivo en Babilonia.

2 de Reyes 24:11 Nabucodonosor, rey de Babilonia, llegó a la ciudad mientras sus siervos la tenían sitiada.

2 de Reyes 24:12 Y Joaquín, rey de Judá, se rindió al rey de Babilonia, él y su madre, sus siervos, sus jefes y sus oficiales. El rey de Babilonia lo apresó en el año octavo de su reinado.

2 de Reyes 24:13 Sacó de allí todos los tesoros de la casa del SEÑOR, los tesoros de la casa del rey, y destrozó todos los utensilios de oro que Salomón, rey de Israel, había hecho en el templo del SEÑOR, tal como el SEÑOR había dicho.

2 de Reyes 24:14 Y se llevó en cautiverio a todo Jerusalén: a todos los jefes, a todos los hombres valientes, diez mil cautivos, y a todos los artesanos y herreros. Nadie quedó, excepto la gente más pobre del país.

La política babilonica de tomar cautivos era diferente a la de los asirios, quienes sacaron a la mayor parte del pueblo y repoblaron la tierra con extranjeros. Los babilonios sólo se llevaban a los fuertes y hábiles, dejando a los pobres y a los débiles para que gobernaran la tierra. Al elevarlos a posiciones de autoridad se ganaban su lealtad. Los líderes eran llevados a las ciudades de Babilonia donde se les permitía que vivieran juntos, buscaran trabajo y se volvieran una parte importante de la sociedad. Esta política mantuvo unidos a los judíos y fieles a Dios a lo largo de su cautiverio e hizo posible su regreso en los días de Zorobabel y Esdras como está registrado en el libro de Esdras.

2 de Reyes 24:15 También se llevó a Joaquín en cautiverio a Babilonia; asimismo a la madre del rey y a las mujeres del rey, a sus oficiales y a los poderosos del país, se los llevó en cautiverio de Jerusalén a Babilonia.

2 de Reyes 24:16 Todos los hombres valientes, siete mil, y los artesanos y herreros, mil, todos fuertes y aptos para la guerra, también a éstos el rey de Babilonia llevó en cautiverio a Babilonia.

2 de Reyes 24:17 Entonces el rey de Babilonia puso por rey en lugar de Joaquín, a su tío Matanías y cambió su nombre por el de Sedequías.

El último gobernante de Judá fue Sedequías . Como Joacim y Joaquín, era hijo de Josías. Su nombre original era Matanías , y se le recuerda como un gobernante malvado que se dejaba manipular por otros.

2 de Reyes 24:18 Sedequías tenía veintiún años cuando comenzó a reinar, y reinó once años en Jerusalén. El nombre de su madre era Hamutal, hija de Jeremías, de Libna.

2 de Reyes 24:19 E hizo lo malo ante los ojos del SEÑOR, conforme a todo lo que había hecho Joacim.

2 de Reyes 24:20 Por causa de la ira del SEÑOR sucedió esto en Jerusalén y en Judea, hasta que los echó de su presencia. Y Sedequías se rebeló contra el rey de Babilonia.

Esto en realidad fue la manera que Jehová usó para castigar a Judá por las barbaridades sangrientas cometidas por Manasés. Debido a eso se acabó la paciencia de Jehová, pues el pecado le era muy serio. Había límites a su perdón; no era un Dios de gracia barata. Los que se burlan de Dios y su camino en última instancia se encuentran abandonados por él y privados de su protección divina. Por eso el juicio sobre Judá y sus líderes desleales ya estaba sellado. Ya no había ningún escape. Se cumplirían las palabras proféticas ya emitidas anteriormente ¿Quiénes fueron sus siervos los profetas? ¿Fueron Isaías, Miqueas, Habacuc y Jeremías?

Cuando Joacim murió, su hijo Joaquín comenzó a reinar. (Aunque 2 Reyes no describe el entierro de Joacim, Jeremías pronunció palabras proféticas acerca de é; estas sugieren que no se le dio el entierro acostumbrado; posiblemente era por las condiciones del sitio de Jerusalén por Nabucodonosor.) Además, Babilonia quitó de Egipto sus posesiones territoriales en el medio oriente hasta el arroyo de Egipto y el río Eufrates.

