2 de Reyes 16: Reinado de Acaz

2 de Reyes 16:1 Reinado de Acaz (2 Cr 28.1-27) En el año diecisiete de Peka hijo de Remalías comenzó a reinar Acaz hijo de Jotam, rey de Judá.

Acaz se convirtió en el duodécimo monarca de Judá. En contraste con su padre Jotam y su abuelo Azarías (o Uzías), Acaz dio la espalda al Señor para seguir tras ídolos y falsos dioses. Consecuentemente, Dios permitió que Rezin rey de Siria y Peka , rey de Israel, pusieran sitio a Jerusalén. Acaz intentó sobornar al rey asirio Tiglat – pileser III ofreciendo entregarle tesoros del templo. Mientras estaba en Damasco para reunirse con Tiglat-pileser, vio un altar, el cual ordenó copiar con la ayuda del sacerdote Urías. Desafortunadamente, utilizó materiales del templo para construir el nuevo altar, que se cree debía reemplazar el altar de Salomón.

2 de Reyes 16:2 Cuando comenzó a reinar Acaz tenía veinte años, y reinó en Jerusalén dieciséis años, pero no hizo lo recto ante los ojos de Jehová, su Dios, como su padre David,

2 de Reyes 16:3 sino que anduvo en el camino de los reyes de Israel, y aun hizo pasar por fuego a su hijo,[a] según las prácticas abominables de las naciones que Jehová echó de delante de los hijos de Israel.

Esto parece una referencia al sacrificio de niños, típico del culto a Moloc.

2 de Reyes 16:4 Asimismo sacrificó y quemó incienso en los lugares altos, sobre los collados y debajo de todo árbol frondoso.

2 de Reyes 16:5 Entonces Rezín, rey de Siria, y Peka hijo de Remalías, rey de Israel, subieron a Jerusalén para atacarla y sitiar a Acaz, pero no pudieron tomarla.[b]

Tanto Israel como Siria estaban bajo el control de Asiria. Unieron fuerzas contra Judá con la esperanza de forzar al reino del sur a unírseles en su revuelta contra Asiria, y fortalecer así su alianza occidental. Pero el plan se volvió en su contra cuando el rey Acaz de Judá inesperadamente le pidió a Asiria que viniera en su ayuda.

2 de Reyes 16:6 En aquel tiempo el rey de Edom recobró Elat[c] para Edom, y echó de Elat a los hombres de Judá. Los de Edom llegaron a Elat y habitaron allí hasta hoy.

2 de Reyes 16:7 Entonces Acaz envió embajadores a Tiglat-pileser, rey de Asiria,[d] diciendo: «Yo soy tu siervo y tu hijo. Sube y defiéndeme de manos del rey de Siria y de manos del rey de Israel, que se han levantado contra mí».

2 de Reyes 16:8 Acaz tomó la plata y el oro que había en la casa de Jehová y en los tesoros de la casa real, y envió al rey de Asiria un presente.

2 de Reyes 16:9 El rey de Asiria atendió su petición, pues subió contra Damasco y la tomó, se llevó cautivos sus habitantes a Kir[e] y mató a Rezín.

2 de Reyes 16:10 Después fue el rey Acaz a encontrarse en Damasco con Tiglat-pileser, rey de Asiria. Cuando el rey Acaz vio el altar que estaba en Damasco, envió al sacerdote Urías el diseño y la descripción del altar, conforme a todos los detalles.

El malvado rey Acaz copió las costumbres religiosas paganas, cambió los servicios del templo y utilizó el altar del mismo para su beneficio personal. Al hacerlo, demostró una clara falta de respeto por los mandatos de Dios. Condenamos a Acaz por sus acciones, pero nosotros hacemos lo mismo cuando tratamos de adaptar el mensaje de Dios para que encuadre dentro de nuestras preferencias personales. Debemos adorar a Dios por lo que El es y no por lo que nosotros egoístamente quisiéramos que fuera.

Acaz fue a Damasco para expresar su gratitud y lealtad a Tiglat-pileser. Debido a que los asirios habían capturado a Damasco, la capital de Siria (732 a.C.), Acaz tenía miedo de una incursión por el sur. Pero estaba confiando más en el dinero que en Dios para mantener al poderoso rey alejado de su tierra, y su plan fracasó. A pesar de que Tiglat-pileser no conquistó Judá, les causó muchos problemas y Acaz se arrepintió de haberle pedido ayuda.

