1 de Samuel 14: La hazaña de Jonatán

De todos modos se ve que la suerte acertadamente le identificó a Jonatán. Dios manifestó la verdad. Y con la persona identificada sólo faltaba saber cuál hubiera sido el pecado. Jonatán confiesa de haber comido la miel y de ser culpable. La versión siríaca, que después de la LXX será la más antigua e importante de las traducciones del AT, dice aquí: “¿Moriré yo?”, refiriéndose a la declaración de Jonatán. Sea o no un interrogativo, Jonatán se ve resignado a sufrir lo que sea su destino. El juramento de Saúl, sabiamente o neciamente proferido, había que cumplirse. Por eso dice la Biblia en Salmos 20:25 : “Es una trampa para el hombre declarar a la ligera algo como consagrado, y reflexionar solo después de haber hecho los votos.” Es algo muy serio jurar y especialmente jurar falsamente. Aunque el AT lo presenta como algo común, sus obligaciones advierten el peligro de hacerlo livianamente.

Dios había efectuado una gran victoria para su pueblo. Y los hombres del ejército, quizás recordando la clemencia de Saúl después de su victoria sobre los amonitas, declaran denodadamente: ¡Que no sea asíx. Atribuyen a Dios la actuación de Jonatán y aseveran que por medio de él, Dios había dado gran victoria (lit. salvación) a Israel. El resultado fue que el pueblo le libró a Jonatán. La palabra libró muchas veces se traduce “redimir” en el AT, dejando la impresión de que el pueblo o pagó el rescate por su héroe Jonatán o que se hizo un sacrificio pagando el precio de su acto de ignorancia. Nos parece llamativo el hecho de que Saúl hubiera cambiado tanto en su actitud. Demostró intransigencia al pronunciar fríamente la sentencia sobre su hijo sin la manifestación de misericordia. Ya había mudado su disposición de lo que era el principio. De repente su deseo de seguir con la persecución del enemigo le abandonó y todos volvieron a su lugar.

La historia del reino

Este párrafo resume el reinado de Saúl. Hizo guerra contra Moab y Amón al oriente; contra Edom al sur; contra Soba al norte (más allá de Damasco en Siria según 2 de Samuel 8:3); y contra los filisteos al poniente. Tenía éxito como la gente había pedido. Su conflicto con los filisteos fue especialmente duro. El texto lo describe como “guerra encarnizada”, palabra que se refiere a lo fuerte que va siguiendo en aumento. No tenemos ninguna otra referencia bíblica a sus guerras con Moab, Edom o Soba. Sin saber más de estas guerras en detalle, el texto dice lo suficiente para presentar a Saúl como un hombre ocupado, que se sentía responsable por llevar a cabo el cumplimiento de sus deberes.

La nota final del capítylo 14 habla de su familia. Tenía tres hijos mencionados aquí, que murieron con él en el monte Gilboa. Isvi no se menciona en ningún otro lugar y es evidentemente el mismo Abinadab. Otro hijo sobrevivió que se llamaba Esbaal o Isboset. Saúl tenía una esposa llamada Ajinoam y una concubina Rizpa. Aunque la palabra hebrea es de origen desconocido, nuestra palabra concubina viene del lat. cubare que quiere decir acostarse. La ley permitía que el hombre tuviera además de su esposa legal, una mujer de sus siervas o esclavas. Aunque tenían ciertos derechos, era más fácil repudiarlas que las esposas legales. El NT aclara el asunto. No sólo es ideal que el hombre tenga una sola esposa, sino también es obligadamente necesario quedarse con una sola mujer.

El general del ejército, Abner, sería tío o primo de Saúl. Es difícil para nosotros trazar genealogías puesto que algunos nombres a propósito no aparecen siempre. El nombre del abuelo puede ser igual al nieto y otros nombres cambian su forma de escribirse con el tiempo. Abner de todos modos fue un hábil guerrero y líder, de gran confianza y fiel a Saúl y a su llamamiento. Más adelante David también puso a sus familiares sobre el ejército.

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