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1 de Samuel 16: David, ungido rey para suceder a Saúl

Pastor Lionel

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David se describe como rubio, de ojos llamativos y bien parecido. La palabra rubio o de tez sonrosada es lit. rojo. La palabra lat. es rufus. Sería algo inusitado ver en Israel a un pelirrojo, puesto que la mayoría tendría el pelo castaño. Llamaban también la atención sus ojos, cosa de frecuente comentario entre los judíos. Su buena presencia quiere decir lit. “de buen mirar”, es decir bueno para mirar. Todo esto llamaba la atención de Samuel pero no por eso le ungió, sino porque Dios había visto su corazón y era conforme al corazón suyo.

Este ungimiento de David tomó lugar en privado. Fue ungido tres veces en total. Una vez en preparación, otra vez proclamado rey de Judá y al fin presentado como rey sobre todo Israel. Jesucristo es el Ungido de Dios (palabra Mesías en heb.). El fue ungido para ser profeta durante su ministerio terrenal, para ser sacerdote en su muerte, resurrección y ministerio actual, y para ser rey en su reino milenario. En el AT, los profetas, sacerdotes y reyes fueron ungidos para simbolizar la presencia del Espíritu Santo en sus vidas para poder ministrar. Así también Jesucristo, quien es el Ungido de Dios, comparte el simbolismo dándonos a entender que es el Señalado por Dios con poder para llevar a cabo su ministerio tripartidario.

Lo leímos y oímos en algún lugar : «la pinta es lo de menos»

Las rutas y los largos viajes suelen traer sus sorpresas. Un pinchazo en el camino es la cosa más común que debe esperar el automovilista. Es lo que le sucedió a la noble dama de esta historia. Carecía de la experiencia necesaria y de las fuerzas para el caso de colocar un crique y cambiar una cubierta de su coche. Afortunadamente pasó por el lugar un pastor, que no imitó al levita de la parábola del buen samaritano, y se detuvo para socorrerla. Muy poco pudo hacer solo; pero las providencias del camino que suelen contarse como bendiciones inesperadas hizo que de pronto se detuviera otro coche del cual bajaron dos individuos corpulentos, aunque con cara de pocos amigos que no dejaron de levantar una sospecha. Sin embargo, interesados en la situación, ofrecieron sus servicios con mucha amabilidad. Uno de ellos, muy mal trazado, puso manos a la obra y en pocos minutos con gran experiencia solucionó el problema. La mujer agradecida, ofreció pagar ese servicio, pero ambos al unísono rechazaron la propuesta con estas palabras: «Ayude a alguien que encuentre en el camino en la misma situación, y eso será suficiente paga, señora», alejándose de inmediato del lugar.

El pastor que fue testigo de ese momento, mientras los dos hombres anónimos se alejaban con su rodado en el camino, dijo: «Allí va el sermón del próximo domingo.»

«La pinta es lo de menos», dice un popular refrán en estas tierras. El Señor dice: «No mires su apariencia ni lo alto de su estatura, pues yo lo he rechazado. Porque Jehová no mira lo que mira el hombre: el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón». ¿Qué le parece?

David toca el arpa para Saúl

El Espíritu de Dios descendió sobre David de acuerdo con su llamamiento, y se apartó de Saúl por cuanto había sido rechazado como rey. Esto no quiere decir que Saúl perdió así su salvación sino que Dios había retirado su poder y capacitación especial de él para ser instrumento divino en la dirección del pueblo de Israel. Sabiendo que Dios ya no estaba con él y que no le daría éxito como antes, se produjo en Saúl una tremenda melancolía. El diablo y sus dominios siempre quieren tocar, estorbar o devorar a los que confiesan el nombre de Dios. Pero no pueden sin el permiso divino. Dios permite, por ejemplo, que David en su madurez sea incitado por Satanás en el censo de Israel. Saúl, al ser rechazado por su desobediencia, se deja vulnerable a que un demonio le aflija, siempre con el permiso y conocimiento de Dios. Por eso dice un espíritu malo de parte de Jehová. Tal es el control divino sobre los suyos que nada ni nadie les pueda tocar sin su permiso.

¿Por qué permitió Dios que le afligiera a Saúl un espíritu malo? No podemos decir con absoluta seguridad. Pero el texto sugiere que Dios lo usó para ponerle en contacto con David (v. 18). La música tiene fama universalmente como calmante. Y no solo eso, sino que la música que alaba y ensalza al Señor ahuyenta al enemigo. El diablo y sus demonios no aguantan las alabanzas sinceras del creyente. El hecho de que los siervos de Saúl conocían a David demuestra que ya tenía cierta reputación de músico. Tocaba el arpa. Josefo, el historiador judío, dice que este instrumento tenía diez cuerdas y se tocaba con plectro o sea un palillo. Se ve sin embargo que David tocaba con la mano. La palabra que corresponde en griego es cítara. Y cada vez que Saúl sentía la opresión del demonio, los cantos de David le aliviaban. Quizás hay un esfuerzo aquí en el hebreo de hacer rima con estas palabras. Tales rimas o similitud de sonido no son frecuentes en hebreo pero se ve de cuando en cuando. En el versículo 23 espíritu malo es ruach raah, y “alivio” es ravach. Mientras David seguía tocando su música, Saúl experimentaba alivio de la opresión del espíritu malo. Fue cuando se volvió guerrero también que David despertó los celos y envidia que casi destruyeron a Saúl, y por poco a David también.

En 2 de Samuel 23:1 David se llama “el dulce cantor de Israel”. Es interesante que un manuscrito de los salmos encontrado en la cueva 11 de Qumrán, según Ralph Klein, comenta que David escribió 3.600 salmos y 450 canciones. Más adelante veremos que es responsable por los numerosos coros y el uso amplio de la música en el culto del templo. Hasta aquí según el versículo 21, Saúl le estimaba mucho. La palabra “estimar” también podría traducirse “deleitarse” con alguien. Se puede también decir “amar”, pero el contexto sugiere que estimar o deleitarse sería mejor. Saúl retuvo a David en su servicio puesto que había hallado gracia (o favor) ante sus ojos. Y David comienza su entrenamiento militar sirviendo de escudero para el renombrado general y rey de Israel.

¡Cuántas oportunidades nos abre la música! Es cierto lo que dijo Martín Lutero: “La música es un deleitoso y hermoso don de Dios. Muchas veces ha producido en mí una profunda emoción y me ha movido y motivado a predicar.”

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