Ezequiel 21: La espada afilada de Jehová

Ezequiel 21:27 ¡A ruina, a ruina, a ruina lo reduciré, y esto no será más, hasta que venga aquel a quien corresponde el derecho, y yo se lo entregaré!”.[e]

Ezequiel 21:28 Juicio contra los amonitas «Y tú, hijo de hombre, profetiza, y di: ‹Así ha dicho Jehová, el Señor, acerca de los hijos de Amón[f] y de su oprobio›. Dirás, pues: ‹¡La espada, la espada está desenvainada para degollar, para consumir está pulida con resplandor!»

Con similar fraseología, Ezequiel declara que los amonitas sufrirán la misma suerte que Judá. Ello forma parte del juicio de Dios contra los enemigos de Israel y puede constituir una referencia directa al saqueo de Judá por los amonitas tras la caída de Jerusalén.

Los amonitas y los israelitas por lo general peleaban unos contra otros. Dios le dijo a los israelitas que no se aliaran con naciones extranjeras, pero Judá y Amón se unieron contra Babilonia en 589 a.C. Primero Dios juzgó a Judá, cuando Nabucodonosor fue a Jerusalén, ahora le llegaría el turno a Amón, no por aliarse con Judá, sino por ver la destrucción de Judá con regocijo.

Ezequiel 21:29 Te profetizan vanidad, te adivinan mentira, para que la emplees sobre los cuellos de los malos sentenciados a muerte, cuyo día vino en el tiempo de la consumación de la maldad.

Ezequiel 21:30 ¿La volveré a su vaina? En el lugar donde te criaste, en la tierra donde has vivido, te juzgaré

Ezequiel 21:31 y derramaré sobre ti mi ira; el fuego de mi enojo haré encender sobre ti y te entregaré en mano de hombres temerarios, artífices de destrucción.

Ezequiel 21:32 Serás pasto del fuego, se empapará la tierra con tu sangre; no habrá más memoria de ti, porque yo, Jehová, he hablado”».

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