2 de Reyes 16:11 Y el sacerdote Urías edificó el altar, de acuerdo con todo lo que el rey Acaz le había enviado de Damasco. Así lo hizo el sacerdote Urías, antes que el rey Acaz regresara de Damasco.

2 de Reyes 16:12 Cuando el rey llegó de Damasco y vio el altar, se acercó y ofreció sacrificios en él;

2 de Reyes 16:13 encendió su holocausto y su ofrenda, derramó sus libaciones y esparció la sangre de sus sacrificios de paz junto al altar. 

2 de Reyes 16:14 Trasladó el altar de bronce que estaba delante de Jehová, en la parte delantera de la Casa, entre el altar y el templo de Jehová, y lo puso al lado norte del altar.

Acaz sustituyó el altar de los holocaustos con una réplica del altar pagano que vio en Damasco. (El altar de bronce original no fue tirado fuera, sino conservado para usarlo en adivinación. Las fuentes eran el lugar donde se lavaban los sacrificios. El mar era un enorme depósito de agua para el uso del templo.) Esto fue sumamente grave ya que Dios había dado instrucciones específicas acerca de cómo debía verse el altar y cómo debía ser usado. El construir este nuevo altar era como instalar un ídolo. Pero debido a que Judá era vasallo de Asiria, Acaz estaba deseoso de complacer al rey asirio. Tristemente, Acaz permitió que el rey asirio reemplazara a Dios como líder de Judá. Nadie, sin importar cuán atractivo o poderoso sea, debe sustituir el liderazgo de Dios en nuestra vida.

2 de Reyes 16:15 Después mandó el rey Acaz al sacerdote Urías: «En el gran altar encenderás el holocausto de la mañana y la ofrenda de la tarde, el holocausto del rey y su ofrenda, asimismo el holocausto de todo el pueblo de la tierra, su ofrenda y sus libaciones; esparcirás sobre él toda la sangre del holocausto y toda la sangre del sacrificio. El altar de bronce será mío para consultar en él».

2 de Reyes 16:16 El sacerdote Urías hizo conforme a todas las cosas que el rey Acaz le mandó.

2 de Reyes 16:17 Luego el rey Acaz cortó los tableros de las basas y les quitó las fuentes; quitó también el mar de sobre los bueyes de bronce que estaban debajo de él y lo puso sobre el suelo de piedra.

2 de Reyes 16:18 Por causa del rey de Asiria quitó del templo de Jehová el pórtico para el sábado que habían edificado en la Casa y el pasadizo de afuera, el del rey.

Acaz se convirtió en un rey débil con un sumo sacerdote débil y transigente. El sistema religioso de Judá se hallaba en ruinas. Ahora estaba edificado sobre costumbres paganas y su meta principal era complacer a los que estaban en el poder. Si somos muy rápidos en copiar a otros a fin de poder complacerlos, nos arriesgamos a que se vuelvan más importantes que Dios en nuestra vid

2 de Reyes 16:19 Los demás hechos que puso por obra Acaz, ¿no están todos escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Judá?

2 de Reyes 16:20 El rey Acaz durmió con sus padres y fue sepultado con ellos en la ciudad de David. En su lugar reinó su hijo Ezequías.

El rey Acaz en Judá y su nuevo altar

Durante los 16 años del reinado de Acaz, un contemporáneo de Pécaj, seguía las malas tradiciones religiosas de los reyes de Israel en vez de las buenas de sus padres en Judá. Su nombre fue la abreviación de Jehoahaz, como en el caso del hijo de Josías y el hijo de Jehú. El joven inmaduro y sin consciencia comenzó a reinar a la edad de 20 años. Al comparar su reinado con el de David, Acaz salió mal parado, similar a la evaluación de Salomón y Roboam. Acaz fue uno de solamente dos reyes de Judá que fueron comparados con los de Israel; el otro fue Joram.

