1 Pedro 1: La gran herencia

Mediante el sacrificio de Jesucristo, el cristiano entra en una nueva relación con Dios en la que sus pecados pasados son perdonados y él se compromete a obedecer a Dios en lo sucesivo.

El cristiano es llamado conforme al propósito de Dios. Su vida es consagrada a Dios mediante la obra del Espíritu Santo. Por la aspersión de la sangre de Cristo es limpiado de los pecados del pasado y dedicado a la obediencia a Dios.

El nuevo nacimiento del cristiano

¡Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo Que por Su gran misericordia ha producido en nosotros este nuevo nacimiento que nos introduce a una esperanza viva por medio de la resurrección de Jesucristo, una herencia imperecedera, incontaminable e inmarcesible, guardada a salvo en el Cielo para nosotros, que somos protegidos por el poder de Dios mediante la fe hasta que llegue esa liberación que está lista para manifestarse en el último tiempo!

Nos llevará un tiempo considerable el apropiarnos las riquezas de este pasaje, porque hay pocos en el Nuevo Testamento donde se reúnan tantas grandes ideas fundamentales.

Empieza con una doxología dirigida a Dios, pero es una doxología sui géneris. Para los judíos, la manera más comente de empezar una oración era: «¡Bendito eres Tú, oh Señor, Rey del Universo!» Los cristianos asumieron esa oración, pero con una diferencia. Empezaban: « ¡Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo!» Los cristianos no oramos a un Dios distante y desconocido, sino al Dios que es como Jesús, y a Quien, por medio de Jesucristo, podemos acudir con confianza filial.

Este pasaje empieza con la idea del nuevo nacimiento; el cristiano es una persona que ha nacido de nuevo, engendrado otra vez por Dios para vivir una nueva clase de vida. Entre otras cosas esto quiere decir que, cuando nos hacemos cristianos, se produce en nuestra vida un cambio tan radical que de la única manera que se puede describir es diciendo que la vida ha empezado para nosotros completamente otra vez. Esta idea del nuevo acimiento recorre todo el Nuevo Testamento. Vamos a tratar de reunir lo que se nos dice de él.

(i) El nuevo nacimiento cristiano sucede por la voluntad y la acción de Dios (Juan 1:13; Santiago 1:18). No es algo que hace la persona, como no lo fue tampoco su nacimiento físico.

(ii) Otra manera de expresarlo es decir que este nuevo nacimiento es la obra del Espíritu (Juan 3: 1-15). Le sucede a una persona, no por su propio esfuerzo, sino cuando se entrega a que tome posesión de ella el Espíritu y la cree de nuevo interiormente.

(iii) Sucede por la Palabra de la Verdad, es decir, por el Evangelio (Santiago 1:18; 1 Pedro 1:23). En el principio, fue la Palabra de Dios la Que creó el Cielo y la Tierra y todo lo que hay en ellos. Dios habló, y el caos se convirtió en el universo, y el universo se equipó para y con la. vida. Es la Palabra creadora de Dios en Jesucristo lo que produce este nuevo nacimiento en la vida humana.

(iv) El resultado de este nuevo nacimiento es que la persona que lo experimenta llega a ser primicia de una nueva creación (Santiago 1:18). La eleva de este mundo de espacio y tiempo, de cambio y caducidad, de pecado y derrota, y la pone en contacto aquí y ahora con la eternidad y la vida eterna.

(v) La persona nace de nuevo a una esperanza viva. Pablo describe el mundo gentil como algo sin esperanza (Efesios 2:12). Sófocles escribió: «No nacer en absoluto es con mucho la mejor fortuna; lo segundo mejor es, tan pronto como se nace, regresar rápidamente allá de donde se vino.» Para los gentiles, el mundo era un lugar en el que todo se aja y decae; podría ser suficientemente agradable en sí, pero no conduce más que a la oscuridad sin fin. Para el mundo antiguo la característica cristiana era la esperanza, que procedía de dos cosas.

(a) El cristiano percibía que había nacido; no de simiente corruptible, sino incorruptible (1 Pedro 1:23). Tenía en sí mismo algo de la misma naturaleza de Dios; y, por tanto, tenía una vida que ni el tiempo ni la eternidad podrían destruir.

(b) Aquello procedía de la resurrección de Jesucristo(] ,Pedro 1:3). El cristiano tiene para siempre a su lado -aún más, es una cosa con- este Jesucristo Que ha conquistado aun la muerte y, por tanto, no hay nada a lo que deba tener miedo.

(vi) El nuevo nacimiento del cristiano le introduce en la integridad (1 Juan 2:29; 3: 9; 5:18). Por este nuevo nacimiento es purificado de sí mismo, de los pecados que le encadenaban y de los hábitos que le dominaban; y recibe un poder que le permite caminar en integridad. Eso no es decir que el nacido de nuevo ya no peca más; pero sí que cada vez que caiga recibirá poder y gracia para levantarse otra vez.

Ayúdanos a continuar Sembrando La Palabra de Dios

WebDedicado ha sido autorizado a recaudar las donaciones para continuar con La gran Comisión.


Deja el primer comentario