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2 de Crónicas 34: El reinado de Josías y sus reformas

Pastor Lionel

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2 de Crónicas 34:13  También estaban sobre los cargadores y dirigían a todos los obreros en cualquier clase de trabajo; y algunos de los levitas eran escribas, oficiales y porteros.

2 de Crónicas 34:14  Y mientras ellos sacaban el dinero que habían traído a la casa del Señor, el sacerdote Hilcías encontró el libro de la ley del Señor dado por Moisés.

2 de Crónicas 34:15  Entonces Hilcías dijo al escriba Safán: He hallado el libro de la ley en la casa del Señor; e Hilcías dio el libro a Safán.

2 de Crónicas 34:16  Y Safán llevó el libro al rey y le dio más noticias, diciendo: Todo lo que fue encomendado a tus siervos, lo están haciendo.

El libro de la Ley de  Dios que Hilcías encontró era probablemente el libro de Deuteronomio, que se había perdido durante el gobierno de los reyes malvados. Ahora que se había encontrado, Josías se dio cuenta de que debían llevarse a cabo cambios drásticos para poder llevar a la nación de regreso a la línea de mandamientos de  Dios.

2 de Crónicas 34:17  También han tomado el dinero que se encontraba en la casa del Señor, y lo han entregado en manos de los encargados y de los obreros.

2 de Crónicas 34:18  El escriba Safán informó también al rey, diciendo: El sacerdote Hilcías me ha dado un libro. Y Safán leyó de él en la presencia del rey.

2 de Crónicas 34:19  Y sucedió que cuando el rey oyó las palabras de la ley, rasgó sus vestidos.

Es inherente a la naturaleza humana el tomar el pecado a la ligera: dar excusas, culpar a alguien más, o minimizar el daño hecho. No fue así con Josías. Estaba tan consternado por el rechazo del pueblo hacia la Ley que desgarró su ropa para expresar su dolor. La verdadera comprensión de nuestro pecado nos debe llevar a un arrepentimiento sincero, y ayudarnos a producir «arrepentimiento para salvación». ¿Está disculpando siempre su pecado, culpando a otros o dando a entender que no es tan malo?  Dios no toma el pecado a la ligera, y quiere que respondamos como lo hizo Josías.

2 de Crónicas 34:20  Entonces el rey ordenó a Hilcías, a Ahicam, hijo de Safán, a Abdón, hijo de Micaía, al escriba Safán y a Asaías, siervo del rey, diciendo:

2 de Crónicas 34:21  Id, consultad al Señor por mí y por los que quedan en Israel y en Judá, acerca de las palabras del libro que se ha encontrado; porque grande es el furor del Señor que se derrama sobre nosotros, por cuanto nuestros padres no han guardado la palabra del Señor, haciendo conforme a todo lo que está escrito en este libro.

2 de Crónicas 34:22  Entonces fue Hilcías con los que el rey había dicho a la profetisa Hulda, mujer de Salum, hijo de Ticva, hijo de Harhas, encargado del vestuario; y ella habitaba en Jerusalén en el segundo sector, y hablaron con ella acerca de esto.

2 de Crónicas 34:23  Y ella les dijo: Así dice el Señor,  Dios de Israel: «Decid al hombre que os ha enviado a mí:

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