1 de Samuel 14: La hazaña de Jonatán

1 de Samuel 14:18 Entonces Saúl dijo a Ahías: «Trae el Arca de Dios». Porque el Arca de Dios estaba entonces con los hijos de Israel.

1 de Samuel 14:19 Pero aconteció que mientras aún hablaba Saúl con el sacerdote, el alboroto que había en el campamento de los filisteos aumentaba, e iba creciendo cada vez más. Entonces dijo Saúl al sacerdote: «Detén tu mano».

Detén tu mano : No sigas buscando que te guíe; no tengo tiempo.

La expresión «Detén tu mano» se refiere al uso del Urim y el Tumim, que eran sacado del efod de lino (chaleco) como una manera de determinar la voluntad de Dios. Saúl apresuraba las formalidades de recibir una respuesta de Dios para poder adelantarse y entrar en batalla aprovechando la confusión de los filisteos.

1 de Samuel 14:20 Luego Saúl reunió a todo el pueblo que con él estaba y llegaron hasta el lugar de la batalla. Allí vieron que cada uno había desenvainado su espada contra su compañero y que había gran confusión.

La confusión se había producido en el campo de los aterrorizados filisteos, quienes habían comenzado a luchar unos contra otros.

1 de Samuel 14:21 Los hebreos que desde tiempo antes habían estado con los filisteos, y que desde los alrededores habían subido con ellos al campamento, se pusieron también del lado de los israelitas que estaban con Saúl y con Jonatán.

Los hebreos de que se habla aquí no son los hombres de Saúl, sino de grupos de renegados que habían alquilado sus servicios. Como verdaderos mercenarios, cuando arreció la batalla se unieron al bando triunfador y pelearon por Israel.

1 de Samuel 14:22 Asimismo todos los israelitas que se habían escondido en los montes de Efraín, al oir que los filisteos huían, también los persiguieron en aquella batalla,

1 de Samuel 14:23 que se extendió hasta Bet-Avén. Así salvó Jehová aquel día a Israel.

1 de Samuel 14:24 Pero los hombres de Israel fueron puestos en apuro aquel día, porque Saúl había hecho jurar al pueblo, diciendo: «Cualquiera que coma pan antes de caer la noche, antes que me haya vengado de mis enemigos, sea maldito». Y nadie había probado bocado.[j]

Puestos en apuro : Presionados o fatigados. El absurdo voto que Saúl impuso a sus exhaustos soldados los debilitó aún más.

Saúl hizo un voto sin pensar las implicaciones. ¿Los resultados?

(1) Sus hombres estaban demasiado cansados para pelear;

(2) estaban tan hambrientos que comieron carne cruda que todavía chorreaba sangre, que era contra las leyes de Dios

(3) Saúl casi mata a su propio hijo (14.42-44).

El voto impulsivo de Saúl sonaba heroico, pero tenía sus efectos colaterales desastrosos. Si está en medio de un conflicto, evite hacer declaraciones impulsivas que luego pueda verse forzado a seguir.

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