Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

1 de Samuel 18: Pacto de Jonatán y David

Pastor Lionel

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on whatsapp
Share on email

1 de Samuel 18:1 Pacto de Jonatán y David Aconteció que cuando David acabó de hablar con Saúl, el alma de Jonatán quedó ligada con la de David, y lo amó Jonatán como a sí mismo.

Al entregarle a David su manto real, su espada , su arco y su talabarte , Jonatán le estaba transfiriendo el derecho de sucesión al trono de su padre.

Cuando David y Jonatán se encontraron, se hicieron amigos muy íntimos de inmediato. Su amistad es una de las más profundas e íntimas que ha registrado la Biblia porque ellos:

(1) basaron su amistad en un compromiso con Dios, no sólo entre ellos;
(2) no permitieron que nada se interpusiera entre ellos, ni su carrera ni los problemas familiares;
(3) se unieron más cuando su amistad fue probada; y
(4) pudieron permanecer amigos hasta el final.

Jonatán, el príncipe de Israel, se dio cuenta más tarde de que David, y no él, sería rey. Pero eso no debilitó su amor por David. Jonatán prefería perder el trono de Israel que a su mejor amigo.

1 de Samuel 18:2  Aquel día Saúl tomó consigo a David y no lo dejó volver a casa de su padre.

Esto no significa que David nunca regresaría a su casa, sino que ya no residiría en ella, debido a que viviría en el palacio de Saúl.

1 de Samuel 18:3  Hizo Jonatán un pacto con David, porque lo amaba como a sí mismo.

1 de Samuel 18:4  Se quitó Jonatán el manto que llevaba y se lo dio a David, así como otras ropas suyas, su espada, su arco y su cinturón.

1 de Samuel 18:5  Y salía David a dondequiera que Saúl lo enviaba, y se portaba prudentemente. Entonces lo puso Saúl al frente de su gente de guerra, y era bien visto por todo el pueblo, y también por los siervos de Saúl.

1 de Samuel 18:6 Saúl tiene celos de David Aconteció que cuando volvían, después de haber matado David al filisteo, salieron las mujeres de todas las ciudades de Israel a recibir al rey Saúl cantando y danzando con panderos, con cánticos de alegría y con instrumentos de música.[a]

1 de Samuel 18:7  Mientras danzaban, las mujeres cantaban diciendo: «Saúl hirió a sus miles, y David a sus diez miles».[b]

Sa 18:8  Saúl se enojó mucho y le desagradaron estas palabras, pues decía: «A David le dan diez miles, y a mí miles; no le falta más que el reino».

El aprecio que Saúl sentía por David se transformó en celos cuando el pueblo comenzó a aplaudir las hazañas de David. En un ataque de celos, Saúl intentó asesinar a David arrojándole su lanza.

Los celos no parecen ser un pecado grande, pero en realidad pueden muy bien ser un paso hacia el asesinato. Comienza con resentimiento hacia el rival; apunta a desear que la otra persona desaparezca; por último se manifiesta en que la persona busca dañar al rival con palabras o con hechos. No permita que los celos prosperen en su vida.

Deja una respuesta

Ayúdanos a continuar Sembrando La Palabra de Dios

Publicaciones que pueden ser de interés para ti

La alegría de dar

Después de admirar una pintura en la casa de una mujer, me sorprendió su generosidad cuando la bajó y me la regaló. He visto muchos

Artículo Completo

El Amor obra milagros

¿Aquella tarde a Gabriela – uno de los pequeños personajes de una novela de Gerard Bessiere – le preguntó su amigo Jacinto: — ¿Qué has

Artículo Completo

Salmo 133

Salmo 133:1 Cántico de ascenso gradual; de David. Mirad cuán bueno y cuán agradable es que los hermanos habiten juntos en armonía. David utiliza dos

Artículo Completo