La ofensa religiosa más grave aparece primero en la lista de sus actos abominables. Fue aun peor que los reyes de Israel; practicó la ceremonia infame de quemar a su primogénito como sacrificio (holocausto) como lo hacían las naciones cananeas paganas; era una violación a la ley. Evidentemente, se trataba del dios Moloc. Este crimen, cometido por primera vez por un rey de Judá, lo vinculó con los pecados de Israel y con Manasés. También él mismo quemaba incienso y ofrecía sacrificios en las colinas y bajo los árboles. Esto probablemente era una caracterización de los ritos de fertilidad de los cananeos, que eran acompañados por actos de indulgencia sexual. Su reinado devastador equivalía a dar un paso atrás después de la reforma de su padre; era un retorno a las prácticas cananeas que prevalecían antes de la conquista de la tierra prometida. El único rey de Judá que lo sobrepasó en maldad fue su nieto Manasés.

En el ámbito internacional, los reyes de la alianza entre Siria e Israel atacaron a Judá en ambos lados del río Jordán. Se la llamó guerra siroefrainita. Como resultado, Acaz cedió Eilat a los sirios y más tarde fue cedida a los edomitas; como consecuencia, los esfuerzos de su padre y su abuelo por extenderse al sur dieron marcha atrás. En esta relación, por primera vez aparece la designación de judíos, los súbditos del reino de Judá. Cuando los sirios se unieron a los israelitas para atacar a Jerusalén, creando así una amenaza seria para Judá, Acaz pidió la ayuda de Tiglatpileser de Asiria, la superpotencia de su día. Acaz afirmó ser su siervo e hijo leal, expresiones típicas de respeto y sumisión. La palabra siervo sugiere la relación de servidumbre y dependencia; al unirla con hijo se modifica, despertando sentimientos paternales hacia él. La ley prohibía el chantaje, ya que distorsionaba el juicio justo. Para reforzar su petición de ayuda, le mandó la plata y el oro del templo y del palacio como regalo o como soborno. Esta acción de pedir ayuda de otro país más poderoso ocurrió también bajo Ezequías y Menajem, pero el aspecto de soborno solo ocurrió en la guerra entre Asa y Baasax. Siguió una política de apaciguamiento, ofreciendo voluntariamente someterse al asirio. Tiglatpileser III lo escuchó, conquistó a Damasco, mató a su rey Rezín y desterró a los habitantes. El salvador de Judá hoy iba a ser su destructor en el día de mañana. Como quiera, los reyes de Siria e Israel vencieron a Acaz en la capital, a pesar de que se perdiera el puerto de Eilat. El valiente profeta Isaías, que profetizaba durante su reinado, desaprobó su política internacional, aunque dicho profeta y su papel no están mencionados en este capítulo.

Para el tiempo cuando Acaz se reunió con Tiglatpileser III en Damasco, vio allí un altar que le impresionó. ¿Se trataba del satuario arameo principal del templo de Rimón? Cuando Urías, el sacerdote en Jerusalén y fiel partidario del profeta Isaías y por ello un celebrante real de Jehová, recibió una copia del plano, sin demora construyó uno igual antes del regreso de su rey del extranjero. En su regreso, Acaz lo vio, se acercó al nuevo altar y ofrecio sacrificios y ofrendas. Además oficiaba durante la dedicación del altar. Tradicionalmente, en dichas ocasiones el rey asumía las funciones sacerdotales. Acaz celebró el trío de sacrificios (holocausto, ofrenda vegetal y libación). En el holocausto se consumía el sacrificio animal en el altar; en el segundo se daba una ofrenda incruenta de vegetales o cereales; y en el tercero se derramaban líquidos tales como el vino y el aceite. El cuarto sacrificio era el de la paz, en el cual los participantes en el mismo consumían la ofrenda (ver Núm. 28). La ceremonia de esparcir la sangre era un acto de consagración.