El cautiverio babilónico

Los asirios conquistaron en dos ocasiones el reino del norte. El reino del sur fue conquistado una vez por Asiria y tres veces por Babilonia. En cada ocasión fueron llevados muchos cautivos. Aquí nos referimos al cautivero babilónico del reino del sur, Judá, que duró 70 ños a partir del año 586. a. d. J.C. Un mes después de la toma de Jerusalén, Nabucodonosor envió a Nabuzaradán capitan de su ejercito y éste incendió el templo y los grandes edificios y casas de Jerusalén. Destruyó a muchos líderes militares, civiles y religiosos, y deportó a Babilonia a muchos miembros de las clases altas de la sociedad. El profeta Jeremías fue puesto en libertad, pero luego tuvo que ir también a Egipto después del asesinato de Gedalías por Ismael. En esta época empezaron a ser conocidos con el nombre de judíos, que significa “los que pertenecen al reino de Judá”. En un período de 23 años cuatro contingentes separados fueron llevados a Babilonia.

Durante el cautiverio Daniel llegó a ser uno de los gobernadores de todo el país. Se les permitió tener a sus profetas, sacerdotes y maestros. Bajo la dirección del profeta Ezequiel hubo interés religioso. Durante este tiempo se originaron y crearon las sinagogas. Bajo el reinado del rey Ciro de Persia, Babilonia fue conquistada y este rey permitió el regreso de los judíos a Palestina. Un grupo fue dirigido por Zorobabel y Sesbasar, y otro por Esdras y Nehemías. Los judíos lograron reedificar el templo en Jerusalén. Durante este tiempo los profetas Zacarías y Hageo animaron y exhortaron el pueblo en esta tarea.

Joaquín, un rey adolescente desterrado a Babilonia con su corte

El corto reinado de Joaquín, el hijo de Joacim y Nejusta de Jerusalén, comenzó cuando era un adolescente de 18 años. (El cronista y Jeremías hacen referencia a Joaquín como Jeconías, pero a veces lo cortaban a Conías. Su nombre de trono probablemente fue Joaquín. Nejusta era hija de Elnatán, el principal «pistolero» enviado por el rey Joaquín a matar por la espalda a Urías, el profeta de Dios que huyó a Egipto para salvar su vida) Joaquín siguió el patrón de apostasía de su padre. Su único acto de importancia fue su rendición ante Nabucodonosor. En gran manera fue víctima de las malas decisiones de su padre, porque heredó una guerra por la cual no fue responsable y tuvo que presenciar la ruina de su amada tierra. En este sentido fue una marioneta o víctima de circunstancias históricas, que probablemente le favorecieron años más tarde cuando con dignidad y respeto recibió reconocimiento especial en el exilio.

Después del sitio a Jerusalén por Babilonia y su rey Nabucodonosor, Joaquín, con los líderes importantes, se rindió y lo tomaron preso. Nabucodonosor sacó todos los tesoros del templo y del palacio del rey, incluyendo los antiguos utensilios de oro de los tiempos de Salomón. Luego llevó desterrados a todos los habitantes de más valor, incluso los magistrados, los guerreros valientes, los herreros y los artesanos. Además, llevó a Babilonia al rey, su madre, sus mujeres, sus funcionarios y los poderosos.

Sedequías, el último rey de Judá

Luego Nabucodonosor hizo rey a Matanías (“regalo de Jehová”), el tío de Joaquín, hermano de Joacaz y último hijo de Josías y Hamutal de Libna, y cambió su nombre a Sedequías.

Sedequías comenzó su reinado de 11 años cuando tenía 21 años. Su nombre quiere decir “Jehová es justo”. Evidentemente fue un rey débil e indeciso, fácil de convencer por las circunstancias del momento y por la gente en mayoría. Seguía el mal patrón de comportamiento espiritual de Joacim. La ira del Señor se mantenía firme en su propósito de echar a Judá y a Jerusalén fuera de su presencia. El no estar dispuesto a actuar valientemente por la palabra del Señor, le llevó a una decisión tonta de rebelarse contra Nabucodonosor de Babilonia.

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