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2 de Crónicas 25: El reinado de Amasías

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El reinado de Amasías

Amasías comenzó a reinar a la edad de 25 años, entre el 796 y el 767 a. de J.C. El cronista se concentra en dos batallas que Amasías realizó y en las lecciones que se desprenden de las mismas. Por un lado, el cronista se ocupa de la reconquista de Edom por el camino de la obediencia al Señor; por otro lado, trata sobre la victoria de Israel como castigo sobre Amasías por no haber confiado plenamente en Jehová y por haberse volcado a la idolatría.

El tema dominante sigue siendo el mismo patrón hasta ahora: rechazar la voz profética de Dios trae como consecuencia el juicio divino, la derrota militar, la caída y la muerte.

La duración total de su reinado fue de 29 años : …hizo lo recto ante los ojos de Jehová, aunque no con un corazón íntegro. Amasías no fue completamente recto porque permitió el culto a los Baales y la existencia de los lugares altos. La idea dominante aquí es que su completa dedicación a Dios siempre estuvo en tela de duda.

Del registro que el cronista provee, se deduce que en lugar de servir con todo su corazón a Dios, Amasías siguió el ejemplo limitado de su padre Joás. En otras palabras, la vida de este rey fue el cuadro de un hombre “inestable en todos sus caminos”.

Luego de consolidar su reino, Amasías se entregó a la tarea de vengar el asesinato de su padrex, pero su magnanimidad o misericordia para con los hijos de los asesinos estaba de acuerdo con la ley mosaica, que especificaba que solo los criminales, y no sus familiares, tenían que morir, estas ejecuciones, a partir de la muerte de Zacarías (2Ki_24:25), fueron consideradas como asesinatos y no como cumplimiento de la ley mosaica.

Edom se había sublevado contra Judá durante el reinado de Joram, como parte del castigo divino contra este monarca perverso. El ejército de Judá había sufrido serias bajas cuando Joás salió a pelear contra los asirios; por lo tanto, Amasías contaba con solo 300.000 hombres de guerrax. Para reforzar sus tropas, el rey contrató el servicio de 100.000 mercenarios israelitas del nortex. Con todo, su ejército era menor que el de Asa o de Josafat. Ningún apoyo que procediera del norte estaría bien ante los ojos de Jehová, pues era indicación de la poca confianza del rey en Dios.

La oportuna voz profética se hizo presente. Aunque no se tiene noción alguna de la procedencia de este hombre de Diosx, por su valentía amerita un lugar entre los grandes profetas: puso su deber por sobre sus propios intereses. Su mensaje era claro: Dios no saldría en apoyo de los efrateos. El pronunciamiento profético fue: Porque Jehová no está con Israel, ni con ninguno de los hijos de Efraín ….Dios te haría fracasar delante del enemigox. En su argumento acerca de no contar con la asistencia de Dios en la lucha con el enemigo, Jesús dijo: “El que no está conmigo, contra mí está; y el que conmigo no recoge, desparrama”.

El rey había aceptado el reto del profeta de alinearse con Dios, quien tiene poder para ayudar o para hacer fracasar. Despidió a los mercenarios, después de haberles pagado sus respectivos salarios. Ellos se enojaron muchísimo contra Judá quizá porque, además del salario, tenían esperanzas de mayores beneficios durante el saqueo y pillaje que sigue a una derrota del enemigo.

La victoria de Amasías sobre los edomitas fue contundente, aunque las tropas israelitas descontentas saquearon las ciudades de Judá desde Samaria hasta Betjorónx. No cabe duda alguna que el profeta haya traído a la memoria de Amasías las consecuencias de la impía alianza de Josafat con la casa de Acabx.

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