2 de Crónicas29: El reinado de Ezequías

Una vez que la casa real, el santuario, los ministros y toda la nación se habían consagrado, Ezequías animó al pueblo a ofrecer sacrificios y ofrendas de alabanza y gratitud en la casa de Dios. Una de las expresiones más hermosas que resultan de este cuadro de acción de gracias está indicada por las palabras bien escogidas del cronista: Y todos los de corazón generoso ofrecieron holocausto. La contribución generosa del pueblo fue tal que los sacerdotes eran pocos y no bastaban para desollar todos los holocaustos. Si este mismo tipo de corazón generoso prevaleciera en las iglesias de hoy, el único oficial que simpatizaría con la carga de los sacerdotes sería el tesorero; este necesitaría ayuda para contabilizar todas las entradas al tesoro de la iglesia.

Contrario a las expectativas del pueblo, los levitas eran más generosos que los sacerdotes en su consagración al Señor. A través de la historia, algunos líderes religiosos de vocación han estado menos dispuestos a someterse a Cristo y a su palabra. Un verdadero avivamiento lo cambia todo, como fue la experiencia de la iglesia descrita por Sheldon, en su obra En sus pasos, o ¿Qué haría Jesús?

Ezequías y todo el pueblo se regocijaron por la gran respuesta recibida. Dios había obrado en el corazón de Ezequías y del pueblo, en pleno ejercicio de su abundante gracia. El cap. 30 se ocupa de la celebración de la Pascua. Los primeros doce versículos tienen que ver con los preparativos para la fiesta; los versículos restantes tratan sobre la celebración en sí misma.

Ezequías envió mensajeros por todo Israel y Judá, con carta de invitación para los de Efraín y Manasés, pidiéndoles que acudieran a Jerusalén. Durante dos siglos no había tenido lugar una iniciativa de esta naturaleza, desde que el reino se dividiera bajo Jeroboam; pero por el momento, Oseas, el rey de Samaria, era vasallo del rey de Asiria y se encontraba en la cárcel por un intento de conspiración. De este modo el rey Oseas no podía interferir en la iniciativa de Ezequías. Es posible que los mismos asirios hayan alentado cualquier acción que pudiera debilitar a Oseas. Es posible también que cuando la invitación llegó a Oseas, el rey de Asiria ya hubiera concedido permiso para adorar a Jehová.

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