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1 de Crónicas 1: Descendientes de Adán

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Las genealogías

Descendientes de Adán hasta Abraham

Sería muy difícil encontrar una barrera más imponente para el lector moderno que los nueve capítulos de genealogías encontrados al principio de Crónicas. El leer nombre tras nombre de personas de otro modo desconocidas, no tan sólo parece muy cansador para algunos, sino que también se les escapa la razón que hubiera para tales listas de nombres. Precisamente aquí es donde entran algunas normas de sana hermenéutica. Hay que reconocer que estas largas listas de nombres no fueron puestas por el Cronista simplemente porque sí. Más bien, para su medio y su contexto, estas listas aportaban grandes significados. En nuestro medio de gran individualismo, sólo unos cuantos se dedican a trazar sus “árboles genealógicos” para así conocer más a fondo sus raíces. Precisamente el individualismo es uno de los factores que nos separan del mundo antiguo y del hebreo en particular. En lugar del individuo, lo que contaba eran las unidades sociales: la familia inmediata, el clan, la tribu, la nación. No es que el individuo no tuviese importancia; más bien, es que el individuo cobraba importancia mayormente en relación con el grupo mayor. Para el Cronista, pues, era muy pertinente demostrar mediante registros sagrados (en este caso el libro de Génesis) que las personas y grupos especialmente importantes para él, los levitas y la familia davídica, tenían un lugar legítimo y necesario en la comunidad postexílica para la cual escribía. Es de notarse que en estos nueve capítulos poco se menciona a Moisés, el mediador de la alianza en el Sinaí, se hace casi todo el énfasis en David quien fuera el agente de la alianza más reciente con su centro en Jerusalén y el templo.

Ejemplo digno de imitar

El hecho de que el Cronista haya redactado un escrito pertinente para su época, aplicando la revelación a su propio contexto nos deja un ejemplo a imitar. En efecto, Dios le concedió la inspirada habilidad de «traducir» los hechos de la historia salvífica de tal forma que el pueblo pudiera comprenderla. La lucha de nuestros pastores, misioneros y líderes latinos debe apuntar hacia ese mismo blanco. El evangelio debe presentarse hoy teniendo en cuenta que grandes núcleos de población están bajo la influencia de la pobreza, y tantos otros sufren debido a injusticias de todo tipo. El mensaje debe llegar, esto es un imperativo desde que Jesús nos lo comisionara, pero deberá hacerlo en una forma que penetre y afecte íntegramente nuestro medio.

Se observa que el Cronista no indica relación entre todos estos nombres; sólo nos da los nombres lo cual indica que daba por sentado que sus lectores estarían familiarizados con la descendencia tal y como reza en Génesis. No es de sorprenderse que se omite el nombre de Caín, el primer asesino, y además realizador de un sacrificio imperfecto. Por nuestra lista en Crónicas, no es nada claro que Sem, Cam y Jafet fueran hijos de Noé.

Es obvio que el Cronista abrevia las genealogías en Génesis, ya que hablan de los descendientes de Jafet, sólo se nombran a dos de sus hijos. En general las genealogías de los tres hijos de Noé siguen a las de Génesis, pero mucho material se omite o se abrevia según el propósito del Cronista. Se sabe, no obstante, que el historiador postexílico comienza con los pueblos que no formarían parte del pacto, o sea los descendientes de Jafet. Estos irían a poblar lo que hoy se conoce como el continente europeo. Los descendientes de Cam ocuparían territorios africanos, sobre todo su parte norteña. Estos mismos ocuparían las costas de Asia Menor. El alude a Nimrod donde se nos dice que era grande por ser un poderoso militarpolítico y por ser un buen cazador. El Cronista sólo agrega: … quien comenzó a ser poderoso en la tierra. Adrede deja el término ambiguo para que el lector forme su propia opinión en base a la lectura en Génesis. Algunos opinan que comenzó a ser debe leerse más bien “fue el primero en ser”.

Se menciona a Peleg (“división”) cuya etimología pretende basarse en una división de las tierras según poblaciones. Con todo, su significado no es nada claro dentro del contexto.

Aunque los descendientes de Sem nos llevan a Abraham, es claro que, para los propósitos del Cronista, el primer patriarca hebreo no cobraba gran importancia, pues no se hace comentario alguno respecto a su persona sino que sólo se alude al cambio que sufrió su nombre. Según otros textos bíblicos, se sabe que los hijos de Sem irían a poblar Asia Menor, pero yéndose hacia el oriente. Hoy identificamos a los semitas como los asirios, los sirios, los caldeos, los árabes y sobre todo los hebreos.

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