1 de Samuel 28: Saúl atacado por los filisteos

Algunos señalan el hecho de que Samuel le indicó que al día siguiente estaría con él, pero que realmente serían tres días. De esta manera piensan probar que no hubiera sido Samuel porque él hubiera dicho la verdad. Parece sin embargo, que fue al día siguiente que Saúl y sus hijos murieron. El relato del capítulo 29 es algo que hubiera pasado antes o mientras y no es necesariamente cronológico. Saúl además no vio nada simulado o ficticio en su encuentro con Samuel. Al contrario, el mensaje de Samuel, como siempre, le dejó postrado y sin fuerzas. Saúl, por querer saber lo que no le tocaba saber, consultó a una encantadora y pagó con su vida el precio de su transgresión según la ley.

Los versículos 21-25 narran la última cena de Saúl convidada como fue por la adivina. Sabía que su tiempo fue corto pero lo más triste fue que su desobediencia le hubiera traído a ese momento. Fue una comida consumida en apuro. Consistía de un ternero engordado, generalmente reservado para ocasiones festivas y alegres, y de pan sin levadura, generalmente reservado para ceremonias de solemnidad religiosa. Se puede comparar esta cena con la última cena del  Señor Jesucristo. Sabiendo que su tiempo fue corto, el  Señor participó sabiendo que su obediencia le había traído a ese momento. Participó convidado por la palabra de Dios que había decretado la celebración de la Pascua. Participó habiendo pensado y preparado para esa noche y sabiendo que él mismo sería el gran sacrificio para terminar de una vez con todo sacrificio. Se ve una vez más que la palabra “obediencia” es la palabra clave de la vida espiritual y cristiana. El amor es la esencia de esa característica como dice Jesús: “Si me amáis, guadaréis mis mandamientos”.

Saúl víctima de la pitonisa de Endor  Esto es lo que piensan muchos de los intérpretes de las Escrituras y de este suceso en particular. Saúl fue una víctima de la espiritista que se vengó de él y lo engañó como a un chiquilín cualquiera aprovechando las circunstancias de su desesperación, quien a pesar de su dignidad no dudó en disfrazarse, aunque su estatura y su modo lo denunciaba desde lejos. Sencillamente Dios lo cegó, como parece, y lo obvio fue que la pitonisa usando de su poder de seducción se vengó del infeliz rey, engañándolo como a cualquier hijo de vecino para que la humillación fuera completa.

Interrogantes que surgen

La pregunta es: ¿Se pueden comunicar los muertos que duermen en el sepulcro con los que viven aún en la   ierra?

Los israelitas creían ciertamente en la posibilidad de la evocación de los difuntos, aunque la Ley se los prohibía rigurosamente.

Estas prohibiciones tantas veces renovadas son un claro síntoma de la tentación que existía en el antiguo Israel de consultar a los muertos y de la dudosa respuesta que éstos hayan alcanzado en tales consultas. En cuanto al suceso de Saúl con la pitonisa, desde el Siglo II en adelante, Padres de la iglesia y teólogos han dado distintas interpretaciones proponiendo hipótesis hasta contradictorias: ficción de la hechicería, engaño de Satanás, milagro divino para castigar a Saúl, lo que aparece evidente, y que no implicaría en manera alguna que en cualquier otro caso de nigromancia, ya en las Escrituras o al margen de ellas, se evocase con éxito a los muertos.

Ayúdanos a continuar Sembrando La Palabra de Dios

WebDedicado ha sido autorizado a recaudar las donaciones para continuar con La gran Comisión.


Deja el primer comentario