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2 de Crónicas 24: El reinado de Joás

2 de Crónicas 24:12  Y el rey y Joiada lo daban a los que hacían la obra del servicio de la casa del Señor; y contrataron canteros y carpinteros para reparar la casa del Señor, y también artífices en hierro y bronce para reparar la casa del Señor.

2 de Crónicas 24:13  Los obreros trabajaron, y el trabajo de reparación progresó en sus manos, y restauraron la casa de Dios conforme a sus planos y la reforzaron.

2 de Crónicas 24:14  Cuando terminaron, trajeron el resto del dinero delante del rey y de Joiada; y lo convirtieron en utensilios para la casa del Señor, utensilios para el ministerio y para el holocausto, y recipientes y utensilios de oro y de plata. Y todos los días de Joiada ofrecieron holocaustos en la casa del Señor continuamente.

2 de Crónicas 24:15  Envejeció Joiada y a una edad muy avanzada murió; tenía ciento treinta años cuando murió.

2 de Crónicas 24:16  Y lo sepultaron en la ciudad de David con los reyes, porque había hecho bien en Israel, y a Dios y a su templo.

2 de Crónicas 24:17  Pero después de la muerte de Joiada vinieron los oficiales de Judá y se inclinaron ante el rey, y el rey los escuchó.

2 de Crónicas 24:18  Y abandonaron la casa del Señor, el Dios de sus padres, y sirvieron a las Aseras y a los ídolos; entonces vino la ira de Dios sobre Judá y Jerusalén a causa de esta culpa suya.

Si todo iba muy bien en Judá cuando el pueblo adoraba a Dios, ¿por qué se apartaban de El? La prosperidad puede ser tanto una bendición como una maldición. Si bien puede ser una señal de la bendición de Dios a los que lo siguen, lleva consigo el potencial para la decadencia moral y espiritual. La gente próspera se ve tentada a volverse autosuficiente y soberbia, toman a Dios a la ligera. En medio de nuestra prosperidad, no debemos olvidarnos de que Dios es la fuente de nuestras bendiciones.

2 de Crónicas 24:19  No obstante, El les envió profetas para hacerlos volver al Señor; y aunque éstos dieron testimonio contra ellos, ellos no escucharon.

Dios envió muchos profetas al rey Joás y al pueblo para advertirles que se encaminaban a la destrucción. Joel pudo haber sido uno de esos profetas. Lea el libro de Joel para obtener mayor información acerca del clima político y espiritual de esos tiempos.

2 de Crónicas 24:20  Entonces el Espíritu de Dios vino sobre Zacarías, hijo del sacerdote Joiada; y él se puso en pie, en un lugar más alto que el pueblo, y les dijo: Así ha dicho Dios: «¿Por qué quebrantáis los mandamientos del Señor y no prosperáis? Por haber abandonado al Señor, El también os ha abandonado.»

Cuando el rey Joás y la nación de Judá abandonó a Dios, El envió a Zacarías para llamarlos al arrepentimiento. Antes de aplicar juicio y castigo, Dios les dio otra oportunidad. De la misma forma, Dios no nos abandona o azota en venganza cuando pecamos. Por el contrario, nos busca enérgicamente por medio de su Palabra, de su Espíritu que está en nosotros, de las palabras de otros y en ocasiones por medio de la disciplina. Esto no intenta destruirnos, sino instarnos a regresar a El. Cuando usted está alejándose de Dios, recuerde que El lo está buscando con afán. Deténgase y escuche. Permítale que le haga ver su pecado para que así pueda arrepentirse y seguirlo otra vez.

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