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2 Corintios 3: Cartas personales de Cristo

Pastor Lionel

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Cuando Harriet Beecher Stowe publicó La cabaña del tío Tom, se vendieron 300,000 ejemplares en América en un año. Se tradujo a una veintena de lenguas. Lord Palmerson, que se había pasado treinta años sin leer una novela, la alabó « no sólo por el tema, sino como la obra de una gran estadista.» Lord Cockburn, miembro del Consejo Privado, declaró que había hecho más por la humanidad que ninguna otra novela. Tolstoi la colocaba entre los grandes logros de la mente humana. No cabe duda que su mayor contribución fue a la causa de la liberación de los esclavos. Herriet Beecher Stowe se negaba a adscribirse el mérito de haberlo escrito. Decía: « ¿Yo la autora de La cabaña del tío Tom? De ninguna manera. No podía ni controlar la historia. Se escribió sola. El Señor la escribió, y yo no fui más que Su humilde amanuense. Todo me vino en visiones, una tras otra, y eso fue lo que yo puse en palabras. ¡A Él sea toda la gloria!»

Su capacidad le había venido de Dios. Eso pasó con Pablo. Él nunca decía: «¡Fijaos en lo que he hecho!» Sino: «¡A Dios sea la gloria!» Nunca se consideró idóneo para nada; siempre pensaba que era Dios Quien le capacitaba. Y fue precisamente por eso, consciente como era de su incapacidad, por lo que no le daba miedo encargarse de ninguna labor. Nunca tenía que hacer las cosas solo: Dios estaba con Él.

La segunda parte de este pasaje nos presenta el contraste entre el Antiguo y el Nuevo Pacto o Testamento. Un pacto quiere decir un acuerdo que hacen dos personas, mediante el cual entran en una cierta relación una con otra. No es, en el sentido bíblico, un acuerdo ordinario; porque las partes contratantes se encuentran en igualdad de términos en un pacto ordinario. Pero, en el sentido bíblico, es Dios el primer motor, y Se acerca a la humanidad para ofrecerle una relación bajo ciertas condiciones que la humanidad no puede ni iniciar ni alterar, sino solamente aceptar o rechazar.

La palabra que Pablo usa para nuevo cuando habla del Nuevo Pacto es la misma que usó Jesús, y es muy significativa. En griego hay dos palabras para nuevo. La primera, que es néos, quiere decir nuevo en el tiempo exclusivamente. Un bebé es nuevo en el mundo porque acaba de nacer. La segunda, que es kainós, quiere decir no solamente nuevo en relación con el tiempo sino nuevo en cualidad. Si algo es kainós es que ha introducido un nuevo elemento en la situación. La palabra kainós es la que usan Jesús y Pablo al hablar del Nuevo Pacto, porque no es nuevo solamente en relación al tiempo, sino porque es completamente diferente en especie del Antiguo Pacto. Produce una relación entre Dios y la humanidad que es totalmente diferente de la anterior.

¿Dónde está la diferencia?

(i) El Antiguo Pacto estaba basado en un documento escrito. Encontramos la historia de su inauguración en Éxodo 24:1-8. Moisés tomó el libro del pacto y se lo leyó al pueblo, que dio su conformidad. Por otra parte, el Nuevo Pacto tiene como base el Espíritu vivificador. Un documento escrito siempre es algo externo, mientras que la obra del Espíritu produce un cambio en el corazón mismo. Una persona puede obedecer un código escrito aunque siempre desee desobedecerlo; pero cuando el Espíritu entra en el corazón y lo controla, la persona no sólo no quebranta el código sino que no quiere quebrantarlo, porque es una persona cambiada. Un código escrito puede cambiar la ley, pero sólo el Espíritu puede cambiar la naturaleza humana.

(ii) El Antiguo Pacto era una cosa muerta, porque no producía nada más que una relación legal entre Dios y las personas. De hecho decía: «Si quieres mantenerte en relación con Dios, tienes que guardar estos mandamientos.» Creaba una situación en, la que Dios aparecía como el Juez, y la persona humana como el criminal, siempre culpable en el juicio.

El Antiguo Pacto era una cosa muerta porque mataba ciertas cosas.

(a) Mataba la esperanza. Nunca había esperanza de cumplirlo, porque la naturaleza humana es como es. Por tanto, no podía producir más que frustración.

(b) Mataba la vida. Bajo él, una persona no podía ganar más que la condenación, y la condenación quería decir la muerte, o algo todavía peor.

(c) Mataba el vigor. Era suficiente para decirle a una persona lo que tenía que hacer, pero no la ayudaba a hacerlo.

El Nuevo Pacto es totalmente diferente.

(a) Es una relación de amor. Surgió porque de tal manera amó Dios al mundo.

(b) Es una relación entre Padre e hijos. Las personas ya no son criminales culpables, sino hijos de Dios, aunque sean hijos desobedientes.

(c) Cambia la vida del ser humano, pero no imponiéndole un nuevo código de leyes, sino cambiándole el corazón.

(d) Por tanto, no sólo le dice a uno lo que tiene que hacer, ‹sino le da la fuerza para hacerlo. Con el mandamiento trae el poder.

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