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1 de Samuel 6: Los filisteos devuelven el Arca

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1 de Samuel 6:1 Estuvo el Arca de Jehová en la tierra de los filisteos siete meses.

1 de Samuel 6:2 Entonces los filisteos, llamando a los sacerdotes y adivinos, preguntaron: –¿Qué haremos con el Arca de Jehová? Hacednos saber de qué manera podemos devolverla a su lugar.

1 de Samuel 6:3 Ellos dijeron: –Si enviáis el Arca del Dios de Israel, no la enviéis vacía, sino ofrecedle una reparación;[a] entonces seréis sanos y conoceréis por qué no se apartó de vosotros su mano.

Expiación : Indica que sentían la necesidad de presentar una ofrenda que expiara el crimen de robar el arca.

¿Qué se pretendía lograr con esta ofrenda de culpa? Esta era una reacción normal a los problemas en la religión cananea. Los filisteos pensaban que los problemas se debían a que sus dioses estaban enojados. Reconocieron su culpa al tomar el arca y ahora estaban intentando cualquier cosa para aplacar al Dios de Israel. Los adivinos probablemente ayudaron a elegir el presente que creían que aplacaría a Jehová. Pero la ofrenda constaba de imágenes de tumores y de ratas, no la clase de ofrendas prescritas por las leyes de Dios. Cuán fácil es diseñar nuestros propios métodos para hacer un reconocimiento a Dios en lugar de comprometernos a servirle en la forma que El nos pide.

1 de Samuel 6:4 Ellos dijeron: –¿Y qué reparación le pagaremos? Ellos respondieron: –Conforme al número de los príncipes de los filisteos, cinco tumores de oro y cinco ratones de oro, porque una misma plaga os ha afligido a todos vosotros y a vuestros príncipes.

Era algo común entre los paganos hacer una representación de la parte del cuerpo que hubiese sido sanada, o del peligro del que hubiesen sido librados, y ofrecerla a los dioses como un gesto de acción de gracias.

1 de Samuel 6:5 Haréis, pues, figuras de vuestros tumores y de los ratones que destruyen la tierra, y daréis gloria al Dios de Israel; quizá aligere su mano sobre vosotros, sobre vuestros dioses y sobre vuestra tierra.

Daréis gloria al Dios de Israel : Equivale a reconocer la superioridad de Jehová sobre sus propios dioses.

1 de Samuel 6:6 ¿Por qué endurecéis vuestro corazón, como los egipcios y el faraón endurecieron su corazón? Después que los había tratado así, ¿no los dejaron ir, y se fueron?

Aunque este relato ocurrió muchos años después del éxodo de los israelitas, las plagas que cayeron sobre los egipcios eran bien conocidas fuera de la comunidad hebrea.

1 de Samuel 6:7 Haced, pues, ahora un carro nuevo y tomad luego dos vacas que críen, a las cuales no haya sido puesto yugo, uncid las vacas al carro, pero no dejéis que sus becerros vayan tras ellas, sino hacedlos volver al establo.

1 de Samuel 6:8 Tomaréis luego el Arca de Jehová y la pondréis sobre el carro, y las joyas de oro que le habéis de pagar como ofrenda por la culpa las pondréis en una caja al lado de ella; y dejaréis que se vaya.

1 de Samuel 6:9 Y observaréis; si sube por el camino de su tierra a Bet-semes,[b] él nos ha hecho este mal tan grande; y si no, sabremos que no es su mano la que nos ha herido, sino que esto ocurrió por accidente.

Bet – semes estaba aproximadamente a 23 km al oeste de Jerusalén.

Los filisteos reconocieron la existencia del Dios hebreo, pero tan sólo como una de las muchas deidades de las cuales buscaban su favor. El pensar en Dios de esta manera les facilitó ignorar su mandamiento de que debían adorarlo solamente a El. Mucha gente «adora» a Dios de esta manera. Lo ven sólo como un ingrediente de una vida exitosa. Pero Dios es mucho más que un ingrediente, El es la fuente de la vida misma. ¿Es usted un «filisteo» que ve el favor de Dios sólo como un ingrediente de una buena vida?

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