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2 de Reyes 20: Enfermedad de Ezequías

2 de Reyes 20:17  “Vienen días en que todo lo que está en tu casa y todo lo que tus padres han atesorado hasta hoy será llevado a Babilonia, sin quedar nada, dice Jehová.

2 de Reyes 20:18  Y algunos de los hijos que salgan de ti, que hayas engendrado, los tomarán para que sean eunucos en el palacio del rey de Babilonia”.

2 de Reyes 20:19  Entonces Ezequías dijo a Isaías: –La palabra que has hablado de parte de Jehová es buena. Pues pensaba: «Al menos en mis días habrá paz y seguridad».

Ezequías estaba diciendo que era bueno que estos terribles sucesos predichos por Isaías no sucederían durante su vida. La declaración de Ezequías parece egoísta, carente de visión y soberbia. Sin embargo, sabía que su nación sería castigada por sus pecados, así que pudo haber estado reconociendo y agradeciendo a Dios por decidir no destruir a Judá durante su vida.

2 de Reyes 20:20  Muerte de Ezequías (2 Cr 32.32-33) Los demás hechos de Ezequías, sus proezas y cómo hizo el estanque y el conducto para dotar de agua a la ciudad,[h] ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Judá?

El conducto fue construido a través de roca sólida. Uno de los dos grupos que participó en la obra inició la perforación en el estanque de Siloé, mientras el otro lo hizo en el manantial de Gihón. El túnel constituyó una notable obra de ingeniería y puede verse todavía hoy en el Israel moderno.

El estanque y el conducto se refieren a los casi 600 m de túnel construidos desde los manantiales de Gihón hasta el estanque de Siloé (véase 2Ch_32:30). Venía desde una fuente de agua fuera de los muros de Jerusalén a un depósito seguro dentro de la ciudad. Esto se hizo para que el ejército asirio no pudiera cortar el suministro de agua de la ciudad.

2 de Reyes 20:21  Ezequías durmió con sus padres, y en su lugar reinó su hijo Manasés.

El segundo gran reto para la fe y confianza de Ezequías en Jehová

Una grave enfermedad que lo amenazaba con la muerte y las palabras proféticas de Isaías, 20:1-11. Cuando Ezequías se enfermó gravemente a mediados de su reinado cuando tenía unos 39 años, Isaías le hizo una visita en su palacio para informarle la primera palabra profética del Señor sobre su muerte inmediata y su deber de preparar a toda su familia. (Quince años restados de la fecha aproximada de su muerte sugieren la fecha del 701 a. de J.C., el mismo año del sitio de Jerusalén por Senaquerib, pero si murió en el 687 a. de J.C., su enfermedad ocurrió un año antes de la invasión de Senaquerib. Algunos opinan que la fe que demostró en la invasión fue el resultado de su experiencia con la oración cuando estuvo enfermo y Dios lo sanó en respuesta a la oración.) Esa preparación incluiría asegurar una sucesión pacífica al trono que lo obligaría a designar a su heredero. Al escuchar la triste noticia, volvió su cara hacia la pared para estar a solas con su problema y con su Dios. ¿Cuál problema lo agobiaba más: la muerte a una edad joven o la muerte sin un hijo propio para continuar su nombre?

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