1 de Samuel 14: La hazaña de Jonatán

1 de Samuel 14:25 Todo el pueblo[k] llegó a un bosque, donde había miel en la superficie del campo.

1 de Samuel 14:26 Entró, pues, el pueblo en el bosque, y vieron que allí corría la miel; pero no hubo quien la probara, porque el pueblo temía al juramento.

1 de Samuel 14:27 Jonatán, que no había oído cuando su padre había hecho jurar al pueblo, alargó la punta de una vara que traía en su mano, la mojó en un panal de miel y se llevó la mano a la boca. Entonces se le aclararon los ojos.

Fueron aclarados sus ojos : Sus ojos brillaron porque se habían refrescado y rejuvenecido.

1 de Samuel 14:28 Uno del pueblo le habló, diciendo: –Tu padre ha hecho jurar solemnemente al pueblo: “Maldito sea el hombre que tome hoy alimento”. Y el pueblo desfallecía.

1 de Samuel 14:29 Respondió Jonatán: –Mi padre ha turbado al país. Ved ahora cómo han sido aclarados mis ojos por haber probado un poco de esta miel.

1 de Samuel 14:30 ¿Cuánto más si el pueblo hubiera comido libremente hoy del botín tomado a sus enemigos? ¿No hubiera sido mayor el estrago entre los filisteos?

1 de Samuel 14:31 Aquel día derrotaron a los filisteos desde Micmas hasta Ajalón, pero el pueblo estaba muy cansado.

Desde Micmas hasta Ajalón había alrededor de 5 km.

1 de Samuel 14:32 Así que el pueblo se lanzó sobre el botín, tomaron ovejas y vacas y becerros, y los degollaron en el suelo; y el pueblo los comió con la sangre.

Como era de noche, el voto no tenía ya efecto.

Una de las más antiguas y firmes leyes hebreas acerca del alimento era la prohibición de comer carne cruda que contenía sangre del animal. Esta ley comenzó en los días de Noé y todavía era observada por los primeros cristianos. Era pecado comer la sangre porque esta representaba la vida y la vida pertenece a Dios.

1 de Samuel 14:33 Entonces le avisaron a Saúl: –El pueblo está pecando contra Jehová, porque come carne con sangre.[l] Él dijo: –¡Vosotros habéis sido infieles! Rodadme ahora acá una piedra grande.[m]

Comiendo la carne con la sangre : O sea, comiendo la carne del animal sin dejar escurrir la sangre sobre el altar del sacrificio, como se ordena en Levítico 19:26. Esta es la razón por la que Saúl edifica el altar y supervisa los sacrificios

1 de Samuel 14:34 Esparcíos por el pueblo –añadió–, y decidles que me traiga cada uno su vaca y cada cual su oveja; degolladlas aquí y comed, sin pecar contra Jehová por comer la carne con la sangre. Aquella noche cada uno llevó su propio buey y lo sacrificaron allí.

1 de Samuel 14:35 Edificó Saúl un altar a Jehová, y ese fue el primero que edificó a Jehová.

Después de ser rey por varios años, Saúl finalmente construye su primer altar a Dios, pero sólo como último recurso. A lo largo de su reinado, Saúl siempre se acercaba a Dios después de haber intentado todo lo demás. Esto era bien contrario a la opinión del sacerdote, quien sugirió que Dios debía ser consultado primero. Todo hubiera resultado mucho mejor si Saúl hubiera ido ante Dios primero, y hubiera construido un altar como su primer acto oficial como rey. Dios es demasiado grande para quedar para después. Si nos volvemos a El en primer lugar, nunca tendremos que recurrir a El como último recurso.

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