1 de Samuel 2: Cántico de Ana

Publicaciones realizadas por ángeles que nos prestan sus alas cuando se nos olvida cómo volar

El rechazo de Elí y sus hijos

Elí censura a sus hijos. La palabra voz en el versículo 25 se usa mucho como “tronar” o “hablar fuerte”. Este padre gritaba cuando era tiempo de tomar medidas. Los hijos adulteraban con las mujeres que atendían y servían en el tabernáculo (versículo 22). Su procedimiento, es decir su manera de hablar, fue malo. Pero lo peor es que hiciera pecar el pueblo (versículo 24). Bíblicamente Elí les tenía que haber condenado a la muerte (ver Leversículo 10). Pero no lo hizo. Sólo les advertía de que Dios les iba a juzgar (versículo 25). ¿Cuántas veces dejamos para Dios lo que debemos hacer nosotros? Evidentemente había fracasado en la crianza de sus hijos y ahora les dejaba sin castigo. La ley demandaba apedrearlos.

Por cuanto Elí no hizo nada más que gritarles, Dios envió a un profeta. Este hombre anónimo aquí se llama un hombre de Dios sin más apelativos. Se llama al rey David hombre de Dios y se nos dice por qué se llama así. Es que guardó los mandamientos de Dios y anduvo en pos de él. Nunca sabremos cómo se llamaba este siervo de Dios o los otros cuatro hombres que se designan solamente así. Pero es un alto privilegio ser nada más que un hombre de Dios.

El mensaje fue duro. Verdaderamente al que se le ha confiado más, también más se le pedirá. Son los maestros los que recibirán mayor condenación. Así que anuncia que habrá debilidad en su familia (versículo 31), la humillación del tabernáculo (versículo 32), la transferencia del sacerdocio (versículo 33) y la muerte de Ofni y Fineas en un solo día (versículo 34). Su familia se debilitó. La transferencia del sacerdocio tomó lugar en días del rey Salomón. Con la muerte de los dos hijos de Elí, el arca nunca volvió a Silo y este lugar declinó.

Pero el versículo 35 parece extenderse más allá de hombre alguno en cuanto a su interpretación. Aunque algunos comentaristas suponen que esto se refiere a Samuel, otros como los rabinos Rashi y Abarbanel, dicen que la referencia se dirige a Sadoc, el descendiente de Eleazar. El reemplazó a Abiatar en días de Salomón. Abiatar había descendido de Itamar, el hijo de Aarón (de quien era Elí). Estas dos posibilidades pueden dar cumplimiento más o menos de inmediato a la profecía. Pero el cumplimiento lejano y cabal tiene que encontrar su realización en la persona de nuestro gran ReySacerdote, Jesucristo. En él se unen los dos oficios y él es fiel. Moisés había hablado en su canto del Rey Mesías. Ana había hablado en su canto del Rey Mesías. Ahora se le llama también un sacerdote fiel. El fue profeta en su vida terrenal, hablando a los hombres la palabra de Dios. En su ministerio actual es sacerdote, representando a los hombres delante de Dios en el cielo. Cuando él venga de nuevo, será Rey de reyes y reinará para siempre. Incluso nos ha hecho a nosotros reyes y sacerdotes para Dios.

El último versículo del capítulo nos enseña el estado lastimero y paupérrimo a que descenderían los miembros de la casa de Elí. Y algunos comentaristas observan que por espacio de 50 años después de la muerte de Elí, no se menciona el ministerio de ningún sacerdote aarónico. Vemos el nombre de Ajías como el sacerdote y él es un bisnieto de Elí. ¡Cuán terrible es el pecado que reduce una familia entera a un estado de inutilidad! Según el Job 109:7-11 lo mismo pasó con Judas Iscariote. Su impiedad no sólo le afectó a él mismo, sino a toda su familia. Dios visita la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que le aborrecen. Pero hace misericordia a millares de los que le aman y guardan sus mandamientos.

Escasez de la Palabra y ausencia de visión

No se trataba de escasez de mercadería, o de Biblias como ocurre frecuentemente en algunas regiones del mundo, era algo peor, ya que la Palabra de Dios no está limitada a las páginas de un libro, por hermoso que este sea. Era la ausencia y el desconocimiento total del mensaje de Dios como el que había quedado atrás en el período de los Jueces. No sólo era raro oír la voz de Dios, sino más raro aún obedecer a esa voz porque cada uno hacía lo que mejor le parecía y esto no siempre era lo mejor y más sabio. Tampoco había visión manifiesta en aquel momento. Una crisis total.

Si pudiéramos trasladar con nuestro pensamiento ese momento a nuestra realidad podríamos acertar diciendo que tenían una iglesia que no enseñaba ni seguía los caminos del Señor. Tenían un pastor que se había apartado de Dios y solamente enseñaba y predicaba lo que la gente deseaba oír y creer. Elí tenía sus miembros favoritos, mientras que sus hijos vivían «la dolce vita», mal criados. La ofrenda era usada sin visión en el sostén de la obra del Señor.

Las Escrituras anticiparon días así, días cuando se enseñarían doctrinas de hombres en lugar de las doctrinas y enseñanzas divinas. Vivimos en un mundo donde la Palabra de Dios escasea y la visión está ausente.

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Lionel Valentin Calderón

Periodista, Artista, Caricaturista y Escritor pepiniano nacido en Añasco, Puerto Rico. Ha publicado varios libros entre los que destacan Vida de Jesús un Evangelio Armonizado, Sancocho Cristiano Volúmenes I-IV, Bendiciones Cristianas Vols I-II y La Biblia comentada de Génesis a Apocalipsis.

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