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Ezequiel 21: La espada afilada de Jehová

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Ezequiel 21:1 La espada afilada de Jehová Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

En este pasaje se ofrecen cinco oráculos sobre la espada. El mensaje corto en 20.45-48 presenta los cuatro mensajes del capítulo 21 acerca de los castigos que vendrían sobre Jerusalén:

(1) La espada de Jehová
(2) la espada afilada
(3) la espada del rey de Babilonia (Nabucodonosor).

La ciudad sería destruida porque había sido contaminada. De acuerdo con la ley judía, los objetos contaminados debían ser pasados por fuego para poder purificarlos. El castigo de Dios está designado para purificar. La destrucción por lo general es una parte necesaria del proceso.

Ezequiel 21:2 «Hijo de hombre, vuelve tu rostro hacia Jerusalén, derrama palabras sobre los santuarios y profetiza contra la tierra de Israel.

derrama palabra, nataph: Derramar como agua, dejar gotear, flujo, chorrear, destilar. Este verbo aparece 18 veces y se refiere al goteo o al fluir del agua, la lluvia, la miel, la mirra, el vino y las palabras, particularmente las palabras proféticas. Aquí nataph se traduce literalmente. En Miqueas nataph significa «profetizar» o «dejar que fluyan tus palabras».

Ezequiel 21:3 Dirás a la tierra de Israel: “Así ha dicho Jehová: He aquí que yo estoy contra ti, y sacaré mi espada de su vaina y cortaré de ti al justo y al impío.

Sacaré mi espada : La espada simboliza aquí a Nabucodonosor y Babilonia. Tanto el justo como el impío sufrirán con la destrucción de Jerusalén; nadie escapará.

Ezequiel 21:4 Y por cuanto he de cortar de ti al justo y al impío, por eso mi espada saldrá de su vaina contra todo mortal, desde el sur hasta el norte.

Ezequiel 21:5 Y sabrá todo mortal que yo, Jehová, saqué mi espada de su vaina; no la envainaré más”.

Ezequiel 21:6 Y tú, hijo de hombre, gime con quebranto de tus costados y con amargura; gime ante los ojos de ellos.

El pronunciamiento incluye un acto simbólico para destacar la amargura y el dolor que acompañarán al juicio

Ezequiel 21:7 Y cuando te digan: “¿Por qué gimes?”, dirás: “Por una noticia que cuando llegue hará que desfallezca todo corazón, y toda mano se debilitará, se angustiará todo espíritu y como agua se debilitará toda rodilla”. He aquí que viene, y se cumplirá, dice Jehová, el Señor».

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