Comprometidos a Sembrar La Palabra de Dios

1 de Samuel 17: David mata a Goliat

Los filisteos habían salido de sus ciudades para acampar entre Soco y Azeca en la Sefela (colinas bajas o llanos). Está en la frontera con Judá formando así los primeros contrafuertes del macizo de Judá, según José Pistonesi. Queda a 25 km. al oeste de Jerusalén. Entre estos dos lugares hay un valle que llevaba el nombre de Ela, que quiere decir en hebreo terebinto o roble. Según Geikie, quien escribía a fines del siglo XIX, había un terebinto allí cuya altura alcanzaba los 16, 8 m. y cuya circunferencia medía 5, 2 m. Su extensión fue tan grande que echaba sombras a más de 22 m. Sería un lugar agradable con la presencia de estos magníficos árboles.

A pesar de la belleza del lugar, los filisteos habían puesto su campamento en Efesdamim, que quiere decir “límite de sangre”. Posiblemente los frecuentes encuentros sanguinarios que habían ocurrido allí le daban su nombre. Soco quedaba al sudeste de Azeca a unos pocos km. Pero más que nada, lo que separaba a los dos ejércitos era una quebrada o arroyo profundo que sólo se podía cruzar en cierto lugar. Formaba una valla natural entre los contrincantes. Y los ejércitos se miraban de cerca, pero ninguno de los dos se atrevía a tomar la iniciativa de atacar.

El gigante Goliat se llama un paladín. Lit. la palabra quiere decir “un hombre en medio”. La misma palabra aparece en el versículo 23. Es un representante o árbitro entre dos. Sus mismas palabras indican la idea (v. 8). Los israelitas tendrían que escoger a un hombre que pudiera pelear con Goliat y el resultado de este conflicto determinaría qué ejército ganaría. Aquí vemos una ilustración del conflicto nuestro en el cual nadie es capaz de salir a enfrentarse personalmente al enemigo. Y vino el Hijo de David en el nombre del Dios viviente y venció “para destruir por medio de la muerte al que tenía el dominio sobre la muerte éste es el diablo”. ¡Y por cuanto él ganó la batalla, nosotros ganamos siendo él nuestro representante, nuestro paladín!

Ahora, hay que fijarse en cuan formidable es este gigante. Tenía una estatura de seis codos y un palmo. Los cálculos varían un poco debido a la diferencia de opiniones acerca del codo. Debe ser algo como 45 cm. ¡Así que habrá tenido 2, 92 m. de alto! ¡Y no sólo era alto sino también fuerte! Llevaba una cota de malla que pesaba 5.000 siclos. Otra vez varían los cálculos dependiendo del valor de un siclo. ¡Pero calculamos que pesaba unos 57 kg.! Y la punta de hierro de su lanza pesaba casi siete kg. Llevaba armadura, espada y jabalina. Hay una diferencia de opinión acerca de esta última. Molín, en base al uso dado a esta palabra en el rollo de “Guerra” encontrado en Qumrán, dice que debe ser cimitarra. De todos modos fue otra arma llevada entre sus hombros, es decir colgada en su vaina y asegurada en su cinto. ¡Con razón nadie quería enfrentarse con él! De igual manera el gran enemigo de nuestras almas se describe como terrible, la serpiente antigua que se llama diablo y Satanás, el cual engaña a todo el mundo.

¿Cómo es que David aparece justamente en este momento? ¡Pues, su padre le envió! Y obediente al deseo de su padre, deja sus quehaceres al lado del padre y viaja a donde sus hermanos se hallan en tribulación y angustia. Y llevaba para ellos provisiones. Una bolsa de grano, unos panes y queso para su jefe. Cualquiera que ha servido o se ha enlistado en el servicio militar en la América Latina, sabe que el soldado no alcanza ni para comprar las cosas más básicas. Y a la vez Isaí pide que David regrese con alguna “prenda” de ellos. Esta palabra significa una fianza, voto o intercambio. Quizás sería algo que sirviera de garantía de su cariño y salud. O posiblemente se trataría de noticias o un recuerdo de ellos. En cualquier caso David tenía que haber regresado trayendo algo de sus hermanos para el padre. Como ya sabemos su regreso fue postergado por las circunstancias.

Su viaje habrá sido de un día o dos según la carga que llevaba, y al llegar cumplió con su misión. Entregó las provisiones y se enteró de la salud de sus hermanos. Pero también oyó la voz del gigante Goliat y observó el temor y miedo que éste infundió en los soldados de Saúl. Oyó también lo que decían los hombres de Israel acerca de los premios ofrecidos al campeón que venciera a Goliat.

Ayúdanos a continuar sembrando La Palbara de Dios

WebDedicado ha sido autorizado a recaudar los fondos para continuar con La Gran Comisión


Deja el primer comentario

Otros artículos de Nuestro Blog

Que pueden ser de interés para ti de acuerdo a tus lecturas previas.