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2 de Reyes 12: Reinado de Joás de Judá

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2 de Reyes 12:1 Reinado de Joás de Judá (2 Cr 24.1-27) En el séptimo año de Jehú comenzó a reinar Joás y reinó cuarenta años en Jerusalén. El nombre de su madre era Sibia, de Beerseba.

Mientras Joás era menor de edad (11.21 dice que sólo tenía 7 años cuando comenzó a reinar), parece que el sacerdote Joiada actuó como regente. Bajo su influencia, tuvo lugar un gran avivamiento religioso y el templo fue reparado.

Joás no hizo suficiente para quitar el pecado de la nación, pero realizó muchas cosas correctas y buenas. Cuando no estemos seguros de que hayamos hecho lo suficiente para corregir nuestras acciones, podemos preguntarnos:

(1) ¿La Biblia prohíbe expresamente esta acción?

(2) ¿Esta acción me aleja de amar, adorar o servir a Dios?

(3) ¿Me convierte en su esclavo?

(4) ¿Hace que salga de mí lo mejor, lógicamente con el propósito de Dios?

(5) ¿Beneficia a otros creyentes?

2 de Reyes 12:2 Joás hizo lo recto ante los ojos de Jehová todo el tiempo que lo dirigió el sacerdote Joiada.[a]

Tras la muerte de Joiada, Joás se apartó del Señor y aun permitió las prácticas idólatras en Judá. Joás siguió el consejo de ciertos oficiales reales y como resultado le dio la espalda a Dios. Dios envió profetas para alertar al pueblo. Cuando Zacarías (hijo del sumo sacerdote Joiada) se hizo eco de la advertencia profética, fue apedreado por orden de Joás, hasta la muerte, en el patio del templo.

2 de Reyes 12:3 Con todo, los lugares altos no se quitaron, porque el pueblo aún sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos.

Los israelitas sólo podían ofrecer sacrificios a Dios en áreas designadas bajo la supervisión de los sacerdotes y no en cualquier parte. El ofrecer sacrificios en los lugares altos era copiar las costumbres paganas y alentar a que otras prácticas paganas entraran en su culto. Al combinar estas prácticas, el pueblo estaba diseñando su propia religión, y esto lo alejaría de Dios.

2 de Reyes 12:4 Joás dijo a los sacerdotes: «Todo el dinero consagrado que se acostumbra traer a la casa de Jehová, el dinero del rescate de cada persona, según está estipulado, y todo el dinero que cada uno de su propia voluntad trae a la casa de Jehová,[b]

2 de Reyes 12:5 que lo reciban los sacerdotes, cada uno de manos de sus familiares, y con él reparen los portillos del Templo dondequiera que se hallen grietas».

El templo necesitaba reparación porque había sido dañado y olvidado por los malvados líderes anteriores, especialmente por la reina Atalía. El templo tenía que ser un lugar santo, apartado para la adoración a Dios. Gracias al programa de recaudación de fondos de Joás, el templo pudo ser restaurado. Se limpió el polvo y la mugre que se habían acumulado dentro del templo a través de los años, las juntas fueron reparadas usando mortero, se retiraron los ídolos paganos y otras huellas de idolatría, y se pulió el oro y el bronce. La condición de abandono en que se encontraba el templo revela cuán lejos se apartó el pueblo de Dios.

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