Acaz también hizo innovaciones significativas en las celebraciones del culto y en los muebles del templo. Colocó el nuevo altar en el lugar del altar de bronce, que estaba al frente del templo, y el viejo se colocó entre el nuevo altar y el templo. Además, mandó al sacerdote Urías que usara el nuevo altar grande para cuatro sacrificios, inclusive las ofrendas diarias del pueblo, pero solo el rey usaría el altar de bronce para consultar u orar a Jehová. La separación de los sacrificios del pueblo de los del rey pudo haber sido un esfuerzo de reorganizar la práctica de los sacrificios con el fin de reglamentarlos. El hecho de que Urías obedeció en todo a Acaz sugiere que el sacerdote siempre estuvo de acuerdo. Y aunque todo esto Acaz lo hizo en la sombra del rey de Asiria, según el cronista el comportamiento del rey fue deliberado y peligroso. No obstante, no lo condenó, tampoco lo alabó por sus acciones, como se hizo cuando otros reyes restauraron el templo. El texto tampoco sugiere el uso del nuevo altar en adoración que no fuera para Jehová.

En 2 Crónicas se interpreta esta acción de Acaz en relación con el nuevo altar como un deseo del rey de someterse a las prácticas religiosas de Asiria. En este capítulo de 2 Reyes, sin embargo, no es claro si el altar fuera uno de Asiria o de Siria. ¿Fue motivado Acaz por consideraciones prácticas y estéticas más bien que religiosas? ¿Se debía a que el nuevo altar fuera más grande y mejor que el antiguo de Salomón? ¿Actuaba en base a una ansiedad debilitante o un terror que cegaba sus mejores juicios llevándolo a hacer cosas insensatas? Aun en los tiempos de Salomón, el altar de bronce era demasiado pequeño para los grandes sacrificios dedicatorios y se tuvo que hacer un arreglo especialx. Por otro lado, el nuevo altar era suficientemente grande para las necesidades de los sacrificios del templo; y Josías lo usaron.

Aunque algunos intérpretes sugieren que la palabra determine (bakar) se refiere a una forma de adivinación, su uso en el Job 27:4 quiere decir “consultar a Dios» y eso permite su interpretación aquí. Por otro lado, si se trataba de adivinación usando las vísceras de los animales muertos, envolvía la introducción de brujería dentro del mismo templo. En este caso, sugiere a un rey dispuesto a experimentar con cualquier práctica religiosa. De hecho, sugeriría que estaba atraído a los elementos más espeluznantes y sensacionales de las religiones paganas.

Acaz hizo unas modificaciones adicionales en relación con las pilas, el altar de bronce y el templo. Quitó las bases, una escultura con adornos y de gran valor, de las pilas y cambió la base de los toros del altar de bronce para un pavimento de piedra. Debido a su diferencia, subordinación o temor al rey de Asiria, hizo dos cambios. Primero, eliminó el dosel o la estructura del día de reposo, o según la LXX «el estrado del trono» y el pasadizo o puerta externa para el uso exclusivo del rey. ¿Se debía todo esto a la necesidad de enviar tributos fuertes de metal al asirio más bien que una interferencia en el culto y en el prestigio del rey?

Cuando se toman en consideración las prácticas religiosas de Acaz en todo este capítulo, se tiene que concluir que a la vez que fue un apóstata, practicando ceremoniales de los cananeos, también patronizaba el templo de Jehová. Desde el punto de vista del cronista de Reyes, Acaz corrompió la adoración del templo en Jerusalén con la introducción de un altar de un diseño extranjero, hizo alteraciones al templo para complacer al rey de Asiria e invitó como su ayudante al mismo rey que había destruido a la nación hermana de Israel. El enfoque del capítulo sugiere que al mismo momento de la declinación rápida de Israel, el rey de Judá invitaba precisamente el mismo destino para el reino del sur.

Al morir Acaz, fue enterrado en Jerusalén y su hijo Ezequías comenzó a reinar.

Los sacrificios humanos

Entre los hebreos no era una práctica cúltica o ritual, aunque encontramos algunos casos en los cuales se practicaron los sacrificios humanos. En Jueces 11:36-39 Jefté sacrificó a su hija, en un tiempo cuando Israel adoraba a los baales y Astarot. Acaz rey de Judá sacrificó a su hijo; el rey Manasés de Judá también sacrificó a su hijo en fuego. Dios no le permite a Abrahan que sacrifique a su hijo. Era un acto prohibido por la ley mosaica, esta práctica era penada con la muerte. Era una práctica abominable a Dios. Estos sacrificios estaban relacionados con el culto al dios Moloc de los amonitas. Se sacrificaban criaturas de ambos sexos, posiblemente en ceremonias de fundación de ciudades.

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