1 de Samuel 28: Saúl atacado por los filisteos

1 de Samuel 28:15  Entonces Samuel dijo a Saúl: ¿Por qué me has perturbado haciéndome subir? Y Saúl respondió: Estoy en gran angustia, pues los filisteos hacen guerra contra mí; Dios se ha apartado de mí y ya no me responde ni por los profetas ni por sueños; por esto te he llamado, para que me reveles lo que debo hacer.

Dios no respondió a las peticiones de Saúl, porque no siguió sus instrucciones previas. Algunas veces la gente se pregunta por qué sus oraciones no reciben respuesta. Pero si no cumplen con las responsabilidades que Dios les ha dado, no deberían sorprenderse cuando El no les da más instrucciones.

1 de Samuel 28:16  Y Samuel dijo: ¿Entonces, por qué me preguntas a mí, ya que el  Señor se ha apartado de ti y se ha hecho tu enemigo?

1 de Samuel 28:17  El  Señor ha hecho conforme a lo que dijo por medio de mí; y el  Señor ha arrancado el reino de tu mano, y se lo ha dado a tu prójimo, a David.

1 de Samuel 28:18  Porque tú no obedeciste al  Señor, ni llevaste a cabo su gran ira contra Amalec, el  Señor te ha hecho esto hoy.

1 de Samuel 28:19  Además, el  Señor entregará a Israel contigo en manos de los filisteos; por tanto, mañana tú y tus hijos estaréis conmigo. Ciertamente, el  Señor entregará el ejército de Israel en manos de los filisteos.

Antes que puedan hacer nada aparece Samuel, no en espíritu, sino como profeta que de nuevo comunica al rey el mensaje de Dios. Está claro que la adivina no lo ha llamado, sino que el  Señor ha irrumpido de nuevo en la vida de Saúl para hablarle. La mujer aterrorizada clamó en voz alta , o sea, literalmente «lanzó un grito de horror», impresionada por la aparición de Samuel. En lugar de dar crédito a ningún tipo de actividad espiritista o de invocación de los espíritus de los muertos, este pasaje muestra que Dios es el ser supremo. La adivina queda aterrorizada, y Saúl paralizado de miedo cuando el Dios vivo los rechaza.

1 de Samuel 28:20  Al instante Saúl cayó por tierra cuan largo era, y tuvo gran temor por las palabras de Samuel; además estaba sin fuerzas, porque no había comido nada en todo el día y toda la noche.

1 de Samuel 28:21  La mujer se acercó a Saúl, y viendo que estaba aterrorizado, le dijo: He aquí, tu sierva te ha obedecido y he puesto mi vida en peligro al oír las palabras que tú me hablaste.

1 de Samuel 28:22  Ahora pues, te ruego que también escuches la voz de tu sierva, y me permitas poner delante de ti un bocado de pan para que comas y tengas fuerzas cuando sigas tu camino.

1 de Samuel 28:23  Pero él rehusó, y dijo: No comeré. Sin embargo, sus siervos juntamente con la mujer le insistieron, y él los escuchó. Se levantó, pues, del suelo y se sentó en la cama.

1 de Samuel 28:24  La mujer tenía en casa un ternero engordado y se apresuró a matarlo; y tomando harina, la amasó y coció de ella pan sin levadura.

1 de Samuel 28:25  Y lo trajo delante de Saúl y de sus siervos, y comieron. Después se levantaron y se fueron aquella noche.

Ayúdanos a continuar Sembrando La Palabra de Dios

WebDedicado ha sido autorizado a recaudar las donaciones para continuar con La gran Comisión.


Deja el primer comentario