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2 de Crónicas 25: El reinado de Amasías

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Pero la economía divina no tiene variación alguna. Dios siempre suple de acuerdo con nuestra necesidad. Dios no desea que su pueblo pase necesidades, más bien quiere «que abunden más y más». ¿Crees que porque le das algo a Dios tendrás menos? No, de acuerdo con la Ley divina. ¡Cuando das te colocas en posición de recibir!

Nunca podremos superar la generosidad de Dios. ¡No importa lo que le demos, nos lo multiplicará en una cantidad más grande de la que tenemos! Sin embargo, tenemos que desarrollar nuestra capacidad de cosechar. El esperar recibir, no de la persona a quien damos, sino de nuestra fuente divina, también es un acto de fe. Cuando niño, en una granja, aprendí que plantar significa hacer algo y, de igual forma, para recoger la cosecha se necesita hacer algo. Ambos son actos de fe.  

2 de Crónicas 25:10  Entonces Amasías despidió las tropas que vinieron a él de Efraín, para que se fueran a sus casas; y se encendió en gran manera la ira de ellos contra Judá, y regresaron a sus casas ardiendo en ira.

Amasías hizo un acuerdo económico con soldados israelitas, ofreciéndoles una paga por pelear para él (25.6). Pero antes de entrar en batalla, Amasías los envió de regreso con el dinero, debido a la advertencia del profeta. A pesar de que le costó caro, sabiamente se dio cuenta de que el dinero no valía la ruina que podía originar la alianza. ¿Qué hubiera hecho usted? El dinero nunca debe ser un obstáculo para tomar decisiones correctas. La bendición de Dios no tiene precio, vale mucho más que cualquier cantidad de dinero.

Uzias

Nunca estamos tan cerca de nuestro fracaso como durante nuestros más grandes éxitos. No poder reconocer el papel que Dios juega en nuestros logros hace que se vuelvan fracasos. Uzías (llamado también Asarías) fue un rey notablemente exitoso. Sus logros le acarrearon gran fama. Tuvo éxito tanto en la guerra como en la paz, al planear y al poner en práctica, al construir y al plantar.

Uzías sobreestimó su propia importancia en lograr grandes hazañas. Hizo bien tantas cosas que una soberbia consumidora invadió gradualmente su vida, como la lepra que finalmente destruyó su cuerpo. Al tratar de actuar como sacerdote, tomó un papel que Dios no había querido para él. No sólo se olvidó de todo lo que Dios le había dado, sino también de que Dios da ciertas funciones a otros, que él necesitaba respetar.

La soberbia de Uzías estaba arraigada en su falta de gratitud. No tenemos registro alguno de que este rey haya mostrado agradecimiento a Dios por las dádivas maravillosas que recibió. Quizá nuestros logros no se comparen con los de Uzías, pero aun así tenemos una deuda de gratitud a Dios por nuestra vida misma. Si Dios no recibe la gloria por sus éxitos, ¿no debería mirar su vida de manera diferente?

Puntos fuertes y logros :

 — Agradó a Dios durante sus primeros años como rey
 — Exitoso guerrero y constructor de ciudades
 — Gran habilidad para organizar y delegar
 — Reinó durante cincuenta y dos años

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