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2 Corintios 9: El dador voluntario

Pastor Lionel

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(i) Hace algo por los demás.

(a) Alivia su necesidad. Muchas veces, cuando una persona está en las últimas, el regalo de otro parece nada menos que un regalo del Cielo.

(b) Restablece su confianza en sus semejantes. A menudo sucede que, cuando uno está en necesidad, le parece que todo el mundo es insensible, y se siente abandonado. Entonces, esa ayuda le dice que el amor y la amabilidad no han desaparecido del mundo.

(c) Les hace dar gracias a Dios. Una ayuda en tiempo de necesidad es algo que lleva, no sólo nuestro amor, sino también el de Dios a las vidas de otros.

(ii) Hace algo por nosotros.

(a) Autentica nuestra profesión cristiana. En el caso de los corintios, eso era especialmente importante. No cabe duda de que la iglesia de Jerusalén, que sería casi totalmente judía, miraría todavía con recelo a los gentiles, y se preguntaría para sus adentros si el Evangelio podía ser para ellos de veras. El hecho de la colecta de las iglesias gentiles debe haberles asegurado la autenticidad del cristianismo gentil. Si una persona es generosa, eso les hace ver a los demás que pone su cristianismo no sólo en palabras sino también en hechos.

(b) Nos hace acreedores al amor y a las oraciones de otros. Lo que más se necesita en el mundo es algo que enlace a cada uno con sus semejantes. No hay nada tan precioso como la solidaridad, y la generosidad es un paso esencial en el camino de la unión real entre las personas.

(iii) Hace algo por Dios. Hace que se Le dirijan oraciones de acción de gracias. Los que ven nuestras buenas obras no nos glorifican a nosotros sino a Dios. Es algo imponente el que podamos hacer algo para que los corazones se vuelvan hacia Dios, porque eso Le produce alegría.

Por último, Pablo dirige el pensamiento de los corintios y de todos los lectores de su carta al Don de Dios en Jesucristo, un Don tan maravilloso que no se agota jamás y cuya magnitud no se puede expresar con palabras ni cifras; y, al hacerlo, les dice y nos dice Pablo: «¿Cómo vais a poder vosotros, a quienes Dios ha tratado de una manera tan generosa, dejar de ser generosos con vuestros

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